No es que Sam Mendes estuviera haciendo un mal trabajo con la franquicia de James Bond, de hecho ‘Skyfall’ recibió excelentes críticas (‘Spectre’ no tantas), pero creo que lo mejor que pudo hacer fue decidirse por un nuevo proyecto el año pasado, específicamente la película ‘1917’.

Mendes es un excelente director, sin embargo, quizá en las películas del agente secreto no estaba logrando mostrar todo su potencial y se estaba como estancando un poco. En cambio con esta nueva cinta bélica (LA cinta bélica del año pasado) el cineasta inglés se coloca en el más alto nivel, regalándole al mundo entero un filme que apenas lo deja a uno parpadear.

‘1917’ es capaz de complacer a los que aman las películas de guerra, así como a los que no somos muy fanáticos de las mismas. La clave está en la trama, en la forma en la que se narran los acontecimientos; no solo por los planos secuencia que siempre son llamativos, sino en el estilo de ir «por niveles» como un videojuego, para cumplir una misión que a simple vista pareciera imposible de lograr (la historia está basada en anécdotas contadas por el abuelo paterno de Mendes).

Se sabe que La Academia ama los planos secuencia, esto fue algo que explotó el mexicano Alejandro González Iñárritu con ‘Birdman’ y con ‘The Revenant’ precisamente buscando conseguir la mayor cantidad de estatuillas doradas; sin embargo, en ‘1917’ no se ve este recurso como un capricho del director, sino como algo totalmente justificado que era necesario para lograr magnificar la esencia de la película, no había otra forma de hacerlo.

Y es que a Mendes nada le sale mal en esta producción, todo se junta para brindarnos una experiencia cinematográfica de la cual uno debería de sentirse afortunado de poder presenciar; el guion es entretenido, la fotografía te deja boquiabierto, la música (aunque quizá excesiva) te pone a sudar frío y el diseño de producción es algo sencillamente extraordinario.

En un principio, la película se muestra algo pausada y hasta «colocada», por ejemplo, en el primer recorrido de los dos soldados escogidos para la misión se puede ver que los demás actores están como esperando que la cámara pase por donde ellos están para ejercer alguna acción (varios soldados están fumando y exhalan el humo lentamente justo cuando están en segundo plano), eso, más que mostrar naturalidad, más bien se notaba muy ensayado. Y con lo pausada me refiero a los diálogos iniciales entre los dos personajes principales, que se tornan algo planos y con un ritmo similar, notándose como si estuvieran pendientes de muchas cosas al mismo tiempo.

Algo más que se le puede reprochar es que, conforme avanza el desarrollo narrativo, la película apenas está en la línea que divide lo improbable con lo imposible. Ya que, aparte de que la misión en sí es extremadamente difícil para solamente dos soldados, luego uno de ellos pareciera tener demasiada suerte debido a que le disparan muchas veces y no es impactado, además de que se mete por varios lugares al azar para huir de quienes lo persiguen y aún así termina llegando a puntos convenientes para poder seguir con su misión. La ventaja aquí es que al tratarse de la guerra, se sabe que todo es un completo caos y que prácticamente cualquier cosa puede pasar, eso beneficia este tipo de circunstancias.

Las actuaciones de George MacKay como soldado William Schofield y Dean-Charles Chapman como soldado Tom Blake son notables, principalmente por el trabajo físico que exige esta película. En cuanto a papeles secundarios sobresale Colin Firth, quien siempre da la talla hasta en un personaje que aparece unos 3 minutos (como en este caso); mientras que, por otro lado, Benedict Cumberbatch por poco arruina su aparición por querer darse a notar demasiado.

El tratamiento que se le da tanto al guion como a los personajes es, a mi parecer, de los mayores aciertos de esta película para que funcione diferente a las demás de este tipo. Tenemos a dos soldados comunes y corrientes, no se ven como héroes en ningún momento y esa no es la intención argumental. Además, si dejamos de lado los planos secuencia y la excelente cinematografía de Roger Deakins, en realidad no se trata de una historia difícil de entender, no está abarrotada de términos propios de la jerga bélica y tampoco de escenas melodramáticas como las que se pueden ver en ‘Hacksaw Ridge’ de Mel Gibson. Es decir, la película no es nada pretenciosa, ni siquiera por su forma de ser narrada ya que la intención es que uno se sienta parte de esta misión y sienta los horrores de la guerra más cercanos que nunca (hasta los disparos se oyen diferentes que en otras películas, lo que la hacer total merecedora de las nominaciones al Oscar a Mejor Mezcla y Edición de Sonido).

También hay que mencionar su magnífico juego de contrastes, por momentos presentando paisajes hermosos, un cielo azul y flores blancas que caen a un río como si fuera nieve; mientras que de un pronto a otro llega la oscuridad, el fuego, la sangre y los tonos grises y cafés. Y todo esto se mezcla a la perfección en un clímax épico.

Siguiendo con el tema del melodrama, a pesar de que hay momentos muy muy tristes, los diálogos se mantienen a raya. No se busca sensibilizar a la fuerza al público como sucede en cintas como ’12 Years a Slave’, no hay tiempo para que los personajes se hagan las víctimas porque tienen que seguirse moviendo y al final no hay tiempo para reclamos o para felicitaciones porque la guerra es así de cruel, así de inhumana.

‘1917’ es inmersiva al punto de uno sentir el pavor de pensar en lo que pasaría si uno estuviera en lugar del protagonista, un personaje que lo único que quiere es abandonar la misión y volver a casa, pero cuyo sentido de responsabilidad y empatía es lo que lo guía por esta infernal odisea. De mi parte, considero obvio que se merece cada uno de los Oscar a los que se encuentra nominada, sin embargo, sabemos que a veces a La Academia no le gusta darle gusto a lo que tiene más sentido en las premiaciones, por lo que podría ser que alguna otra cinta (probablemente ‘Parasite’ -que también es excelente-) le arrebate la categoría de Mejor Dirección o de Mejor Película este año.

Vayan a ver ‘1917’ al cine y tómense el tiempo para apreciar una nueva obra maestra del cine bélico.

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