Tan comparados, tan distintos

Dos de los juegos más discutidos y aclamados de los tiempos recientes son Sekiro: Shadows Die Twice (FromSoftware – 2019) y Ghosts of Tsushima (Sucker Punch – 2020), constantemente se les trae a colación juntos, se les compara y muchas veces se les ha metido «en el mismo saco», por así decirlo. Es fácil encontrar notas e hilos de conversación en las redes sociales discutiendo cuál de estos dos títulos es mejor que el otro, cual de sus protagonistas vencería al otro en un duelo de katanas, en cual juego se cuenta la mejor historia, cual es más realista, entre muchos más puntos de comparación.

Las comparaciones entre estos juegos son válidas e interesantes para generar discusión, pero aveces parten de una premisa equivocada y lo que es peor, pueden llevar a alguien a creer que sería bueno conformarse con uno de los dos o a elegir uno de estos títulos sobre el otro por razones incorrectas, desembocando esto en una sorpresa desagradable, o incluso estropeando su experiencia. Todo esto se puede evitar si se llega a cualquiera de los dos con una perspectiva más clara.

De hecho, el propósito de esta nota es ayudar a nuestros lectores a entender mejor las diferencias que hay entre estos dos juegos tan exquisitos, ambos excelentes pero por razones distintas; la dificultad en términos generales, el énfasis en la historia y la narrativa, así como las principales mecánicas de cada uno de estos títulos van a ser la base de este pequeño análisis comparativo.

LA DIFICULTAD

Sekiro: Shadows Die Twice es un juego de FromSoftware, un estudio que ha hecho de las curvas de aprendizaje crueles y los retos avasallantes su marca comercial en el mundo de los videojuegos y Sekiro es, en todo su esplendor, un título más que sigue esa misma fórmula, si bien, ahora en un género distinto como lo es la acción y el sigilo Shinobi. Este juego exige ser abordado metódicamente, no admite un estilo de juego casual o relajado, no hay muchos espacios para bajar la guardia e incluso los enemigos más básicos pueden dar una sorpresa en un descuido.

Una pequeña muestra grabada por el autor de esta nota.

La mecánica de combate central de Sekiro es una que requiere ser aprendida y dominada desde el inicio del juego, consiste en bloquear, rechazar y proteger propia postura frente a los ataques de los enemigos, hacer estas tres cosas con perfecta precisión es el camino a una travesía agradable, peleando como buen espadachín. Existen algunos ataques en Sekiro que pueden ser repelidos por un arte shinobi denominada Mikiri Counter, al igual que todas las demás mecánicas de combate, si es esta es ejecutada con precisión permite al jugador pararse sobre la espada o la lanza del enemigo y dañar severamente su postura, dejándolo además abierto para un contrataque. El Mikiri es solo una entre muchas otras artes shinobi que Wolf puede incorporar a su arsenal de técnicas, armas y herramientas, entre las cuales consigue el gancho para escalar, los kunai y las distintas sombrillas defensivas, por mencionar algunos.

Sekiro recompensa las estrategias de eliminación por sigilo y mantiene igualmente gran apertura para la creatividad en el combate técnico, castiga, por el contrario, el estilo de juego basado en repetir ataques básicos, lo que en inglés llaman jocosamente «button mashing«. Si un jugador hace eso y no domina con un grado mínimo de destreza estas mecánicas que constituyen la base del combate en el juego…, bueno, solo digamos que la experiencia puede volverse infernal, los enemigos comunes pueden ya representar un reto tortuoso para el jugador que se encuentre en esa situación, los mini-jefes y los jefes principales como Genichiro Ashina, la Monja Corrupta y El Gran Búho Shinobi, serían posiblemente batallas desmoralizantes. Aunque, cabe aclarar, el juego le da al jugador suficientes oportunidades amigables para familiarizarse con las mecánicas, hay un NPC amigable llamado «Hanbei el inmortal«, cuya utilidad es permitir al jugador practicar el combate sin ningún riesgo.

Puede decirse que el Mikiri Counter es uno de los movimientos más satisfactorios de ejecutar en la historia de los videojuegos. Se le puede comparar al parry de Dark Souls, ambos del mismo desarrollador, para su gran mérito.

En Ghosts of Tsushima el combate con espada japonesa tiene mecánicas muy completas y el jugador también tiene acceso a una amplia gama de accesorios, bombas, armaduras, kunai, amuletos con bonificaciones e inclusive arcos y flechas, estos últimos son una adición sumamente útil y muy propia de un samurai. No obstante, la dificultad del combate, en general, es mucho menos exigente con el jugador que en Sekiro. En Ghosts of Tsushima hay distintos tipos de enemigos y para cada uno de ellos y su forma específica de pelear, el jugador cuenta con un estilo de combate propio que le facilita repeler sus ataques y asestar golpes más eficaces contra ellos. Estilos que además es posible mejorar y eventualmente perfeccionar en un árbol de habilidades, Sekiro también tiene árboles para mejorar técnicas y herramientas, pero en Ghosts of Tsushima los estilos de combate son un traje hecho a la medida para vencer a determinados enemigos de forma más eficiente y el juego se lo explica literalmente al jugador mientras que en Sekiro las debilidades son menos evidentes.

Ghost of Tsushima enfrenta al jugador con grandes cantidades de enemigos en sus pueblos ocupados por invasores mongoles, en caminos poblados por animales salvajes y transitados por bandidos, además de los temibles ronin.

Otra mecánica que podría ser clasificada como de combate en Ghosts of Tsushima es la de retar a duelo a un enemigo antes de confrontar a todas las fuerzas de su grupo, duelos que permiten al jugador eliminar con relativa facilidad a uno o dos enemigos, con tan solo lanzar un espadazo en el momento preciso , el que, por cierto, se determina fácilmente observando los pies del adversario. Estos duelos son precisamente una de las innovaciones más icónicas de este videojuego, no encuentra semejante en Sekiro.

Finalmente, el sigilo y la eliminación silenciosa de los enemigos se encuentra integrada al combate de Ghosts of Tsushima, al igual que en Sekiro, esta es una forma de afrontar la guerra que provoca un gran conflicto interno al protagonista de este título, aunque no cabría nunca hacer la comparación con la del juego de FromSoftware, ya que Sekiro fue diseñado de forma global para recompensar la eliminación sigilosa de enemigos mucho más difíciles de enfrentar en el combate frontal y en un sin número de situaciones.

HISTORIA Y NARRATIVA

En este departamento no es necesario detenernos mucho a profundizar, no pareciera existir disputa alguna. Ghosts of Tsushima es definitivamente el mejor de estos dos juegos en lo que a historia, estructura y estética narrativa se refiere, fue desarrollado con el propósito de sumergir a los jugadores en su versión ficticia de la invasión mongola de la isla japonesa de Tsushima, la cual si es un hecho histórico.

La Batalla de Komoda es un momento que posiblemente nunca vayan a olvidar.

El jugador experimenta una trama que se presenta al mejor estilo de una película de Akira Kurosawa como Seven Samurai, en ese tanto, el valor artístico de este título es sencillamente incalculable.

Si bien es cierto el mundo y los acontecimientos de Sekiro son interesantes y enigmáticos, como es tradicionalmente el caso con los “Souls” de FromSoftware, en ese juego los principales protagonistas son su sistema de combate, los jefes y entornos de gran belleza escénica, pero su semejante de Sucker Punch marcó un antes y un después para los videojuegos cinemáticos. Si quieren largas horas de juego, con una historia épica y envolvente, les conviene más Ghosts of Tsushima.

-¿ENTONCES POR QUÉ RAZÓN LOS COMPARAN TANTO?-

La respuesta más simple es en este caso la correcta, los protagonistas de ambos juegos son guerreros clásicos del antiguo Japón: los Shinobi y los Samurai. Ambos títulos tienen lugar en el mismo país, claramente en Japón pero en dos periodos históricos distintos, Sekiro en el siglo 16 (era Sengoku) y Ghosts of Tsushima en el siglo 12 (periodo Kamakura). En cualquier caso, en ambos las espadas japonesas, las armaduras, la religión budista, la arquitectura y el paisaje nipón definen claramente el estilo y la estética del juego.

Ghosts of Tsushima busca un poco más de aproximación al realismo con mínimos elementos fantásticos (bellamente extraídos del folklor), mientras que en Sekiro, bastaría mencionar la herencia de dragones que permite al jugador la resurrección, la espada mortal (la que permite matar enemigos inmortales) y la gran cantidad de apariciones, demonios y criaturas sobrenaturales, para aclarar que ese título no pretende el realismo, sino tomar de la mitología nipona todo aquello que le sirve para construir su universo implacable, alcanzar el realismo nunca fue el objetivo de este juego.

Algo tan japonés y tan mundano como la mecánica de buscar inspiración para redactar poemas haiku es prueba de esa gran disparidad entre los mundos estos juegos, si bien a Wolf no le hacen falta bellos paisajes para contemplar, la poesía se justifica más fácilmente en un mundo perturbado por la guerra que en uno repleto de seres perversos y sobrenaturales.

Está claro, como ya se explicó, que aun tomando como base elementos visuales y culturales del mismo país, como videojuegos que son, distan enormemente por su énfasis; el combate técnico, el enigma y la dificultad son el de Sekiro, mientras que la exploración, la narrativa y el combate intuitivo, lo son para Ghosts of Tsushima.

CONCLUSIÓN

Si es fan de Akira Kurosawa, del cine japonés, los samurai y ahora quiere aventurarse a disfrutar de un videojuego con una historia épica sobre uno de estos guerreros, Ghosts of Tsushima es un título de mundo abierto con un enfoque cinemático y narrativo que posiblemente lo va cautivar. A nivel técnico-visual es impresionante, sus mecánicas de combate y las opciones para el progreso del personaje principal son sumamente variadas, en general, ningún componente del juego es mediocre o decepcionante y la dificultad es razonable de principio a fin.

Ahora, si usted gusta igualmente de la estética, el cine y la cultura japonesa, de los shinobi y sus leyendas, pero quiere someterse a una experiencia de juego fieramente retadora, en donde se recompensa eliminar a los enemigos sigilosamente y el combate directo exige ejecutar movimientos de bloqueo, desvío y contrataque con precisión, Sekiro: Shadows Die Twice, es para usted, más aún si le emocionan las batallas con jefes poderosos y memorables.

En Sekiro, al igual en que en Ghosts of Tsushima, la dificultad se mantiene estable, aunque en el primero lo que persiste es gran reto y exigencia constante al jugador, con algunos picos de dificultad todavía mayor en las batallas contra la gran mayoría de los jefes.

Esperamos que esta nota les resulte interesante y de utilidad, o por lo menos sirva como un buen pretexto para continuar discutiendo sobre estos juegos.

¡Buena suerte con la Monja!

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