Considerada una de las mejores películas del año, BlacKkKlansman narra la historia de Ron Stallworth, un policía afroamericano que, a finales de los 70, logra infiltrarse en el Ku Klux Klan.

Escrita y dirigida por Spike Lee, esta comedia dramática logra abordar el tema de crímenes raciales de la forma más cruda posible, pero a su vez, manteniendo un humor cínico ante las situaciones presentadas.

Dualidades del KKK

Entre los logros más destacables en el desarrollo de BlacKkKlansman está el manejo de las dualidades y cómo se narra esta historia a partir de ellas.

Comenzando con la dualidad de su propio género cinematográfico, la película oscila entre la comedia y el drama de una forma tan divisoria e inesperada que los espectadores, entre escenas, quedamos con risas cortadas y ahogadas. BlacKkKlansman nos presenta momentos de genuino humor ante las situaciones más crudas de la realidad racista de Estados Unidos.

Dibujando paralelos como: su polémica temática vs su desarrollo juguetón; y su tratamiento «ficcionado» vs estar basada en hechos reales. La película logra una dicotomía entre lo absurdo y lo peligroso de la historia racista de la época y nuestra realidad contemporánea

Pasado y Presente: Racismo que Evoluciona

Al ser una historia que se desarrolla en 1979, el recurso del pasado siempre está presente. Narrándonos un contexto racista que marcó toda una era, la película nos produce un sentimiento de indignación ante los acontecimientos de esta época; los cuales, erróneamente, sentimos lejanos.

BlacKkKlansman es un «wake-up call», o una llamada de alerta a nuestra realidad. En su desarrollo se mofa del pasado racista de Estados Unidos y sus líderes, mostrando las consecuencias que, en 1979, proyectaba tener líderes de este tipo.

Finalmente, la película comienza a referirse de manera tácita a nuestro presente, con comentarios explícitos por parte de los personajes quienes, desde su contexto, consideran imposible que el tema del racismo no mejore.

El final de la película (el cual no voy a comentar para quienes no la hayan visto); es una impactante «cachetada» que nos hace ver cómo los hechos sucedidos en esta época no han cambiado ni evolucionado, solo han mutado.

Racismo que no se pierde

BlacKkKlansman, no intenta ser «sutil» con el tema del racismo ni las consecuencias de la supremacía blanca institucionalizada. Por el contrario, Spike Lee y su equipo de producción hicieron todo lo que estaba en sus manos para que el mensaje fuese claro.

Olvídense de los finales abiertos o las «interpretaciones». Aún con su tratamiento humorístico, la película muestra los hechos y los personajes con la seriedad que el tema de racismo merece, y su final lo deja ver así.

Con una última escena que es la literalización del tema tratado, la película deja a los espectadores con una reflexión y un shock de realidad; causando que todas las risas que la película nos regaló, sean borradas.

Así BlacKkKlansman se convierte en la mejor producción no documental de Spike Lee, con una dirección de arte y cinematografía que construyen una ambientación perfecta de los hechos. Además, la película está fundamenta en actuaciones destacables de Adam Driver y John David Washington.

De hecho, BlacKkKlansman es una de las películas más comentadas de esta temporada de premios y, en mi opinión, una de las que tiene las mayores posibilidades de llevarse la estatuilla a mejor película durante la noche de los Oscars.


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