Así lo ha dado a conocer Bob Iger, el CEO de Disney en un libro que recopila algunos de sus aprendizajes en la vida llamado: «The Ride of a Lifetime: Lessons Learned from 15 Years as CEO of the Walt Disney Company

En esta publicación, Iger toca el tema de la nueva producción de la que en ese momento sería la nueva trilogía de Star Wars, o sea los episodios VII, VIII y IX.

Bob en los párrafos expone como George Lucas, en primera instancia tenía pensado que la acción de una nueva serie de películas se centrase alrededor de los Whills, unos seres que se alimentan de la fuerza. Esto lo llevó a desarrollar un boceto, el cual seguidamente envió a Iger para tener su opinión.

En algún punto del proceso, George me dijo que había completado argumentos para tres nuevas películas. Acordamos que nos enviaría tres copias: una para mí; otra para Alan Braverman [vicepresidente de la compañía]; y otra para Alan Horn, que acababa de ser contratado para dirigir el estudio. Alan y yo leímos los argumentos de George y decidimos que teníamos que comprarlos, aunque dejamos claro en el acuerdo que no estábamos obligados contractualmente a usar esas líneas argumentales.

Iger decidió comprar estas ideas de George Lucas, a pesar de que no tenían un interés real de desarrollarlas en la pantalla grande. No obstante, sí le pidieron a Lucas ser un consultor creativo aunque sin ningún tipo de inherencia.

La verdad es que Kathleen Kennedy, J.J. Abrams, Alan y yo discutimos sobre la dirección que debería seguir la saga y acordamos que no iban a ser los planes de George. Él sabía que no estábamos obligados contractualmente a nada, pero pensó que comprar sus tratamientos era una promesa tácita de que íbamos a seguirlos y le decepcionó que las descartáramos.

Durante el desarrollo de la nueva trilogía no tardó en quedar claro que las ideas de Lucas iban a ser descartadas, algo que el creador de Star Wars no tomó demasiado bien, pero no podía hacer nada.

Había sido muy cuidadoso desde nuestra primera conversación para no confundirle y no creo que lo hiciera, pero sí pude manejarlo mejor. Debería haberle preparado para la reunión (…). En esa primera reunión sobre el futuro de Star Wars, George se sintió traicionado, y aunque todo el proceso nunca iba a ser fácil para él, habíamos tenido innecesariamente un comienzo complicado.