Los términos en psicología en el habla popular de la palabra “ego” son distintos. Freud, en la parte psicológica, lo define como la “persona que presentamos al mundo” la cual es un balance entre lo que deberíamos hacer según las normas, moral y ética de la sociedad en la cual vivimos (súper yo) y entre nuestras pasiones más primitivas resguardada en el subconsciente. Para el presente artículo no vamos a utilizar ese concepto freudiano, más bien utilizaremos el popular, el más desperdigado entre los hablantes de las lenguas romances (español, alemán, italiano, francés, inglés) y algunas asiáticas; el concepto popular de la palabra «ego» no tiene una etimología originaria, sino más bien proviene de la extracción de palabras derivadas como “egoísmo” o la palabra “alterego”, ambos conceptos peyorativos los cuales hacen alusión en el primer caso a una persona que solo piensa en su propio bienestar ignorando el de lo demás, y en el segundo caso refiriéndose a una personalidad no auténtica o discordante con la mostrada con regularidad.

En ambos conceptos lo importante es extraer que el “ego” es la personalidad o máscara adoptada por los seres humanos, la cual se centra en que los demás piensen en él, entre más personas estén hablando más el ego se alimenta y crece. Recordemos todos al compañerito o compañerita popular de la escuela, quienes se involucraban en cualquier drama, decían cualquier tontera o realizaban todo tipo de acciones llamativas solo para que estuviesen hablando de él o ella y, así, alimentando egos, estos crecen y causan una sensación de placer en aquellas personas faltas de una individualidad sana ─individualidad que comprende que como individuo no necesita de la aprobación externa para desempañar su papel en su existencia/la insana individualidad es pretender ser un ser completamente ajeno a todos los seres vivientes del universo que nos rodea─.

El verbo “ser” está muy de la mano cuando se filosofa del ego, ser es el primer verbo que nos enseñan en las lenguas romances cuando las estamos aprendiendo y es, al mismo tiempo, el más básico y el más profundo. Por lo general, la mayoría de verbos definen acciones muy puntuales: hablar, patear, caminar, beber, reír; otros son más densos definidos según la sociedad en la cual vivimos como “respetar” o “vivir”, que tienen significados distintos; para una cultura vivir bien puede significar vivir en una casa amplia, propia, viajando y con automóvil, para otra, puede significar vivir tranquilo y en paz sin importar lo material (en otra puede ser una suma de ambos conceptos). El verbo ser es el más profundo porque corresponde, no a una acción concreta, sino al hecho de existir o, en el caso de muchas sociedades, de definirse. Se puede ser médico, pobre, rico, linda, feo, inteligente, agresiva y demás adjetivos que nos describen, la cosa está en si hemos respondido a una de las preguntas más profundas de la humanidad “¿Quién soy?”; ¿será que médico define quién soy; o linda, feo, inteligente o agresiva?, ¿soy mucho más que eso, o soy eso más otras cosas, o soy algo más profundo?, ¿qué soy en este universo?

Personas las cuales forjan su “quién soy” por sí mismas en ambientes de baja autoestima u otros detonantes de «autoengaño» suelen llenar ese vacío inflando su ego con la percepción de los demás, entonces, entre más digan que “fulano es el graciosito del grupo”, “mengana es la más guapa del aula”, “perenseja es la más inteligente de la facultad” más se llena el vacío de autopercepción de estas personas; porque los demás definen quién soy y eso para ellos lo hace real, si los demás me ven así, es porque soy así, prácticamente como existir gracias a una estadística.

Esto tampoco es ajeno a nosotros, todos hemos caído en el juego de alimentar nuestro ego y definirnos a través de los demás y nos hemos sentido bien con ello. El extremo negativo del ego es no creer nada de las palabras positivas que nos dan nuestros amigos, como cuando nos dicen que somos buenos dibujantes o personas valiosas.

El padre de Peter Quill, Ego, se presenta en la película como una importante metáfora para evidenciar esta parte de la psicología humana y cómo trascenderla. Algunos amigos me dicen que Marvel es para niños, pero siempre que veo estos mensajes simbólicos tan profundos en sus películas, me convenzo de lo contrario.

En la película, Ego con su inconmensurable poder (muy común en las personas ególatras, las cuales aprovechan posiciones de poder para estar en boca y pensamiento de cuanta persona pueden) engaña a Peter diciendo que es un explorador universal, quien solo quiere viajar y conocer a los seres pensantes del cosmos; con el pasar de la película, nos enteramos que eso es mentira, que él solo quiere “plantar su semilla” en todos lados para luego absorber a los planetas y que toda la galaxia sea él, sea Ego. Acá hay dos detalles importantísimos del ego:

  1. El ego o la persona ególatra siempre va a fingir un interés en la persona que le agrada, que le quiere ayudar o ser amigos y hasta novios; pero, en realidad, lo que busca es que sepan de él, que lo conozcan, que entiendan su causa y lo sigan,
  2. “Plantar la semilla” puede ser benéfico en una persona, o tóxico; benéfico cuando damos un buen consejo y tóxico cuando esa persona trata de influir en la vida de todos de manera insistente y forzada, llegando al punto de que todos hablen de él o ella; inclusive, en algunos casos el ególatra llega a terrenos fértiles ─personas de baja autoestima─ que se planta en lo más profundo de ellas y dejan de ser con tal de hablar solo del popular, o ser amigo del popular, o me llegue a molestar el popular. Sin importar si el sentimiento es negativo o positivo hacia el ególatra, a este solo le interesa recibir atención, energía, que hablen de él o ella, estar en la mente de todos.

Ego le revela a Peter su naturaleza como “Celestial”, como un ser que debe absorberlo todo y que todos sean él. Cuando están luchando, Peter despierta cada vez más su lado celestial y casi se ve en la tentación de asumir su papel, pero Peter cuenta con algo que le ha marcado su vida para siempre y que le hace definir quién es, no estando en todos lados y absorbiendo todo su entorno (las personas ególatras suelen ser muy absorbentes-intensas); sino que comienza a sonar la canción de “Chains” de Fleetwood Mac (mi parte favorita de toda la peli) mientras aparecen recuerdos de él volando con unos propulsores junto con Rocket, haciendo bromas con Drax, cuidando de Groot plantita y bailando con Gamora; entonces, rechaza su naturaleza primitiva de absorberlo todo (recuerdan lo que hablamos al principio del artículo de naturalezas primitivas, como lo es llamar la atención), definiendo su propia existencia a través de no estar en la mente de todos, sino viviendo en conjunto con todos, en una individualidad sana en la cual sabe que ser él mismo al lado de sus seres queridos; no absorbiendo a lo que lo rodea, sino a siendo parte del universo, conviviendo con este, el ser uno con el universo no es absorberlo sino convivir.

Ello le da la fuerza mental y emocional para ser un celestial no destructivo o negador de los demás, sino parte de los demás, luchando contra sus bajas pasiones de poder ser todo para más bien ser parte del todo, para seguir viviendo en un mundo donde todos son quienes son, valen por lo que son y poder seguir volando al lado de Rocket, bromeando con Drax, cuidando a Groot, cazando con Yondu y bailando con Gamora; cada uno no vive por Peter ni para Peter, sino que viven con Peter y esa es parte de la magia de la vida, encontrar que nadie debe vivir por nosotros ni para nosotros, sino con nosotros. Por ello, para mí es bien merecido que sea llamado Starlord, aquel que rechazó el más grande de los poderes y “egolatría” por la galaxia; y nunca dejaremos de agradecer a Yondu, porque tal vez no fue su padre, pero fue quien lo crió, y nunca lo mató sabiendo el peligro que había en Peter, confió en que Peter Quill iba a ser más grande que su ego, y lo fue, fue un Guardián de la Galaxia.

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