Nota: A pesar de lo prácticamente imposible de hacer una reseña de una temporada completa sin spoilers, este texto no va a contener ninguna revelación de la tercera temporada de 3% que les pueda arruinar la experiencia. Eso sí, no puedo prometer no hablar de temporadas anteriores.

INTRODUCCIÓN

Si su único objetivo entrando a esta reseña es decidirse a ver o no la tercera temporada de 3%, la serie brasileña de ciencia ficción en Netflix sobre el mundo divido por el privilegio, la escasez, la revolución y la injusticia, no duden más. Vayan y vean apenas puedan los 8 nuevos capítulos que, en mi opinión, son de los mejores desde el 2016. Sin embargo, si lo que quieren es un análisis a profundidad (al menos la que permite la limitación de spoilers) de lo bueno, lo malo y lo mejor, sigan adelante y disfruten. En las palabras titulares de la Concha: «Todos são bem-vindos».

LO RARO

3% es una serie completamente inesperada. A pesar de haber nacido sobre las bases de casi todos los clichés y arquetipos de la ciencia ficción y las sagas para jóvenes adultos, y de incurrir más frecuentemente de lo que yo quisiera en los vicios de las telenovelas y los melodramas por los que somos reconocidos en Latinoamérica, la trama de esta distopía ha logrado, y sigue logrando, sorprendernos en cada giro de una manera completamente impredecible.

Cuando uno como espectador cree que la opción más obvia es ir a la derecha y que la historia va a girar a la izquierda, 3% da un giro en u, se mete bajo tierra, hace una espiral y se teletransporta en picada vertical desde el cielo para dejarnos con la boca abierta. Es más, el mejor ejemplo de ello es cómo cada temporada que inicia parece que estamos viendo una serie distinta, sin necesariamente diferir tanto de su predecesora como para que se pierdan la unidad y la intriga.

Al iniciar la tercera temporada, el enfoque de la cámara y de la narrativa es completa y absolutamente la Concha, la tercera alternativa a la división y la injusticia que Michele y Fernando (quien lamentablemente tiene muy poca presencia en la serie este año) crearon sobornando a Maralto. Este nuevo espacio, magistralmente diseñado por quienes producen 3%, es una nueva utopía, un espacio vastamente diferente a los demás, moderno, comunitario, en medio de un desierto agobiante e interminable.

La Concha tiene su propia vida, las relaciones entre sus habitantes son completamente distintas a las del continente o las de Maralto, su apariencia es distintiva, sus conflictos son otros y sus dificultades también. Estamos en un nuevo mundo y en un nuevo espacio desde el comienzo y nos toca otra vez, como en la primera temporada con el proceso y en la segunda con el submundo de la Causa y el paraíso de Maralto, descubrirlo y entenderlo de a poco.

La serie inicia además con un salto temporal que nos lanza de lleno a la nueva historia, pero que nos va presentando los acontecimientos poco a poco de una mucho mejor manera que la temporada anterior. Los personajes que conocimos tienen nuevas alianzas y enemistades, nuevos objetivos y nuevas vidas. Por tercera vez, 3% es otra cosa completamente distinta a lo que creíamos, que nos intriga, nos obliga a ir deduciendo poco a poco lo que sucede y nos pone a dudar. Aún después de 18 capítulos y todavía al final de la tercera temporada, no sabemos con certeza en quién podemos confiar y quiénes realmente son estas personas por las que sufrimos, a quienes odiamos por ratos y quienes sobre todo se sorprenden constantemente incluso a ellos mismos.

Al fin y al cabo, cuando el mundo es una tempestad, nadie es quien cree ser. Ese es el conflicto central de 3%, especialmente esta temporada: ¿De qué seríamos capaces si el mundo nos pusiera a luchar unos contra otros en cada respiro de nuestras vidas?

Es sumamente raro que una serie de TV consiga esto, mantenernos al vilo y dudando de todo y de todos, a estas alturas de su desarrollo. Inclusive solo por eso, 3% vale la pena, y su final abierto nos hace querer seguir viendo más, descubriendo más y sospechando más en una cuarta temporada. De hecho, yo sentiría una profunda ira si la serie es cancelada en este momento.

LO MALO

Desafortunadamente, lo más interesante de 3% es también su principal fallo. Uno de los grandes aspectos que nos hacen sentir que nunca hemos visto una historia así, es que de hecho nunca la hemos visto. La gran mayoría de las distopías apocalípticas son épicas estadounidenses donde las banderas con estrellas vuelan en el viento, el hombre blanco, gringo, heterosexual y musculoso salva el día y sabemos plenamente quiénes son los buenos y los malos.

En 3% todo es distinto. La serie es brasileña sin arrepentimiento. Sus personajes reflejan la diversidad y la cultura de ese país, sus conflictos, desigualdades y sufrimientos, que hacen eco en los del resto de nuestro continente. La cultura latina impregna todos los aspectos de la trama aunque sea de forma sutil y puede verse un paraíso tropical en Maralto, una máquina dispensadora de jugos de frutas tropicales en el Proceso o un carnaval para celebrar la esperanza en la miseria del continente. Lo cierto es que siempre estamos seguros de que esta no es una historia norteamericana.

Sin embargo, esa cualidad latina también es su mayor defecto, pues por décadas nos hemos caracterizado por las producciones televisivas teatrales, exageradas, inverosímiles y melodramáticas. Puntualmente, y aunque es un género que amo, las telenovelas nos han hecho mucho daño y es prácticamente imposible que nuestros guionistas no caigan en sus vicios al escribir nuevas historias.

Por fortuna, la tercera temporada de 3% incurre menos en esos giros sin sentido o dramas innecesarios que su antecesora. No obstante, estos aún suceden. Además, en ocasiones los actores también se sienten como salidos de una novela. Especialmente el joven artista que interpreta a Artur, uno de los hermanos de Rafael, da una actuación floja que nos hace perder inmersión y sentir que los conflictos que vemos son más artificiales de lo que deberían ser.

Por otro lado, aunque todos los ocho nuevos episodios son emocionantes, emotivos y de una gran calidad, la tercera temporada carece de momentos que pasen a la historia. La segunda entrega, con todo y sus altibajos, tiene el carnaval y el interrogatorio en medio de la neblina. En la primera, el capítulo del portón y el de la muerte de Julia son de los que jamás voy a poder olvidar. Esta vez, todo es muy bueno, pero poco memorable. Es un fuego lento más que una hoguera chispeante, o un temporal más que una tormenta, pero aún así se disfruta enormemente.

La verdad es que 3% tiene un muy buen desarrollo narrativo y su arco dramático para cada temporada está tan bien pensado que, incluso cuando por momentos odiemos un personaje, no nos guste una secuencia o deseemos que no nos hubieran mostrado un pleito a gritos, el querer saber qué sigue nos mantiene pegados a la pantalla. Además sus guionistas conocen tan bien a los personajes que, aunque estemos completamente en contra de las decisiones que tomen, siempre se sienten reales y plausibles.

En definitiva, esta vez la respuesta a Netflix va a ser que sí, seguimos viendo.

LO PEOR

NOTA: En esta sección habrá un pequeño spoiler no muy importante que ustedes mismos descubrirán en los primeros minutos de la temporada y que de hecho se incluye en el trailer. Si no quieren leerlo, solo salten al próximo subtítulo.

Quizás mi única verdadera queja a esta temporada, el único aspecto que realmente me molesta, es que el personaje de Fernando es asesinado fuera de cámara y nunca vemos nada sobre él. Su presencia existe en todo momento, los personajes hablan de su muerte y vemos un pequeñísimo montaje de acercamientos sobre lo que pasó. De hecho, esta escena es un motor para el desarrollo de los demás personajes. Sin embargo, cuando uno de los protagonistas es sacado de la historia sin ningún sentido aparente, luego de que en el final de la temporada anterior sobreviviera de milagro a un sacrificio por la Causa, es inevitable no sentir un sinsabor.

Tristemente, googlear detalles sobre la producción de 3% es casi imposible. Google parece no entender que «3%» es el título de la serie y además este tipo de información para series fuera de Estados Unidos es mucho más difícil de encontrar que cuando se trata de Game of Thrones, por ejemplo. Aún así, la única explicación válida que encuentro para esta salida tendría que ser un conflicto detrás de cámaras con el actor Michel Gomes, quien interpretaba a Fernando, o al menos con sus horarios.

La lamentable realidad es que Fernando está muerto y nunca veremos más de él que una silla de ruedas vacía y un par de menciones entre lágrimas. Al menos pudieron habernos dado un cameo para cerrar su historia, pero como ya hemos podido ver en 3%, llorar es para los débiles y los que merecen todo no viven pendientes del pasado.

LO MEJOR

Y así llegamos a lo positivo.

Esta vez, voy a saltarme de plano la sección de «Lo Bueno» porque la verdad es que en esta temporada, cuando algo es bueno es muy bueno.

Visualmente, los capítulos son una obra de arte. Las tomas del desierto, el diseño de producción de la Concha, los colores, los vestuarios y (la gran mayoría) de las actuaciones son más impecables que nunca. Hay escenas de la tercera temporada que podrían perfectamente venderse como postales y yo las compraría.

Las implacables arenas del desierto, contrastadas con la modernidad, la limpieza y la luz de la Concha nos hacen sentirnos en un mundo tan nuevo como inusual. Sus vestimentas tejidas y la sensación artesanal de su esencia, hacen que la Concha no sea Maralto, así como el Desierto tampoco es el continente. El mundo de 3% se ha expandido aún más este año para recibirnos de vuelta, y con él aparece un monte de nuevos personajes y lados hasta ahora desconocidos de los que ya habíamos visto antes.

A excepción de Artur, como ya mencioné, e incluso con él a pesar de la mala actuación, las nuevas adiciones al elenco principal se sienten reales y complejas. En 3% no hay caricaturas. Ni siquiera Marcela, la comandante de la milicia de Maralto, es pura maldad. Todos y todas tienen sus escenas y momentos de ruptura, vulnerabilidad, estupidez, frustración, victoria y duda. Nunca sabemos, y quizás nunca sabremos, en quién confiar y en quién creer en este mundo, porque las circunstancias son tan drásticas que obligan a sus habitantes a traicionar, destruir, confiar, amar, perdonar, luchar y sufrir en todo momento. Nada es plano, nada es seguro, todo y todos son una tempestad de arena que azota las mismas fibras de su ser hasta dejarlos secos y en peligro.

Además, la música es tan relevante como siempre, con las piezas instrumentales siendo el fondo perfecto para el drama y el conflicto, a la vez que las canciones principales enfatizan la acción y provocan una crítica a este sistema por igual. Una de las cosas que más le achaco a Netflix en esta vida, de hecho, es no tener el soundtrack de 3% disponible en algún sitio.

LA CONCLUSIÓN

En fin, si algo puedo decir de esta tercera temporada de 3% es que es un viaje que hay que emprender. Van a disfrutar, sufrir, odiar y estar pegados a la pantalla durante 8 horas seguidas (aproximadamente). Van a sentirse traicionados por todo y por todos, pero también van a seguir apoyando y emocionándose por un grupo cada vez mayor de personajes que nos continúan impactando en cada escena.

¿Estás listo para la tercera temporada de '3%'? Mañana 7 de junio en Netflix comienza esta tercera entrega de la serie distópica brasileña. Aquí sus posters individuales.

Posted by The Couch on Thursday, June 6, 2019

El final abierto de esta historia me hace rezar con todas mis fuerzas para que Netflix les dé al menos una temporada más, pues sería una total injusticia no poder ver su cierre. Sin embargo, si algo hemos descubierto en estos 3 años es que el mundo no es justo, que nunca lo será y que lo único que nos queda es seguir luchando.

Ahora más que nunca 3% es la serie que necesita Brasil, y francamente, el mundo. Quizás nos equivoquemos, quizás en nuestra desesperación nos volvamos en lo que juramos destruir o nos traicionemos hasta a nosotros mismos, pero lo importante es jamás rendirse ante la opresión y la injusticia.

Vayan, vean 3%. Vean las temporadas anteriores de paso, para que lleguen frescos a la Concha, con plena noción de este vasto mundo en el que van a vivir un rato. Alisten las palomitas y no compren plásticos de un solo uso ni voten por políticos separatistas. Lo más escalofriante de esta serie es que, quizás más que Black Mirror, con cada día que pasa su realidad se siente a apenas un par de respiros de distancia.