Preguntarse sobre lo desconocido no está mal, es solamente natural sentir curiosidad y pensar que existirá más allá; o porque no, aquí, bien cerca junto a nosotros- sin ser visto, ni escuchado.

El misterio de lo desconocido y el terror de la desfiguración simbólica, el amor a la ciencia y la influencia de una pequeña aristocracia en rápida extinción, fue el conjunto que permitió a Howard Phillip Lovecraft, crear su mundo de dioses torcidos del ocaso del universo, de monstruos, esoterismo; de demencia y su contraparte, la lucidez que ciega en su atrocidad.

H.P. Lovecraft nació hijo de una familia de la aristocracia rural estadounidense en Providence, en la región de Nueva Inglaterra, la cual luego de perder al padre y la madre, debió cambiar premisas a la ciudad de Nueva York, donde el joven Howard, luego de una vida de seclusión familiar y tradicionalismos aristocráticos, no encontró otra cosa más que un mundo (a su visión) racialmente dividido y desfigurado. Una América blanca como nuestra generación no puede imaginarse, pero con las raíces de lo que es en la actualidad la realidad de la pluralidad cultural estadounidense, donde la “mayoría” blanca ya no es un concepto válido.

Aún así Lovecraft odiaba este mundo frenético y acelerado, tan americano, esa cosmopolita que se apartaba tanto del costumbrismo en el que creció, más parecido a la aristocracia inglesa que a la engerica dinámica neoyorkina. Se nota en sus personajes y sus textos, donde los ambientes muchas veces son planos narrativos calmados y serenos en la ruralidad que se ven rápidamente degenerados por fuerzas más allá de su control. Los mismos personajes, a diferencia de otros autores de época que apostaban por imágenes de héroes musculosos o carismáticos, son académicos que conocen sobre ciencia, educados en matemáticas, física cuántica. Hombres que buscan las verdades del universo, pero ¿vale la pena encontrar esas verdad? Existe una hybris en el corazón humano por conocer y descubrir.

La mente humana no está preparada para conocer algunas verdades, ni nunca llegará a estarlo, esa es muchas veces la creencia de Lovecraft. Un exceso en el deseo de descubrir, sin considerar las consecuencias que encontrar esas verdades puede causar. Como exploradores en una jungla amazónica, los personajes de sus cuentos se mueven a través de un ambiente de constante tensión y descubrimiento de su entorno, es el misterio de lo que sucede en sus cuentos lo que hace que se conviertan en actos de autoconocimiento.

Su cuento «El Espejo» por ejemplo, es la historia de un hombre que toda su vida ha pasado escondido bajo tierra, no sabe en que se ha convertido hasta que se descubre. Ese acto de descubrimiento, de desfiguración del ser del personaje, que además se presenta como alguien educado y con conocimientos, termina convirtiéndose en algo totalmente distinto, descubriendo demasiado tarde para hacer algo al respecto. Son hombres que buscan descubrir, ya sea un verdad o algo oculto, algo que los llama y atrae.

Siendo un escritor compulsivo, llegando a escribir hasta 40 cartas diarias, mantuvo comunicación con otros escritores de su época como Robert E. Howard. Lovecraft, a falta de una mejor expresión, era un racista, y al igual que Howard, se expresa muchas veces en sus textos, otras tantas en su correspondencia y vida privada. Pero no perdamos de perspectiva ni el contexto de estos hombres, pues mucha de su obra toma forma en sus prejuicios y pensamientos sobre la deformación del mundo y el entorno.

Mientras que Robert E. Howard expresaba cierto racismo en sus historias de Conan y otros personajes ultra masculinos, su vida en Texas, un lugar tan enorme que abarcaría Britania unas 8 veces dentro de él, se encuentra el exotismo del extranjero en elementos raciales tan foráneos a su época y entorno, llegando al punto de ser casi extraterrenales cuando se ven desde este horizonte de enormidad. Pero mientras Conan se enfrenta con espada y fuego a demonios de ébano deformados y grotescos, los personajes de Lovecraft expresan esta foraneidad a su entorno de una manera más sutil, y muchas veces mucho más grotesca y demencial.

Desde la transformación topográfica de un lugar y su vegetación, hasta un cambio físico y en la psiquis de los personajes. Pero este aspecto se presenta sobretodo en sus primeros trabajos, donde toca esta pérdida de identidad y este frenético cambio que se mueve a ciegas hacia un destino incierto y sin rumbo. También forma parte de lo que va generando su cosmovisión literaria la idea del mundo de los sueños, lo intangible, y la influencia de otras formas sobre esos pensamientos.

Uno de sus más famosos libros, El Horror de Dunwich, habla sobre la degeneración de una gran familia rural, los Wheatley, y de su presunto mezclaje con seres cósmicos y hombres peces nacidos de alguna isla maldita en el pacífico, de igual forma que su cuento “La Llamada de Cthulhu”, son hombres y mujeres negros, practicantes de artes voodooistas los que hacen comunión con los seres profundos, al igual que en El Horro de Dunwich se relaciona esta comunión no solamente a través de los Wheatley, quienes han sido corrompidos por estos entes.

Más adelante en su vida, sus visiones raciales se vuelven menos radicales y comienza a explorar más en su mundo de inteligibilidades. Es lo que se conoce como su faceta Cosmológica, en la cual creará su mitología de Cthulhu y sus dioses y deidades. Pero aunque su enfoque cambiará y ahora tomará más en cuenta la idea de fuerzas externas que amenazaban a la humanidad, su enfoque de deformación simbólica continúo estand presente en sus obras.

Estas etapas de la carrera literaria de Lovecraft son diferenciables también por su lenguaje. Muy al principio, sus cuentos cuentan con elementos sobrenaturales que deforman el mundo a su alrededor, pero estos cambios son descritos sin mucho detalle. Mientras que en sus últimas obras, las descripciones son vibrantes y vividas, la descripción de seres, miembros, tentáculos, apéndices, alas, ojos; todo confluye para crear el gigantesco imaginario de monstruosidades cósmicas de Lovecraft.

Lovecraft publicó la mayoría de su obra en Wierd Magazine, una publicación de estilo pulp que se vendía en las tiendas en Estados Unidos. Una revista barata (más barata que el periódico) y que se vendía como una publicación mensual. Fue en estas páginas donde Lovecraft vió impresas la gran mayoría de sus obras. Siempre siendo ajeno a la norma, ya fuera desde su ascendencia y desentonó con su vida en Nueva York, pasó de esta revista contracultural que era la lectura de miles de jóvenes en todo Estados Unidos, a ser canonizado como uno de los grandes autores y poetas de la literatura americana y contemporánea.

Sus mitos están presentes en innumerables referencias de la cultura pop, películas, videojuegos, series de televisión. Es uno de esos autores que crearon en su tiempo, un mundo inimaginable, del cual hoy en día vemos sus frutos sin saber siquiera de donde provienen. Desde películas y literatura de culto como los libros de Steaphen King, también ha gran lista

Aunque murió joven a la edad de 43 años, su obra fue extensa y apasionada por el ocultismo y la poesía. Aunque sus visiones fueran un tanto desfasadas a las de su época, esa intelectualidad de la que formó parte, como una oposición contracultural al cambio desaforado de su tiempo, y su póstuma canonización en la contracultura pop. Inmortalizado en su terror y sus criaturas, fue de las páginas de una publicación barata de tiendas, es abono que encendió en la imaginación de generaciones, la posibilidad de lo intangible, y el terror de lo desconocido.

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