Reseña escrita por Ada Fava

 

La película Güilas, de Sergio Pucci, llegó a las pantallas de los cines nacionales. Se trata de una compilación de historias cortas que refleja algunos enredos vividos por 15 niños en cada una de las siete provincias de Costa Rica.

Cada güila en la película proyecta directa o indirectamente la historia de la cotidianidad de crianza de algún miembro de nuestra familia, amigo o colega cercano. Las historias son atemporales y vivenciales. Se transmiten fácilmente la alegría, la frustración, la tristeza y otras emociones a través de la proyección de las diferentes realidades representadas en épocas del año como la independencia, la navidad y el verano.

Trueque, fútbol y familias

Si se observa con atención, se podrán denotar algunos temas constantes, como la negociación por medio del trueque y el amor del costarricense por el fútbol.

El intercambio es en definitiva un hilo conductor de las siete historias que conforman al todo. Los niños se muestran estratégicos, inteligentes. Al fin y al cabo, logran sus travesuras y cometidos negociando cada uno en su entorno: promoción del negocio ajeno, a cambio de un antojo; un pajarito, a cambio de un juguete perdido; un pescado frito y patacones, a cambio de una canción; una participación en una obra de teatro, a cambio del privilegio de tocar un instrumento en un desfile; una corneta enterrada, a cambio de menos represalias divinas; una flor amarilla, a cambio de una sonrisa; y, una canasta de regalías a cambio del perdón a un castigo.

Las alusiones a campeonatos de fútbol nacionales, a la religión oficial del estado y estructuras familiares, pueden ser inferidas, o son evidentes en algunos casos. Cabe destacar que la colocación en escena de los patrocinadores, así como en los diálogos, fue muy discreta y bien lograda.

 

Imagen y sonido

Respecto a las tomas y la fotografía, se puede encontrar una dualidad entre pobreza y riqueza. Pobreza social representada en casuchas de madera, rincones mal acomodados, adornos viejos, el uso del transporte público… y riqueza nacional, reflejada en el folklor, las sonrisas de la gente, los espectaculares paisajes naturales y la preparación de la gastronomía autóctona. Existe un excelente manejo y equilibrio entre las tomas abiertas y los enfoques de primer plano.

Los filtros y el énfasis a colores primarios, como el color rojo en algunos elementos ambientales (botas de hule, un tractor, un balde y otras utilerías) permite que el uso de los silencios y diálogos cortos enriquezcan la trama.

No se necesita más que conocimiento de la cultura general del costarricense y atención a las intensidades de los efectos de sonido para comprender los enredos humanos que viven los personajes. Y si no se conoce al tico, por medio de esta película se generarán diálogos que alimenten el entendimiento de nuestro contexto sociocultural.

Hay un par de fallos de edición, de esos perdonables, como que a la mejenga final faltaron algunos personajes principales; o que la manera en que explican la conexión entre cada uno de los niños puede parecer un poco ambigua, solución que apetece sencilla si se argumenta por medio de una fiesta familiar en la playa, aunada a los contextos circunstanciales que se entrecruzan a lo largo de la película.

Conclusión

En la película Güilas, se rescata lo valioso de volver a lo nuestro, de amar la tierra que lo vio a uno nacer, de enorgullecerse de su sangre y su patria ¡Ojalá los cines se abarroten con el apoyo de la audiencia nacional! Vaya con su familia, con sus propios güilas, y disfrute de la autenticidad de una propuesta cinematográfica diferente.

Compartir