La actriz que interpretó a Cordelia Chase en «Buffy the Vampire Slayer» y su spin-off «Angel», comunicó en su cuenta de Twitter que recibió un trato tóxico y hostil por parte del director cuando trabajó en esas series. Charpenter afirma que se contuvo de hablar al respecto durante 20 años por el trauma que esta situación le generó, pero que las acusaciones de Ray Fisher contra Whedon la motivaron a alzar la voz y contar su historia.

Entre los ejemplos que menciona la actriz están el hecho de que la amenazara constantemente con despedirla, que la interrogara sobre tatuajes que se hiciera y que la llamara «gorda» con compañeros del trabajo cuando se encontraba embarazada de 4 meses. «Cuando Joss supo del embarazo, pidió una reunión conmigo. En aquella reunión a puerta cerrada, me preguntó si ‘me lo iba a quedar’ y con su manipulación utilizo mi femineidad y fe contra mí. Se rio de mis creencias, me acusó de sabotear el show y me despidió en la siguiente temporada, una vez ya había dado a luz», afirmó la actriz en el comunicado.

Charpenter también asegura que, a los seis meses de embarazo, la obligó a trabajar de madrugada, a pesar de que su médico le aconsejara trabajar menos horas. Afirma que todo esto hizo que la felicidad de tener a su hijo se viera empañada por culpa Whedon, que le provocó ansiedad y que se sintió desempoderada y alienada de su compañeros. Además, los perturbadores incidentes le ocasionaron una condición física crónica de la cual aún sufre.

A pesar de todo, la actriz comenta que igual intentaba buscar la aprobación del director y justificar su comportamiento, y reprimir su dolor. Incluso ha dicho en convenciones en el pasado que volvería a trabajar con él. No fue hasta después de años de terapia y motivada por el movimiento «Time’s Up» de Hollywood que logró tener el coraje de contar su experiencia, al sentir responsabilidad con Ray Fischer y con otras posibles víctimas, considerando que Whedon ha continuado con este tipo de abusos.

Recientemente, Charisma participó en la investigación de WarnerMedia sobre la situación con la Liga de la Justicia, y afirma que Ray Fischer está diciendo la verdad. El actor que interpreta a Cyborg ha venido criticando varias situaciones no solo con Whedon sino a lo interno de Warner, donde afirma que hubo racismo, amenazas, coacción, burlas, condiciones de trabajo inseguras, menosprecio e insultos.

Charisma y Fischer no son los primeros en criticar las acciones y el trato de Whedon. En el 2017 su ex-esposa Kai Cole lo acusó de infidelidades y de ser un hipócrita que predica feminismo cuando en la vida real no es así. En el pasado Sophia Crawford y Jeff Pruitt, que formaban parte del equipo de Buffy, también criticaron su poco profesionalismo, intromisión en relaciones personales y amenazas a sus carreras de que nadie los volvería a contratar.

El año pasado James Marsters (el actor de Spike en Buffy) contó sobre un altercado que tuvo con el director. Sarah Michelle Gellar publicó un mensaje de que se sentía orgullosa de ser asociada al personaje de Buffy, pero que no quería ser asociada nunca más a Joss Whedon, que apoyaba a todos los sobrevivientes de abuso y que estaba orgullosa de que alzaran la voz. Otras actrices del elenco como Michelle Trachtenberg y Amber Benson manifestaron su apoyo y confirmaron el ambiente tóxico que existía en la serie.

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