Primero: mis más sinceras disculpas por la ausencia tan prolongada. Nunca había dejado pasar tantos episodios de una de mis series sin reseñar, pero, mi excusa de siempre: la vida, el trabajo y esas cosas. Nada más que decir. Rogando la comprensión de quien me lee, paso a comentar los últimos cuatro episodios de esta octava temporada, advirtiendo como siempre que habrá spoilers, incluyendo en ellos el episodio de esta semana, que será comentado también.

Semanas atrás, The Walking Dead hizo historia, aunque no de la manera en que probablemente querrían sus realizadores: los niveles de audiencia decayeron como no lo hacían desde hace seis años, cuando se emitía la segunda temporada; esto, lamentablemente, es muy comprensible en tanto esta temporada la voy archivando como la más aburrida y empantanada de todas.

Durante todos estos años he escuchado en completo desacuerdo las críticas a la serie, pues aunque, en efecto, a veces se siente que le están dando vueltas a temas ya explorados, hasta ahora mi interés no había decaído y más bien sentía frescas las situaciones y me mantenía enganchado a la espera de lo que le esperaba a Rick y los suyos. Esta temporada, lamentablemente, no ha logrado ese cometido y creo que se debe al formato con el que la han presentado, estructurando la historia como un gran arco contado en múltiples partes, más como una película larga que como una serie episódica.

En tiempos recientes, Twin Peaks volvió a nuestros televisores en un formato similar, lo cual fue admitido por los propios creadores: más que una temporada, la nueva entrega era una narrativa de 18 horas. Aunque los episodios tenían, la mayoría, un final recurrente en el que una banda invitada interpretaba una canción en el icónico bar de la serie, los acontecimientos más relevantes quedaban siempre inconclusos, de modo que se sentía esa dosificación de la historia de modo que cada episodio funcionaba solo como parte de los demás. Sobra decir que el resultado fue sumamente satisfactorio y valioso a nivel estético.

¿Alguien necesita unas clases de estructura de temporadas? Lynch, a sus órdenes

Así, es claro que el formato no es un problema per se; el problema es que la octava temporada de The Walking Dead se ha sentido, más que como una larga historia que necesita muchos epidosios para contarse, como un episodio extendido a la fuerza para abarcar ocho… o dieciséis, si es que la segunda mitad de la temporada será igual.

No se trata de que no haya pasado nada interesante. La estrategia de acorralar a los Salvadores con caminantes y dejarlos encerrados para que mueran de hambre fue muy ingeniosa, así como algunas secuencias de acción, pero en general ha pasado tan poco que, repito, a ratos siento que todo esto se pudo contar en uno o dos episodios al principio de la temporada.

No lo sé, Rick… algo anda mal…

A estas alturas, siento que aún estamos empezando el arco de “All Out War”, pues el enfrentamiento practicamente se redujo al principio. Aunque ha habido algunos combates más, el inicial fue el único interesante, ya que fue el que se dirigió al Santuario, cuartel general enemigo. Lo demás han sido escaramuzas difíciles de contextualizar, por lo que pasan sin pena ni gloria frente a nuestros ojos.

Sin duda, y para mi franca sorpresa, el arco argumental más interesante de esta temporada ha sido el de Ezekiel. Ver su caída, tras haberse mostrado como un líder carismático y eficiente en los primeros episodios, fue realmente devastador, pues con todo y que la muerte de Shiva fue horrible y súbita (tal como en el cómic), esta fue solo la gota que derramó el vaso. El recorrido con el salvador de apariencia perturbadoramente ochentera, ocurrido justo después de la masacre de todo su grupo, fue lo que realmente lo llevó a sentirse profundamente desolado, pues a pesar de todo su histrionismo y su carisma, él no deja de ser “un tipo más” que logró convencer a otros de que era especial.

El rey caído. Muerto el rey… ¿larga vida al rey?

Ya me referí antes a la brutalidad de la masacre de sus súbditos, intensificada por haber ocurrido justo después de que el rey se jactara de haber alcanzado su destino sin una sola baja. Pues bien, el via crucis que le esperaba a manos del salvador y la muerte de su fiel amiga fueron demasiado y, como es comprensible, lo quebraron. Habrá que ver qué saca al rey de su letargo, porque la situación no es prometedora para AHK (citando aquí a Eugene) sin el Reino.

Un detalle: me parece muy errado que la mayoría de salvadores que vemos sean anónimos, introducidos cuando se necesitan sin ninguna información. Por ejemplo: es innegable que ver al pelilargo tratar de enfurecer a Morgan es desesperante, pues sabemos que el maldito mató a Benjamin. Su personaje, aunque no recordemos su nombre, ha hecho cosas que lo vuelven detestable. Sin embargo, el salvador que torturó a Ezekiel era un recién llegado, por lo que la situación no fue tan efectiva como pudo ser; así como no lo son la mayoría de encuentros con salvadores, pues no conocemos a casi ninguno.

Negan fue otro personaje que recibió algo de desarrollo en los últimos episodios. Cuando por fin pudimos ver qué había sido de él y Gabriel, recibimos la grata sorpresa de que Negan, a pesar de sus negativas, aceptó confesar parte de su pasado. Al menos ya sabemos que tenía una esposa (¿Lucille?) y que… trabajaba con niños… este último dato parece muy sorprendente y extraño de primerra entrada; sin embargo, me llamó la atención que la manera de controlar el Santuario por su parte semeja mucho a la manera condicional y represiva de muchos adultos al lidiar con niños. De alguna manera, su particular visión del castigo como asegurador de la funcionalidad del recurso humano podría provenir de su anterior trabajo…

Gabriel y Negan, luces y sombras

En cuanto a Rick y los suyos… creo que ahí es donde han estado los mayores desaciertos. Hilltop ha sido un aburrimiento total, en tanto ha tocado soportar ahí a Gregory y a Jesus, que ya cansa con su cuento de mantener con vida a los salvadores. Al menos fue interesante que Maggie accedió a dejarlos con vida, pero dentro de la jaula, en la que incluyó a Gregory. Al fin, algo de sentido común.

Por su lado, el propio Rick tuvo un pleito de macho con Darryl que, a la fecha, no he podido comprender del todo. A ver: a nivel interno, por así decirlo, entendí la diferencia de opinión que los llevó al altercado. Ahora bien… ¿era verdaderamente necesario que llegaran a los golpes? Sobre todo teniendo en cuenta la intrascendencia de la situación (si creyeron que nada podía ser más intrascendente que Morgan vs. Jesus… se equivocaron), me parece totalmente forzado y absurdo ponerlos a pelear de esa manera.

Ahora bien, se podría tomar como consecuencia el que Darryl tomara las cosas por su propia cuenta y arremetiera contra el Santuario mientras que Rick continuó con su plan… plan que, por cierto, no tiene ni pies ni cabeza. Honestamente, que acudiera a los chatarreros me pareció la manera más desacertada de reincorporarlos a la trama, pues no hay razón comprensible para que Rick no desconfíe habiendo sido ya traicionado una vez. Trataron de darle un sentido con lo de que Jadis no lo mató cuando pudo hacerlo, pero eso podría perfectamente ser una orden de Negan. Pero bueno, un grupo de personas que se dedican a la escultura hedonista y desnuda no pueden ser tan malos… ¿verdad?

Carl salió a buscar a su amigo. ¿No lo mencioné en la reseña? Tal vez porque no me importa…

Y lo peor es que Rick llegó al basurero con una actitud totalmente ridícula, amenazando con una arrogancia ilimitada cuando no había nada que pudiera hacer totalmente solo. De hecho, lo que consiguió fue poner su vida en un riesgo tan alto, que lo único que lo salvó fue el plot armor del que goza su personaje. Claro, el enfrentamiento con el caminante con casco estuvo emocionante, pero fue muy inverosímil que nadie lo encañorara para detenerlo o algo. Si su garantía era tener a Jadis a centímetros de la boca del caminante, ¿nadie podía dispararle a este último? No sé si estaré pidiendo demasiado, pero no me pasa que un tipo en calzoncillos lograra salir de esa situación…

Y por cierto… Eugene… ¿alguien podría por favor… matarlo? A ver… ¿recuerdan a Cersei? Sí, claro, la de Game of Thrones; todos hemos soñado con verla morir desde hace rato, pero eso está muy bien porque se debe a que el personaje siempre logra salirse con la suya, y esa “suya” es muy distinta de la “nuestra”, o sea, lo que ella quiere o necesita va totalmente en contra de lo que nosotros como espectadores queremos, por lo que no podemos más que odiarla. Ese es un buen personaje. Eugene, pues no. Hace rato solo le dan vuelta a la idea de que el tipo es un cobarde y se afilió a Negan solo porque ahí se siente seguro. Eso lo sabemos hace mucho, no veo por qué era necesario dedicar una porción entera de un episodio a dejarlo aún más claro.

Que lo maten…

Para colmo, si bien siempre ha sido un cobarde, tal desinterés por sus antiguos “compañeros de camino” me parece exagerado. Más allá de su propia cobardía, no es fácil aceptar, así de la nada, tanto desinterés por sus viejos amigos y tal lealtad hacia su nuevo amo. De momento, el personaje me parece irredimible y más allá de cualquier provecho. Debe morir. Ahora.

Pues bien… esas, todas esas, son mis impresiones. La temporada se ha convertido poco a poco en un desastre que aún está a tiempo de adquirir sentido, sobre todo teniendo el final de media temporada aún por ocurrir. Mantengo mis esperanzas de que algo pase y termine generando una situación interesante de cara a lo que viene. Sin embargo, de momento nos hemos enredado mucho en discusiones que ya nos sabemos de memoria y dinámicas narrativas poco eficientes que solo han logrado, en el mejor de los casos, confundirnos, y en el peor de los casos, aburrirnos irremediablemente.

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