3% siempre ha sido una serie inusual. No es particularmente novedosa, pero al mismo tiempo es inesperada. Tiene líneas sumamente obvias, momentos inverosímiles y personajes desesperantes, pero todas las temporadas nos da también secuencias inolvidables, escenas de impacto y nos deja con una sensación general de que es una serie imperdible. ¡Y es que sobre todo ahora lo es!

Sí, quizás su mayor punto de venta es ser la primera ficción brasileña en Netflix, pero también eso es precisamente lo que la hace única. Su premisa, basada en la ciencia de ficción distópica tan común en la era de The Hunger Games y sus secuaces, encuentra un contexto único en “O Continente”, una tierra desolada, empobrecida pero llena de vida y con una sed infinita de supervivencia y justicia.  Es una trama que conocemos bien, pero que en una producción anglosajona jamás nos hubiera dado la Procesión del Casal Fundador, un paraíso futurista que más parece resort de cinco estrellas en la playa o un elenco tan genuinamente diverso. La serie no pide disculpas por ser brasileña, y esa es de sus mejores cualidades.

Sin embargo, lo inusual de sus referencias no es lo único que hace destacar a 3%. Esta es una producción que nunca nos da lo que esperamos, mientras que a la vez, lo hace en el mejor de los sentidos. Es muy extraño y difícil de describir, y a lo largo de sus cuatro temporadas, esa reinvención constante ha ocasionado que algunos fans se quedaran botados en el camino.

De hecho, es comprensible. Cada tiraje de nuevos episodios de 3% es como entrar a lo desconocido. Cada temporada se siente nueva, diferente, y nos lleva por caminos en los cuales no sabemos qué esperar. Es más, incluso cuando la trama de esta nueva entrega continúa exactamente adonde terminó su antecesora, es de los finales menos convencionales que podríamos imaginar para su historia.

La cuarta temporada es el final definitivo de la serie, y déjenme decirles de una vez que es un gran final. Hay absolutamente de todo. El verla se siente agotador, inesperado, justo como lo que se necesitaba, impactante, y sobre todo, hermoso. Los 7 capítulos nuevos están llenos de fan service, personajes olvidados que regresan inesperadamente, canciones que nos recuerdan escenas pasadas, cargadas de significado, y muchos giros y virajes. Su fotografía, diseño de arte y colorización son tan exquisitos como siempre. Ese ha sido uno de los puntos más altos de 3% desde su inicio.

El penúltimo capítulo me hizo gritar mucho más que cualquier otro de la serie, incluso cuando esta ha tenido momentos impresionantes todos los años. Esta vez, el equipo de guionistas decidió tirar las convenciones por la borda y meterlo todo y más en apenas 7 episodios. Hay tantos clímax que otras producciones hubieran decidido dejar para el final, que hacia la última hora de la temporada, genuinamente, no hay forma de predecir lo que va a suceder cuando se inicia el último capítulo.

Incluso estando tan cerca de su conclusión, 3% sigue desarrollando todos sus personajes para que los queramos y odiemos en igual medida. No se olvida de ninguno, ni siquiera de los de años pasados. Este es un elenco donde a todos queremos matarlos, pero también queremos que salgan victoriosos, sobre todo en la temporada final. La serie sabe muy bien lo que causa en su audiencia y lo explota al máximo. Además, no tiene miedo de arriesgarse, de introducir nuevas tramas, incluso de traer nuevos personajes a escena, ni de romper las convenciones narrativas tradicionales para llevarnos a rincones inesperados.

3% sin duda es la serie que necesitamos cada vez más. Esta ficción inició en el 2016, y entonces se sentía como un futuro no tan lejano, pero no creo que ni sus creadores pudieran imaginar lo mucho que la realidad iba a acercarse a su historia con el tiempo. No obstante, la trama siempre ha sabido mantenerse relevante, sin ser sermoneadora. Nos deja mensajes y nos invita a la lucha, sin apuntar directamente a nadie. Nos presenta mundos donde las desigualdades de hoy no existen, pero las diferencias entre personas se exacerban, porque esa es la verdad. Tristemente, la equidad nunca será un estado permanente, y debemos luchar cada día y cada segundo por ella.

No les digo que esta última temporada, de la serie latinoamericana de Netflix más vista en el mundo, sea fácil de ver ni que la van a disfrutar de principio a fin. Aunque es quizás el mejor tiraje de episodios de la trama desde sus inicios, es también una historia que se sufre. Aún así, si empezaron a verla hace unos años y la dejaron botada, o si tienen dudas acerca de continuarla o empezarla, la respuesta es un rotundo SÍ. 3% tiene el final que merece, y no por pasar un proceso, sino por enseñarnos a todos y todas al que debemos enfrentarnos si queremos conseguir la vida que soñamos. 

Con todo eso dicho, solo me queda algo más por mencionar. ¡Qué se jodan los Maraltos del mundo, sobre todo los reales! Ah, y vean 3%. Vale completamente la pena.

En los próximos días, The Couch estará compartiendo una cobertura especial para el cierre de esta gran serie latinoamericana, incluyendo entrevistas y saludos con parte de su elenco principal.

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