Desde que tengo memoria, he tenido alguna relación con videojuegos. Desde soñar con desarrollarlos, hasta usarlos como “terapia” para un mal día.

Los videojuegos han hecho la diferencia.

Y pues, debo empezar por decir que la primera vez que jugué, fue en un Nintendo (ES). La primera consola que me regaló mi mamá fue un Super Nintendo, y aunque fue ahí donde desarrollé el sueño de diseñar videojuegos, no fue sino hasta el PS2 cuando me di cuenta de que esto era… para toda la vida.

El PlayStation 2 no era solamente un PlayStation One con mejoras, o un sistema que de 8 bits, pasaba a 16. Era todo lo que una persona quien disfrutaba de los multimedios podía desear. Era un reproductor de DVD, era una PC, era un karaoke, era una consola conectada a internet (¿alguno jugó Resident Evil Online?). En esos días, el PS2 convirtió mi casa en un cine para mi, mi familia y mis amigos. Pero sin duda alguna, lo que verdaderamente hizo la diferencia, fueron los juegos.

¿Cómo olvidar el primer momento al entrar en el castillo de Mundus con nuestro cazador de demonios favorito y empezar a utilizar a nuestras queridas Ebony e Ivory? Y más adelante en la vida de la consola, ¿ver el pasado de Dante junto con Vergil, de la mano de uno de los sistemas de combate más versátiles que se hubiesen creado para un Hack and Slash?

Imposible para mí pasar por alto la primera vez que vi a Tidus viendo las ruinas de Zanarkand y escucharlo decir “This is my story”, yo era Tidus, Tidus era yo, y ahora teníamos una voz. Una voz que luchaba al lado de los visuales más sorprendentes en un Final Fantasy hasta aquella fecha. Y si seguimos en el mundo de Final Fantasy, la despedida que tuvo en la consola al llevarnos a Ivalice con el Final Fantasy XII, sus luces, su mundo, su historia.

Es imposible descartar al PS2 como la mejor consola en un mundial, teniendo presente que Metal Gear Solid 2 (en mi opinión el mejor MGS), y Metal Gear Solid 3: Snake Eater, hicieron su debut en esta consola. El truco más infame de la historia, or parte de Hideo Kojima, al escondernos hasta el último segundo que Solid Snake no era el protagonista de MGS2. O, a quien tuvo la oportunidad de jugar MGS3, aún se le pone la piel de gallina al recordar esa infinita escalera y escuchar… “What a thrill… The darkness and silence through the night…”, o recordar el campo de flores y tratar de no llorar.

Sí, fue en el PS2 donde mi amor por los mechas y los animes de acción se avivó. De la mano por supuesto de Hideo Kojima y el fabuloso Zone of The Enders y mi absoluto favorito ZoE2: The Second Runner, este juego nos dio oro puro, y ¿quién no sintió desesperación al pelear contra Anubis, cuando Jehuty estaba hecho pedazos? Debería salir corriendo y jugarlo de nuevo (o por primera vez).

Los juegos de PS2 fueron tan importantes que aún hoy, reciben remakes casi Verbatim. Uno de ellos recién salido del horno y viéndose absolutamente espectacular, me refiero a Shadow of The Colossus. ¿Recuerdan esa primera vez? Esa primera vez cuando, al acercarse al caballero, levantó su espada de roca gigante y al clavarla en el piso, ustedes corrieron sobre ella para buscar “liberarlo” *guiño, guiño*.

El PS2 era donde la locura tenía lugar, y fue solo ahí donde un loco logró convencer a Disney para mezclar sus personajes en un juego de Acción RPG. De no ser por el PS2, no estaríamos mordiéndonos el dorso de la mano, esperando la salida de Kingdom Hearts III. Fue en el PS2 donde vimos a Sora, Donald y Goofy enfrentarse a los peligros de la oscuridad y de la organización XIII, Kingdom Hearts aun logra hacerme sonreír cada vez que escucho “Simple and Clean”.

Los momentos no dejaban de seguir llegando y el PS2, desde muy temprano en su existencia, nos regaló el que para mí, es el mejor juego de terror psicológico de la historia. Silent Hill 2. Además, fue en el PS2 donde vimos la secuela directa del primer Silent Hill, Silent Hill 3, con la hija de Harry Mason. Fue también en el PS2 donde nos adentramos en uno de los videojuegos más espeluznantes y visualmente impresionantes como lo fue Silent Hill: The Room (¿quién no sintió escalofríos al ver un fantasma en su departamento?).

Ciertamente, mi corazón estuvo roto un tiempo, al darme cuenta de que Resident Evil se había vuelto exclusivo para Nintendo. Pero obviamente, la mejor consola de la época no podía quedarse sin la mejor versión, del mejor Resident Evil hasta ese momento, Resident Evil 4. ¡Ava wait! Aún hay más.

Si alguno tiene un PS4, sabrán que hace un par de meses se hizo un re-lanzamiento de una franquicia súper importante para Sony y para todo aquel quien disfrute de los videojuegos y cinemáticas. Se trata de Father and Boy (God Of War), franquicia nacida en PS2. ¿Quién puede olvidar ese primer paso hacia el vacío que tomamos en ese primer momento al convertirnos en el Ghost of Sparta? ¿O cómo lanzarse contra todo y todos para cazar a las hermanas del destino para cambiar nuestro futuro en God of War 2? Momentos memorables.

¿Cuántos de nosotros no nos escapamos del colegio para ir a “jugar Winning” a la choza de alguno de nuestros amigos, (lo siento Fiferos, en ese tiempo era Winning o muerte). ¿O cuántos de nosotros no intentamos de todas las formas posibles salvar a Nanako de las garras de las sombras en Persona 4? ¿O salvar al mundo en Persona 3?

¿Ustedes hubiesen soñado con jugar con una diosa del antiguo Japón? ¿Y sobre todo transformada en un hermoso can? ¿Y que el gameplay del juego fuese a punta de dibujar con tinta? Pues esta joya nos la regaló el PS2 con Okami (que recién fue lanzado de nuevo en alta definición).

¿Cuántos pasearon por la enorme ciudad de una plataforma 3D como lo fue Jak 2?

¿Cuántos dispararon todas las armas que pudieron en Ratchet and Clank?

¿Cuántos disfrutaron de la historia del Príncipe de Persia y las Arenas del Tiempo?

¿Cuántos gritaron al ver como el Dahaka nos dejaba en paz de una vez por todas?

Aquí podría seguir escribiéndoles de aventuras gloriosas en el PS2, pero existe un juego en particular reservado para el final. Desde la primera que lo vi, el mundo no fue igual. En este juego, justo después de sobrevivir a una explosión en un puente, mi personaje simplemente bajó a otra persona de un automóvil, se montó al éste y se marchó. Así fue el comienzo de mi experiencia con Grand Theft Auto 3. Quién pensaría que durante la vida del PS2, veríamos como el GTA 3 evolucionaría en uno de los videojuegos más profundos jamás creados hasta ese momento, como lo fue GTA San Andreas. ¿Quién no se fue a comer hamburguesas y andar de gordo? ¿O andar súper ripped de gimnasio y sin camisa por toda la ciudad? Comprar propiedades, negocios, manejar taxi, ambulancias, camiones de bombero. Robar un tanque, un helicóptero militar y volar utilizando un jet pack. Sin duda GTA en PS2 impuso todo lo que muchísimos intentarían hacer en la siguiente generación (ni GTA IV logró hacerlo mejor).

Para terminar, voy a escribir una cosa:

Nunca le he restado el valor a ninguna consola. Todas (incluido el Virtual Boy de Nintendo). son la razón por la que estamos donde estamos. Pero algunas… tienen más importancia sobre otras, y el PS2 fue la consola que lanzó a los videojuegos su estrellato actual. Si el PS2 no hubiese logrado lo que logró, la industria sería muy diferente, quizás no peor, pero sí muy, muy diferente. Otras consolas tuvieron su impacto en la industria, pero nunca tendrán el impacto sobre el mundo que sí tuvo el PS2.

*Nota: No soy muy fan de los videojuegos de carreras pero sé que muchísimos adoran también Gran Turismo, Need For Speed Underground y Crash Tag Team Racing.

Como les digo, en PS2 había de todo, para todos y con todo.