Llegamos finalmente al último episodio de esta gran serie, con un sinsabor en la boca, por una u otra razón. Para algunos porque es la despedida de su serie favorita y para otros porque este cierre y esta última temporada les quedó debiendo. Hoy, sin lugar a dudas podemos afirmar que Game of Thrones ha sido la serie más ambiciosa y mejor producida de la televisión, pero usando la frase de Tyrion de que «no hay nada más poderoso que una buena historia», ¿estuvo el final de Game of Thrones a la altura de su contraparte visual?

Hasta cierto punto este último episodio tuvo sentido con lo que sucedió en el capítulo anterior y varias cosas se veían venir. Tal vez el profundo dolor que causó «The Bells» hizo que no odiara tanto este final, pues ya había llegado a un momento de aceptación (o resignación) de que este iba a ser el desenlace. Sin embargo, las carencias del guion se manifestaron durante toda la temporada y este episodio no fue la excepción. Carencias que pesan aún más ya que este era el gran cierre de la serie, y ciertas subtramas y huecos que se podía intentar remediar, al menos al final, no fueron resueltas.

El capítulo nos da una última introducción animada con un ligero cambio. Además de reflejar un poco de la destrucción de King’s Landing, el mapa de la Fortaleza Roja presenta una grieta que luego también podemos observar cuando Tyrion camina por allí. Si observamos dicho mapa con detenimiento vemos que esa grieta divide al Norte del resto de Westeros en el mapa. Un guiño a lo que ya veíamos venir con la separación de este reino.

El Último de los Lannister

A inicios del episodio vemos a Tyrion llorar frente al cuerpo de sus hermanos y es difícil no notar que a pesar de que se supone que les cayó todo el castillo encima, pareciera que se hubieran podido salvar si se hubieran corrido un par de metros. Pero la actuación de Peter Dinklage es tan conmovedora que dejamos pasar ese detalle. Esto solo nos refuerzo algo que veníamos pensando desde hace un tiempo. En esta temporada los actores han hecho un enorme esfuerzo para interpretar guiones deficientes. Para nadie es un secreto que la gran mayoría de los actores están tan desconcertados como nosotros con esta última temporada. Probablemente ya para este punto todos hemos visto las múltiples reacciones y entrevistas donde se nota su descontento que en algún momento interpretamos como sarcasmo pero que ahora entendemos como honestidad disimulada por bromas.

Vimos a Maissie Williams sorprendida de que su personaje matara al Night King y decepcionada de no tener un último encuentro con Cersei. Vimos a Gwendoline Christie devastada por el final que tuvo Brienne y el que tuvo Jaime. Vimos a Isaac Hempstead Wright pensar que el guion en el que indicaba que Bran sería el rey era un chiste. Vimos cómo esta temporada afectó a Emilia Clarke a nivel personal por el shock que supuso el desenlace de Daenerys. Y todas estas personas lograron de alguna forma darle sentido a cosas que ellos mismos no comprendían. Se siente como si los mismos actores entendieran mejor el personaje que han interpretado por tantos años que los propios guionistas. Pero al final los guionistas son quienes deciden qué hacer con el personaje. Como menciona Emilia en esta entrevista los actores deben casarse con su personaje y estar de acuerdo con lo que haga, a pesar de ellos internamente no lo estén. Gracias a ese nivel de compromiso esta temporada al menos nos regaló grandes actuaciones.

El menor de los Lannister, que abandonó a su familia para apoyar a una Targaryen, irónicamente ahora es el último miembro vivo de su familia y decide más bien dejar de ser la Mano de la Reina. En King’s Landing está nevando. Después de que vimos una aparente sequía en el episodio 4 a las afueras de la ciudad, parece que el invierno llegó también al sur. Sin embargo en las últimas escenas es verano de nuevo. Quizás después de todo los White Walkers sí eran una analogía del calentamiento global. Quizás solo nevó porque era lo que le iba mejor al tono de las escenas al inicio del episodio. Al menos nos regalaron una cinematografía admirable y una toma preciosa de Drogon cubierto de nieve.

Después de que Daenerys destruyera todo King’s Landing, vemos un discurso de tirana con tintes de los peores dictadores del mundo real, o incluso del mismo Saruman, una de varias referencias al Señor de los Anillos que tuvo este capítulo. Lástima que la serie no pudo imitar también los buenos guiones. Los Dothraki y los Unsullied, que se reproducen por generación espontánea según las necesidades de la trama, reciben el discurso que les da su reina en el idioma Valyrio y Dothraki. Quién sabe si Jon y Tyrion (que habla un Valyrio muy básico) realmente entendieron algo de este discurso, pero la verdad no importa.

Posteriormente Arya, que en algún lado dejó perdido su caballo blanco, le dice a Jon que Daenerys es una asesina. Y ya. Y eso fue todo lo que hizo Arya en King’s Landing. Luego tenemos una conversación entre Tyrion y Jon. Tyrion es un personaje que solía caracterizarse por tener las mejores frases, por ser sumamente inteligente. En general los diálogos brillantes eran gran parte de la esencia de GOT. A lo lejos vemos con nostalgia aquellas conversiones entre Littlefinger y Varys, aquellos discursos increíbles de Tyrion. Quizás llegó un punto en el que la inteligencia de Tyrion superó la intelgencia de quien escribía sus diálogos. Ahora tenemos a los guionistas explicándonos a través de Jon por qué tiene sentido que Daenerys se volviera loca, hablando de la muerte de Rhaegal y Missandei. Tenemos a los guionistas, a través de Tyrion, hablando de lo que hacía Daenerys con los esclavizadores en Essos, explicando por qué esto tenía que pasar. Ponen a los personajes a recordar acciones que ellos ya saben, pero ahora necesitan que el público también las recuerde y con base a eso intentan justificar el bodrio que fue el capítulo anterior. Si ese episodio o las últimas temporadas hubiesen estado mejor escritas no habría necesidad de explicar por qué los hechos sucedieron de la forma en que nos lo mostraron, el público lo entendería solo y sabría que tiene sentido.

Cuando el sol salga por el oeste…

Ya hemos hablado de lo que pensamos sobre cómo forzaron la locura de Daenerys, la muerte fácil de sus aliados y su dragón y el odio injustificado del Norte después de que ella llegara con todo su ejército a salvarlos. A esto se sumó el drama rebuscado de Jon siendo el heredero al trono, un tema al que se le generó tanta expectativa pero que al parecer existió exclusivamente para ser una razón más para que Daenerys se volviera loca.

Esta misma enemistad entre ella y las hermanas Stark es la que finalmente convence a Jon, que hasta el momento era el único de sus aliados que se mantenía fiel, a dar el golpe final. Sin pensarlo demasiado ni intentar convencerla Jon la mata como si quisiera salir del paso rápidamente. Su muerte es inmediata y ni siquiera puede pronunciar unas últimas palabras, porque la eficacia de las puñaladas o el talento de los asesinos en esta serie dependen de qué tanto se necesite la supervivencia del personaje en la trama (sino que le pregunten a Arya o a Jaime). El momento, si bien es triste, no nos causa mayor impacto ni dolor, pues Daenerys, la Daenerys que por tantos años nos inspiró y empoderó, ya estaba muerta. La mataron David Benioff y D.B. Weiss. Jon solo se deshizo del cadáver.

Drogon llega por el cuerpo y cual si fuera un ser con capacidad de raciocinio quema el trono, el supuesto causante del desquicio de su madre. Después de esto hay una conveniente elipsis en la que Jon está preso y Tyrion sigue también con cadenas. Vimos a Grey Worm actuar sin misericordia contra unos soldados desarmados por el simple hecho de que eran parte del ejército Lannister, pero tiene al asesino y al que traicionó a su reina en su poder y decide esperar a que lleguen todos los Lords importantes de Westeros para decidir qué hacer con él…

Bran, el Cuervo roto

Unas cuantas semanas después llegan Sansa, Yara, Sam, Gendry, Yohn Royce y varios personajes que la serie había olvidado que estaban vivos como Robin Arryn, el nuevo príncipe de Dorne que ni siquiera tiene nombre y Edmure Tully. Sí, aquel que se casó en la Boda Roja y que nadie tenía idea de qué le pasó después de que Arya mató a todos los Frey. También llegan varios señores más que no sabemos ni sus nombres ni sus casas ni de dónde vienen, pero han de ser importantes pues entre ellos deciden el destino de Westeros, quién será el nuevo rey.

La mayoría de estos señores seguro siguen pensando que los White Walkers son un mito. Seguro nunca sabrán que Daenerys sacrificó la mitad de su ejército para salvarlos mientras ellos se refugiaban en la seguridad de sus castillos. Obviamente tampoco sabían de todas sus hazañas en Essos ni de todos los sacrificios que la llevaron hasta acá. Tampoco saben que Jon Snow unió a las casas norteñas con los salvajes para proteger a toda la humanidad del Ejército de los Muertos. Ni les importa. A decir verdad no parece importarles nada. Seguramente sí les llegó el chisme de que Jon es el verdadero heredero al trono pero parece que tal información es irrelevante porque ni siquiera se menciona. Entonces después de un intento fallido del inútil de Edmure y una mofa a la democracia propuesta por Sam, es Tyrion, el mismo prisionero, quien decide qué es lo que deben hacer con él y sugiere que Bran sea el rey.

La última vez que tuvimos una escena con un juicio de Tyrion, después de la muerte de Joffrey, la serie nos regaló una de las mejores escenas de la historia con un discurso inolvidable enaltecido por la gran actuación de Peter Dinklage. Este juicio, por su parte, nos habló de la importancia de la historias. Sin embargo nos queda la duda de si Tyrion realmente pensaba que Bran sería un buen rey, o simplemente vio esto como su oportunidad de salir con vida, sabiendo que a lo largo de la temporada había establecido cierta relación con Bran.

Tampoco nunca sabremos si todo esto es una serie de casualidades o si, como dicen algunas teorías, Bran planeó esto desde el inicio, dándole a Jon la información sobre su origen sabiendo que esto volvería loca a Daenerys y ocasionaría la destrucción de una ciudad y la muerte de miles de inocentes. Nos cuesta creer que el nuevo rey de Westeros sea tan cruel y cínico, pero la frase de «¿Por qué crees que vine hasta acá?» nos hace dudar.

Aquí el problema es que los poderes de Bran nunca quedaron claros. Podía meterse en el cuerpo de otros seres vivos, humanos y animales, pero desde hace mucho tiempo que no utiliza ese poder y si lo hace no tiene ninguna utilidad evidente, como los cuervos que usó en la Batalla de Winterfell. Podía ver el presente y el pasado, pero ¿podía ver con claridad el futuro? Nos atreveríamos a decir, con base a lo que nos muestra la serie, que a pesar de tener visiones del futuro (como la del dragón sobrevolando King’s Landing o el trono con nieve) no eran visiones tan claras y la interpretación podía variar. ¿Pero entonces para qué incluir esa línea de «para qué crees que vine hasta acá»? ¿De verdad nos quieren hacer creer que la muerte de Jojen Reed, Hodor, Theon y bueno, realmente cualquier personaje desde que Bran es el Cuervo de Tres Ojos fue en vano porque Bran siempre supo que iba a ser rey?

El tema del Cuervo es otro aspecto que simplemente no podemos ignorar. Todos ignoran cuales son exactamente los poderes que posee. Cuando llega a Winterfell todos nada más aceptan que tiene poderes y nunca se lo cuestionan. Ni siquiera estos nuevos Lords de Westeros se preguntan por qué es que Bran sabe todas estas historias. Y es que Bran ya ni siquiera era Bran. Lleva dos temporadas diciéndonos que él ya no es Bran, que es el Cuervo, que no puede ser el Señor de Winterfell porque no puede ser el Señor de nada, que él ya no siente, que ya no quiere nada. Nos dan a entender que es un ser que, a pesar de sus poderes, no se puede involucrar mucho en el curso de la historia, que él recuerda cómo era ser Bran Stark pero que ya no lo es… ¡Hasta que de pronto sí lo es!

Podríamos entender que tenga algo de sentido que un ser que tiene conocimiento del pasado sea un buen rey, el mismo Tywin Lannister decía que lo que hace a un buen rey es la sabiduría. Pero la misma falta de empatía y compasión que el Cuervo muestra cuando se despide de Meera Reed o cuando le dice a Sansa que la vio el día que la violaron, nos hace pensar que más bien sería un pésimo rey. Tal vez tenía más sentido que fuera el Consejero de los Rumores como Varys. O tal vez tenía más sentido que no se involucrara en la política y se mantuviera como un ser místico como fue el Cuervo anterior.

Si este siempre fue el plan, ¿para qué nos dijeron tantas veces que él ya no era Bran y que no podía ser Lord de Winterfell? Uno pensaría que no poder tener un puesto de poder como Lord obviamente también incluiría el de rey. Es difícil no pensar que esta decisión no fue tomada con el simple propósito de impactar y subvertir las expectativas, lo que ha intentado hacer toda la temporada. Se siente como si hubieran pensado todos los posibles finales con algún grado de lógica, los hubieran tachado y nos hubieran dado el menos esperado, aunque no tuviese sentido, solo para decir que «nadie la pegó». Es hasta irrespetuoso con otras personas más capaces que hubiesen sido mejor opción antes que Bran, personas que han mostrado liderazgo entre sus propios pueblos, como Sansa, Yara, y obviamente Jon, el cual termina siendo exiliado a pesar de que Grey Worm, el único que está en su contra, se marcha en un barco.

Aunque nadie sugiere el nombre de Sansa, ella deja claro que no quiere permanecer como parte de los Siete Reinos. Por otro lado, es curioso que después de eso ni Yara (cuya familia ha buscado la independencia en más de una ocasión) ni el príncipe de Dorne ni ningún otro Lord pide algo similar. Ni siquiera las familias que eran aliadas de Daenerys. Como cuando hay que elegir a un representante de un grupo y nadie quiere hacerlo y todos votan que sí al primero que se anima. Excepto que es el rey de un continente.

¿Romper la rueda?

Después de este sin sentido, la serie busca darnos momentos emotivos a través de despedidas. Grey Worm marchándose a Naath, la isla originaria y a donde quería regresar Missandei, Sansa reinando en el Norte, Arya siendo Cristóbal Colón y Jon regresando al Muro. Tyrion como mano del Rey, Brienne terminando de escribir las hazañas de Jaime en el libro blanco de la Guardia del Rey, de nuevo el guion intentando remediar la destrucción del arco de un gran personaje.

Ya no hay razón de existir para la Guardia Nocturna, así que ahora tal vez solo sea una cárcel muy fría, o tal vez nadie nunca se de cuenta si Jon solo se va a ser parte de los salvajes. Y en King’s Landing tenemos un concilio real que supone representar ese «rompimiento de la rueda» pero que termina siendo un chiste más. Davos es el nuevo Maestro de los Barcos. De lo poco que agradecemos a esta temporada es dejar a Davos vivo y además que ahora le corrija a otros la gramática. Brienne es la nueva comandante de la Guardia del Rey, a pesar de que había hecho un juramento de por vida de servirle a Sansa Stark. Sam es el nuevo Gran Maestre, esperamos que entre ser el Lord de Horn Hill y robarse algunos libros de la Citadela terminara su formación incompleta. Y Bronn es el Consejero de la Moneda. Sí, Bronn, el traidor que iba a matar a Tyrion y Jaime, un personaje que en esta temporada es completamente irrelevante y solo sirvió para meter una escena con prostitutas y un momento incómodo y rebuscado en Winterfell. Pero darle Highgarden y hacerlo encargado de la economía de Westeros al parecer era una buena idea porque hey, sino quién se ocuparía de reconstruir los burdeles.

Y es así, con un chiste sobre burdeles, burros y un panal (referencia a temporadas anteriores), que se despide la serie. Con el libro de «Canción de Hielo y Fuego» de nuevo como referencia a LOTR. Con unas escenas que cortan a Arya, a Sansa, a Jon, y luego a Sansa, a Arya y a Jon y de nuevo a Arya, Sansa y Jon, nos dejan claro que este es un final feliz. Tyrion es Mano. Jon se reencuentra con Ghost. Sansa tiene una corona y un vestido bellísimo. Arya viaja por el mundo. Para cualquier fan de Tyrion y los Stark (es decir casi cualquier fan de la serie), esto es un final feliz.

El final agridulce

Cuando muchos nos quejamos del episodio anterior, cuando arruinaron el arco de Daenerys y el de Jaime, muchos fans saltaron a decir que quienes estábamos molestos solamente queríamos un «final Disney». No vamos a repetir esa frase, pues es un tanto inmadura y sabemos que Disney tiene películas excelentes, con diferentes tonos, y que no todas son un cuento de hadas con un «y vivieron felices para siempre». ¿Pero no es este un final así? Pareciera que lo único que hubiera hecho ese temido «final Disney» que muchos hubieran odiado, es darle un buen final al personaje de Daenerys.

Los demás personajes tuvieron su final feliz de cuento de hadas, aunque en algunos casos no tuviera sentido. Porque los Stark sufrieron mucho, se lo merecían. Porque Tyrion pasó por muchas cosas, se merecía este final. Como si solo el sufrimiento de ellos fuera válido y meritorio. Y Daenerys que fue vendida, violada, abandonada y traicionada, no merecía nada. Porque después de erradicar la esclavitud, liberar pueblos, sacrificar su causa por aliados malagradecidos, pasará a la historia como una tirana. Un cierre terrible e injusto para hacer funcionar el arco fallido de otros personajes y llegar al final mediocre de Bran siendo rey.

Más que un sabor agridulce, esto es un trago solamente amargo. Pero lo que la serie nos enseñó durante todo este tiempo y lo mucho que la disfrutamos, al menos hasta la 4ta, 5ta o 6ta temporada, eso no cambia. Y lo que Daenerys simboliza para muchas mujeres y personas alrededor del mundo, que la vimos surgir de las cenizas e imponerse ante todos los obstáculos que le puso la vida, eso no nos lo puede quitar nadie, ni siquiera la misma serie.

¿Fue lo correcto?

Al final Jon nunca quiso ser rey y como le dijo a Tormund que se quería ir con él al norte en algún momento, pues lo mandaron al norte. No importó en lo absoluto su origen. Al final Arya aprendió a usar las caras de otras personas, pero nunca lo volvió a hacer. Al final Bran no era Bran pero había que sorprender a la gente, entonces solo lo hicieron rey. Al final los White Walkers nunca fueron una amenaza real. Los desarrollaron como un gran misterio a lo largo de la serie, pero nunca supieron cómo resolverlo de manera interesante y como si fueran música de fondo terminaron siendo un relleno para tener algunas escenas vistosas y luego los desecharon fácilmente. Y así con todos los misterios que estableció la serie.

¿El final es decepcionante? Sí. Sobre todo para quienes hemos invertido tanto tiempo en la serie. ¿Es esta la mejor serie de todos los tiempos? Pues volviendo al discurso de Tyrion sobre las historias, Game of Thrones pasará a ser la serie más grande, la más ambiciosa, la que tuvo mejor fotografía, mejor música, mejores efectos. Pero sin un buen cierre para su historia, es difícil catalogarla de esta forma.

No queremos ser hipócritas. La serie nos dio muchísimas alegrías a lo largo de estos 8 años. Rescatando la frase que le dice Jon a Tyrion casi al final de este último capítulo, «¿Fue lo correcto? No se siente correcto.» Quizás esto también es los guionistas preguntandose a sí mismos si valió la pena este cierre. Nosotros nos preguntamos lo mismo. ¿Fue correcto este cierre para ocho temporadas de Game of Thrones? Respondemos lo mismo que Tyrion. Pregúntennos de nuevo en diez años.