La televisión es uno de los inventos más maravillosos e influyentes de la historia. Su irrupción en el siglo XX cambió muchas dinámicas de la sociedad y con el tiempo se convirtió en un referente para todos. El poder de su difusión es reconocido, y utilizado, por muchas manos en el mundo moderno.

Costa Rica no es la excepción. Con la particularidad de que nuestro país es un claro consumidor de contenido (no tenemos la fuerza económica para invertir en producir, ni el mercado interno para sostener una industria de este tipo como sí lo tiene México) hemos encontrado en la TV una puerta que en muchos sentidos, para bien y para mal, nos abrió los ojos a la magnitud y complejidad del mundo en el que vivimos.

Gracias a ello, en los últimos años hay un tema de “sobremesa” recurrente en las reuniones sociales: las series. Conceptos hoy para nosotros como la producción, dirección, la idea de las temporadas y otros no hace mucho eran desconocidos para prácticamente todos. Incluso muy poca gente era capaz o llevaba conscientemente el seguimiento del trabajo de directores y productores; y en su mayoría quienes lo hacían se limitaban únicamente a la pantalla grande. La televisión era consumida tal cual, sin análisis. Entretenimiento puro y, si no te gustaba, te ibas a jugar a la calle o cambiabas de canal. ¿Zapping? Desconocido antes del control remoto y su versión más primitiva era con un palo de escoba.

En fin, en esta serie de 4 artículos repasaremos las etapas de la afición a las series en Costa Rica. El enfoque será muy personal y basado en mis memorias; por lo que se agradece de antemano los comentarios que enriquezcan el contenido de estos artículos. En esta entrega repasaremos cómo se veía TV hasta mediados de los 80s, luego repasaremos las series de los 80s y luego los 90s. En la cuarta, y última entrega, hablaremos del cable y lo que nos trajo.

Los primeros tiempos de la televisión

Hoy para muchos lo más normal es prender el televisor y buscar que ver: deslizamos los dedos a través de largas e interminables parrillas con mucho surtido en busca de algo que nos enganche. Pero no siempre fue así: en los primeros tiempos solo teníamos canal 2, 6, 4, 7, 11 y 13. Cada uno era un canal por sí mismo y empezaban a transmitir entre 9 y 10am. Las transmisiones terminaban a las 10pm. Me han contado que incluso antes terminaban a las 6.

Ya para los 70s había alianzas: canal 7 tenía el asociado el 5 y el 2 trabajaba de la mano creo que con el 6. Incluso entonces se usaban esos canales extra en algunos casos para cubrir distintas áreas geográficas.

Es muy importante recalcar que en esta época el concepto de temporada era desconocido. En la cabeza de los adultos (menos aficionados a la tele) no importaba; y en la de los niños de alguna forma la televisión siempre nos iba a arrojar la continuación de la serie. Pocos sentimientos eran más frustrantes que enfrentar una repetición. Creíamos que era maldad de la televisora el no traer nuevos capítulos(del proceso de doblaje, ni hablemos).

También es muy importante aclarar que los primeros “seriéfilos” fueron los niños y adolescentes de esta época, principalmente gracias a las comedias como “La Pandilla” o “Mister Ed” y a los programas infantiles (especialmente japoneses).

Producción Nacional

La producción nacional se enfocaba en programas de deportes, variedades y concursos: Chungalandia, Los Goles del Saber, resúmenes deportivos que reproducían los enlatados que venían de México y a veces te recetaban 3 vueltas completas de “La Casa del Sol Naciente” con escenas de “pachos deportivos” o “tangas”. Canal 13 pasaba algunos programas más culturales y una larga selección de programas educativos producidos por la Universidad Autónoma de México, si mal no recuerdo: historia universal, de Europa, introducción a la biología. Y fuera de eso y algunas series, no había más que ver.

Un jovencísimo Pilo Obando daba las noticias en canal 6.

En el área de variedades cabe mencionar que había algunos programas que venían incluso de antes de los 70s, como “Las Estrellas se reúnen”, mismo que tenía en común con el famoso Tele Club la presencia de doña Inés Sánchez de Revuelta.

Uno de los grupos nacionales lanzados a la fama gracias a “Las Estrellas se reúnen” fueron Los Abejorros, que por muchos años fueron el único grupo nacional en llenar un estadio, en un concierto en conjunto con Los Chicos de Puerto Rico.

También a principios de los 80s empezaron a aparecer varios programas de concursos nocturnos, con juegos y actuaciones (en su mayoría “lipsync”) de grupos nacionales.

Por esa misma época Canal 13 alcanzó un gran hito con un programa de competencias diferente: ANTORCHA. Donde equipos de colegios de Costa Rica competían en unas justas del saber. Fue muy popular y llegó hasta a generar grescas en la calle por la rivalidad de colegios como el Seminario y el Liceo de Costa Rica. Se daba que cuando ganaban colegios que no fueran de San José, el pueblo entero esperaba a los flamantes campeones como verdaderos héroes. Este programa se mantuvo en distintas versiones hasta hace pocos años.

Otro programa que nació en esta época y marcó al menos 2 generaciones de costarricenses fue “Hola Juventud”. El mismo fue la plataforma de lanzamiento más importante para muchos músicos nacionales y era la forma favorita de ver muchos videos musicales; mismos que llegaban “censurados” o acompañados de muy dudosas traducciones (particularmente recordada la traducción de «Sueños de un bailarín» a partir de «Rock’n Roll dreams come throug»). Llegó a tener sus propios premios y llevaba la “estadística” del “pegue” de las canciones.

Entre los detalles que pueden sonar increíbles, hubo por esta época competencias televisadas de cogedores de café (sábados en la tarde, un concurso llamado “El Grano de Oro”). En cuanto series, la producción se enfocaba en cortos en su mayoría de media hora, con un ambiente “costumbrista”.

En esta época, canal 7 transmitía los partidos de Liga Deportiva Alajuelense y Canal 6, los de Saprissa.

La producción internacional

En esta época Venezuela, EEUU y México dominaban el “prime time” costarricense.

Venezuela traía sobre todo las novelas o culebrones románticos: siempre acompañados de artistas famosos que además pegaban la canción del “intro” como un éxito. Desde las 6-7 de la noche, la comida tenía que estar preparada porque prácticamente medio Costa Rica estaba pendiente de las novelas suramericanas. Íconos de esta época eran José Luis Rodríguez, unos jóvenes Arnaldo André, Jean Carlos Simancas y Víctor Cámara robaban suspiros a las mujeres de todas las edades. Mientras tanto Grecia Colmenares, Doris Wells o Jeannette Rodríguez hacían lo propio (en talladísimos bikinis) en las contra portadas de suplementos deportivos para los hombres.

México era la competencia directa de Venezuela, pero en ese momento la escuela mexicana de telenovelas era más de sacar una “super producción” cada año y no exportaba tanto. El grueso del aporte mexicano eran comedias (El Chavo, Los Polivoces, Qué feo Mateo, entre otras) y variedades (Siempre en domingo, especiales navideños, la música popular que hoy conocemos como “música plancha” empezó en esta época). También llegaban muchas películas para televisión pero sobre todo de artistas (cantantes, como Luis Miguel y Lucerito) o de estrellas de la lucha libre como el Santo o Blue Demon.

Es importante destacar que España también tenía su cuota de participación: sobre todo con programas para niños como la traumática Ballena Josefina (principios de los 80s), Enrique y Ana o El Circo de la RTVE.

La popularidad de Enrique y Ana fue gigantesca en toda latinoamerica.

Este circo era simplemente imperdible durante muchos años.

De EEUU nos llegaban principalmente series viejas de los 60s que se seguían repitiendo. Nuestros padres crecieron viendo Los Comandos de Garrison (Garrison’s Gorillas), Bonanza, Misión Imposible, I Dream Of Jennie, Mr. Ed, Los Locos Addams, Mash o Batman . También había muchas series más viejas como “La Pandilla” (Little Rascals), Harold Lloyd o Los 3 Chiflados.

Una joyita poco conocida y muy apreciada por muchos era la serie animada de los Beatles : era famosa porque pasaba las canciones de ellos con su letra por lo que era que grupos de amigos se reunían a verlas para copiar las mismas. (Si, esto puede parecer extraño, pero el acceso a las letras de las canciones entonces era altamente limitado).

Lo más común era que al mediodía, después de las noticias se pasaban las comedias y en la tarde o en lugar de algunas novelas, los dramas más nuevos. Cuando ya se habían visto 2 o 3 veces, los acomodaban a media tarde.

Luego empezaron a llegar series más modernas: Trapper John M.D. (traducida como Hombres de Blanco, que fue muy popular), Barnaby Jones (excelentes diálogos y casos), Fama, Los Héroes de Hogan, Alma Mater o Herencia de Gloria . Y esto hizo aparecer en los adultos los primeros aficionados a las series. Realmente aquí la afición a la televisión empezó a trascender edades y dejó de estar reducida solo a niños.

Por el lado de la ciencia ficción el rey, por mucho, era Perdidos en el espacio. Mientras tanto la icónica serie original de Viaje a las Estrellas estaba confinada al horario de domingos a las 8am.

En el área infantil el monopolio de lo que se veía era propiedad de Hanna Barbera con títulos como Los Superamigos, Scooby Doo y los Supersónicos, que eran muy populares aunque tuvieron una seria competencia en la Primera Ola Japonesa.

La Primera Invasión Japonesa

Un detalle curioso y omitido de esta época es que aquí se produjo la primera invasión de la televisión japonesa en latinoamerica. Series como Fuerza G, Astro Boy, la MJ (Mighty Jack, traducida como Los Magnificos Justicieros), Raimar, Sankoukai, Simba, Esper, Ultraman y Ultra 7 hacían las delicias de la niñez y jóvenes entrando a la adolescencia. Desde esa época ya llamaba la atención que el tono de todas estas series era menos ingenuo y tenía más tensión que las producciones norteamericanas.

La aventura de Raimar fue seguida especialmente por los jóvenes adolescentes.

Los Magnificos Justicieros fueron muy populares.

Gatchaman, conocida como Fuerza G, fue injustamente afectada por el desorden en que la transmitieron.

Gracias a UltraMan, que pasó muy rápido por la TV costarricense, Ultra 7 tuvo una popularidad grandísima.

En su momento nadie la vió como un “plagio”de la Star Wars, pero definitivamente esta serie se vió muy beneficiada por la obra magna de George Lucas.

No podemos dejar de mencionar que si hubo dos íconos de esta “invasión” fueron Mazinger Z y Candy.

Las aventuras de Koji Kabuto hicieron que se fundase hasta un club de Mazinger en Costa Rica. Las camisetas se vendían en una cadena de tiendas en la capital.

Las niñas tenían a «Candy, Candy». Todavía hoy muchas mamás ven esta serie con sus hijas. Y gracias a esta serie tuvieron su primer “crush”: el famoso Terry Grandchester.

En fin, así fue como llegó Costa Rica hasta aproximadamente la mitad de los 80s donde habría un cambio radical y una gran explosión de series. Pero de eso se hablará en la próxima entrega.

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