Pueden ver la versión en vídeo de esta reseña por acá:

¿Han estado en un punto donde no pueden decidir cuál es la mejor parte de una buena hamburguesa? Si es la carne jugosa, bien condimentada y cocida en su punto. La tocineta crujiente y su sabor ahumado y profundo (usen maple cuando la cocinen), el queso está perfectamente derretido, la salsa balancea todos los sabores, el pan está tostado y no hecho masa; el tomate y la lechuga aportan su frescor y textura. ¿Les ha pasado? Pues Katana Zero es como una buena hamburguesa, todos sus elementos trabajan en equipo, en perfecta sincronización, en armonía.

Los videojuegos independientes tienen (generalmente) dos vertientes. Excelente historia, con jugabilidad sencilla (por sencilla no me refiero a deficiente), o viceversa, excelente jugabilidad con una historia sencilla.

Pocas veces un videojuego independiente logra combinar estos dos elementos (el cual es para muchos el pináculo de la experiencia), ya sea por falta de presupuesto y recursos humanos y técnicos, o que su visión artística no necesariamente requiere de esto.

En mi lista de estos raros videojuegos está, el supremo Bastion de Supergiant Games, Hollow Knight, Celeste, The Return of the Obra Dinn y más recientemente (quizá con una de las mejores historias), Katana Zero.

Disculpas si esta reseña se torna un poco redundante y anecdótica. Sin embargo, como mencioné, pocas veces un videojuego logra cautivarme por sus mecánicas e historia. Son experiencias que calan hondo en mi memoria, y aunque las comparaciones son “odiosas”, muchas veces regreso a esas memorias, pues son (subjetivamente), una manera de medir y pesar cuando estoy experimentando un videojuego.

Bastion sigue siendo mi medida estándar sobre lo que espero de un videojuego: dirección de arte distinta e interesante, excelentes mecánicas (gameplay), música e historia atrapante.

Witcher 3: Wild Hunt (aunque no es un videojuego independiente al pie de la letra), es otro ejemplo de un gran título donde todos sus elementos se confabulan, brindando una increíble experiencia.

Durante estos primeros meses de 2019, hemos tenido grandes entregas: Ace Combat 7, Devil May Cry 5, Kingdom Hearts III, Sekiro y algunos otros. A pesar de estas grandes entregas “AAA”, ninguna ha logrado capturar completamente mi atención como lo hizo Katana Zero.

De entrada, Katana Zero parecía un título donde se utilizan elementos de Hotline Miami y Gunpoint (más similar a Gunpoint, por la perspectiva de la cámara), donde nuestro personaje se encuentra en un plano de fuerza y debilidad similar a los enemigos (a pesar de tener algunos poderes súper-humanos), un balance poco explorado en la industria, pero muy interesante cuando es bien ejecutado.

Katana Zero es muy creativo con su diseño de niveles

En este punto de la reseña, sé que no están entretenidos y probablemente no estén interesados, pero intentando seguir el ritmo de Katana Zero, conforme más se desarrolla y se avanza en el videojuego, más interesante, entretenido y retador se vuelve (no prometo que esta reseña continúe sobre esa vía).

Regresando a mi mala analogía sobre la hamburguesa, Katana Zero se pone mejor conforme vamos aprendiendo de ella, conforme consumimos todos sus elementos con paciencia y aprendemos de ella, más disfrutamos.

Katana siempre va un paso adelante del jugador, no se conforma con presentarnos la misma lógica y diseño de nivel, innova en su fórmula y la explota, pero sobre todo, incorpora perfectamente su historia y concepto con las mecánicas, explicando el porqué de los poderes especiales de nuestro personaje y porqué hace lo que hace.

Y a un nivel más profundo, Katana no tiene miedo al exponer sus ideas. Nos presenta con problemáticas sociales como racismo, drogadicción, guerra y crimen organizado de una manera cruda y talvez, hasta real. Existe una máxima atención al detalle en los diálogos, donde podemos cortar las conversaciones cuando queramos o expandir las conversaciones y aprender de otros personajes y situaciones, siempre dando control al jugador y no llevándolo de la mano, respetando nuestra perspectiva y la vez, dando algo de peso a las decisiones que se tomen.

Todos estos conflictos son presentados en un mundo cyberpunk, acompañado de una banda sonora llena de sintetizadores, al mejor estilo Matrix. Su uso del pixel-art es realmente memorable, donde la luz y sombras se utilizan de manera suprema. El amor a su presentación es loable, más conociendo que su desarrollo duró cerca de 6 años.

Las sombras y la luz se utilizan magistralmente en este pixel-art

Consideré la duración de Katana Zero como su negativa más grande, ya que la campaña termina abruptamente, dejándome con expectativas altas. Ciertamente vendrá más contenido, ya que la historia (pequeño spoiler), deja claro que aún hay algo pendiente. Aunque no tenemos noticias sobre si este contenido será gratuito o una expansión monetizada, por su precio inicial de $15, la verdad no tengo muchas quejas en este aspecto, la campaña puede tomar de 4 a 5 horas u 8 horas si son completistas.

Pues tengo que darle desenlace a la analogía de la hamburguesa, mis disculpas.

Cuando terminan con esa deliciosa hamburguesa, ¿qué piensan, cómo reaccionan? ¿Están deseando regresar a ese lugar y repetir su experiencia? Pues yo soy así, estoy deseando regresar al lugar y pedir que me preparen esa exquisitez nuevamente y algunas veces (como buen gordo profesional), repito en el lugar, por mera gula. Y eso fue lo que hice exactamente con Katana Zero, luego de completarlo en Nintendo Switch, me fui a Steam y lo pasé de nuevo. Afortunadamente no está disponible en PS4 o Xbox One (de momento) o lo hubiera jugado en alguna de esas plataformas también.

El reflejo del personaje en la ventana, el cambio de la iluminación, la lluvia…

Debatí sobre si asignarle un “Recomendable” o un “Imprescindible”, pero por toda esta gran experiencia (recuerden la hamburguesa) y por su precio, considero a Katana Zero como un videojuego imprescindible en este 2019. Una brisa de aire fresco en medio de la moda que muchos títulos independientes establecieron (rogue-likes). Por favor, denle una oportunidad.