Once Upon a Time in Hollywood es la novena y última película de Quentin Tarantino. La cinta es protagonizada por por Brad Pitt, Leonardo DiCaprio y Margot Robbie.

Esta semana se estrenó Once Upon a Time in Hollywood, la novena y última película de Quentin Tarantino, la verdad no pensé que íbamos a llegar hasta aquí, pero bueno: Ya pasó.

Ahora solo queda volver a ver hacia atrás para determinar en cual escalafón de este universo cinematográfico tarantinesco se va a acomodar este largometraje protagonizado por Brad Pitt, Leonardo Dicaprio y Margot Robbie. 

¿La película es buena? Sí, sí lo es ¿Está al nivel de las obras predecesoras del director? Bueno eso dependerá de usted.

En mi caso, la mido con la misma regla con la que evalúo a Jackie Brown, más que un festival de disparos, amputaciones o colisiones vehiculares, Tarantino en Once Upon a Time in Hollywood se esmera en los detalles de la ambientación y en la construcción de la relación entre los personajes. 

A lo largo de dos horas y media, Tarantino continúa con el estilo que lo ha hecho resaltar dentro de la industria hollywoodense–esperar otra cosa a estas alturas sería absurdo– .

Está ese raro fetiche con los pies, diálogos que parecen que no van a llevar a ninguna parte y también hay escenas violentas, pero no tantas como en sus trabajos anteriores como Kill Bill o Bastardos Sin Gloria. Pero sobre todo, Once Upon a Time in Hollywood es una fotografía y un homenaje a  Los Ángeles en la década de los 60’s, el lugar que inspirará al laureado director a enamorarse del cine. 

 Esto se puede apreciar en los carros, los restaurantes y la música que suena en la radio.Esta coyuntura se ve a través de los ojos de los personajes  Rick Dalton (Leonardo Dicaprio) y Cliff Booth (Brad Pitt), el primero es un actor de programas westerns de la década anterior y el otro es su actor de doblaje.

Los dos personajes están muy bien construidos, Dalton no está pasando por su mejor momento, de hecho su carrera ha venido a menos y mientras trata de conseguir nuevos papeles también tiene que lidiar con sus adicción al alcohol. 

Booth es el doble de Dalton y por lo tanto es atlético, ágil y tiene un sentido de la camaradería muy grande, pero sin llegar a empachar. De hecho la película lo coloca en el mismo plano que un semidiós, quizá sea el respeto que tiene el director por los actores de doblaje, que en fin son los que más se llegan a parecer a un superhéroe en la vida real. Booth se da a querer, es un maestro del combate cuerpo a cuerpo; eso sí, su carrera se ha visto truncada al ser el principal sospechoso por la muerte de su esposa. Entonces desde la perspectiva de Booth, cualquier día fuera de la cárcel es un buen día. 

Este par de personajes se encuentran en un momento de transición. El fin de una era que les llegó sin previo aviso y el futuro parece que no les corresponde. Muy parecido a las películas del género late western como True Grit o The Searchers.

Por su parte, Margot Robbie encarna a la encantadora Sharon Tate, la esposa del director Roman Polanski. En la mayoría de sus escenas, la inocente rubia se la pasa bailando, sonriendo y tiene este aire groovy groovy de chica hippie. En general Robbie engloba todo lo que se perdió tras el asesinato de Sharon Tate lo que marcó el fin de un época en Estados Unidos.  

Es evidente, que Tarantino le pide al espectador un poco del bagaje cultural de la época, de hecho hay muchos guiños, chistes e intertextos que se pueden pasar por alto. Si todavía no la ha visto, solo le voy a recomendar que le echen un vistazo a la película El Gran Escape, dirigida por John Sturges y estrenada en 1963.

La experiencia es mejor si se sabe algo de la carrera de Steve McQueen, del ascenso del spaghetti western y sobre  la embestida de violencia que perpetró La familia, un grupo dirigido por Charles Manson. De hecho, el psicópata es interpretado por Damon Herriman y su cara les puede parecer bastante familiar porque ya lo hemos visto encarnar al mismo personaje en la serie de Netflix MindHunter.

La película también cuenta con actuaciones de Al Pacino, Dakota Fanning y Luke Perry, este último murió antes del estreno . Además, Once Upon a Time in Hollywood cuenta con referentes del cine tarantinesco como Michael Madsen (Mr Blonde), Kurt Russell (Death Proof) y Zoe Bell (The Hateful Eight). De hecho Tim Roth (Mr. Orange) sale en los créditos pero no en la película ¿Quizá en la versión extendida?

Hablemos de la última escena (Aquí vienen spoilers) 

Esta es la película menos violenta de Tarantino, de hecho si uno hace la suma es la que menos cadáveres deja. Once Upon a Time in Hollywood se divide en tres actos: una breve introducción de los personajes, un día en la vida de cada uno y el último se centra en la brutal noche en la que Sharon Tate fue asesinada.

La película narra los hechos que ocurrieron antes que los miembros de la Familia llegaran a la casa de los Polanski.  Tarantino maneja muy bien la tensión y juega con la idea de que el espectador cree que todo lo que ocurre en la pantalla es una historia de la vida real. 

Sin embargo, el director hace lo mismo que en Bastardos sin gloria y Django cambia el final de la historia para que los «buenos» ganen. En lugar de entrar a la casa de los Tate, los miembros de la Familia se encuentran con Dalton, Booth y su Bulldog. Este desenlace es catártico pues es una venganza servida en una secuencia de diez minutos en los que cada cuadro grita Tarantino.   

En el epílogo y tras su último rodeo Booth y Dalton se despiden. Booth se marcha en una ambulancia que desciende a un hospital ubicado en la ciudad, mientras que Dalton asciende a la casa de Sharon Tate donde es recibido por la rubia y sus amigos.

Al final la cámara se aleja desde arriba como si lo que ocurre allí ya no le competiera a la audiencia, así como el el final por antonomasia de todos los cuentos de hadas: Y vivieron felices para siempre.