¿Cuántas horas al día pasan ustedes con un control o una consola portátil en sus manos? ¿Alguna vez han tenido problemas en sus colegios, trabajos o vidas personales porque les interesa más jugar que hacer cualquier otra cosa? ¿Han perdido el sueño durante noches enteras y largos períodos de tiempo por estar obsesionados con un juego? Entonces pueden padecer un trastorno de salud mental.

Así lo declaró oficialmente la Organización Mundial de la Salud la semana anterior, luego de revisar un manual de clasificación de enfermedades donde incluyó el jugar compulsivamente videojuegos como una de ellas. Claro, no todos los gamers son adictos, por más que las noticias y el inminente capítulo de La Rosa de Guadalupe así lo indiquen.

Sin embargo, la designación causó una ola de ansiedad e histeria entre los padres de familia en Estados Unidos, donde su anuncio en los noticiarios de todo el país presentó la adicción como un nuevo problema mental. Además, Fortnite fue el ejemplo mayormente utilizado por los medios de comunicación como un causante de este problema.

Los especialistas han declarado ante la preocupación que los padres deben mantener la calma y sólo buscar ayuda médica si sus hijos e hijas presentan dificultad para concentrarse, falta de interés en el colegio o en otras actividades distintas al juego, así como la repetida pérdida de sueño por jugar toda la noche. No obstante, la adicción es de hecho posible y bastante real, por lo que es importante estar alerta. Sobre todo se recomienda mantener vigilancia y control con los gamers más jóvenes.

¿Y ustedes? ¿Conocen a alguien que padezca esta adicción? Si es así, oficialmente pueden recomendarle ayuda psicológica y hasta psiquiátrica.