Hay un tiempo y un lugar para todo, así, con cada cambio tecnológico al que asistimos nos encontramos con nuevas formas de difusión del conocimiento y del entretenimiento que nos motivan a replantearnos las anteriores formas en las que ejercíamos tal o cual actividad. Vivimos entonces en la época de Netflix una época cargada de material refrescante, de aciertos y errores, de encanto y desilusión, de extraordinarias series y de otras que pasan al olvido. Por dicha, en el caso de B: The Beginnig encontramos todas las virtudes de un anime que puede ser memorable.

La historia de B: The Beginnig nos ubican en un archipiélago ficticio llamado Cremona. Un lugar regido bajo estrictos controles políticos y policiales que sustenta su vida (sin saberlo) en un oscuro secreto. Revelar algo más sobre la trama de esta serie sería un pecado imperdonable, su aura de misterio, la ejecución de su trama y lo imprevisible de muchas situaciones no son más que el condimento necesario para mantenerte pegado a la silla y devorar la serie.

Los planos, las escenas policíacas y las subtramas dentro de la narración me recordaron muchísimo a grandes películas de detectives como “Se7en” o incluso “The Departed” pero con elementos fantásticos y sobre naturales que no caen mal. Estos elementos que pudieran parecer diferentes juegan acoplados por completo y envuelven a la narrativa en una niebla de misterio paranormal que armoniza con la tensión propia de una trama policíaca.

El ritmo de la narración es una ambivalencia entre lo trepidante y explosivo y la calma y quietud propias de una serie que se piensa así misma y toma en serio a su público. Hay momentos para todo, incluso para que se te estruje el corazón por los personajes que vemos en pantalla.

Respecto a estos últimos nos encontramos en primer lugar a un desgreñado y desenfadado detective llamado Keith Flick, quien fue separado de su cargo (por voluntad propia) luego de un caso que lo ha atormentado durante toda su vida: “El asesino B”. Flick es el protagonista de la historia y a quien suceden la mayoría de los hechos, es considerado un genio y tiene planteamientos y actitudes nocivas típicas de un personaje que bebe directamente de los mejores detectives de la historia como Sherlock Holmes y Dupan.

Tenemos tambien a Lily Hoshina, una joven e intuitiva inspectora que se hará del cariño/desprecio de Keith gracias a su aparente inocencia. Lily no es la típica damisela, tampoco es el típico personaje secundario, sino más bien, una mezcla entre coprotagonista y espectadora de hechos que se le revelan al mismo tiempo que al público.

Sumado a ellos tenemos a Gilbert Ross, amigo personal de Keith y médico que lo asiste en en diversas ocasiones. Este quizás es uno de los personajes más interesantes, sobretodo por su constancia e inteligencia que lo retrata como un personaje lleno de matices.

Por último (y para no llenar esta reseña de descripciones, pero hay muchísimos más personajes interesantes) tenemos a Koku que es de alguna forma el “verdadero” protagonista de la serie. Su trama se nos irá desvelando poco a poco conforme avanzan los capítulos, aunque de primera entrada sabemos que el personaje es mucho más de lo que aparenta.

Los valores de producción de la serie son altísimos. Tanto las animaciones como la música y la edición de sonido son de primera calidad. Sumado a eso la guionización de la serie está bien llevada, con un ritmo y edición que dan en el punto.

Para finalizar he de reconocer que la serie no es para todo público, si aman las famosas “waifus” y los ritmos acelerados esta no es la serie para ustedes. Sin embargo, si aman la deducción policial, la lentitud en la construcción del conflicto y los juegos piscológicos pueden proceder con la serie, les va a encantar.