“No juzgamos a un hombre por el color de su piel. No te juzgamos por ser blanco; no te juzgamos por ser negro; No te juzgamos por moreno. Te juzgamos por lo que haces y por lo que practicas. Y mientras practiques la maldad, estaremos en tu contra. Y para nosotros la principal maldad es la maldad que se basa en juzgar a un hombre por el color de su piel.” Malcolm X.

Estamos ante un momento muy particular en la historia, mientras escribo esto, el neopentecostalismo intenta ascender al poder, los defensores del Estado Nación y la Democracia tratamos de salvaguardar las libertades individuales, y mientras todo eso pasa, seguimos teniendo gente oprimida, gente que sigue siendo odiada por su color de piel, que sigue siendo marginada por sus preferencias sexuales y por la forma en la que piensan. Es bajo este contexto que una película como Black Panther se vuelve relevante.

Podríamos hablar del hito que representa una película blockbuster dirigida, interpretada y coproducida por sólo personas negras, sin embargo, ese no es el mérito de la película (aunque, obviamente es un paso gigantezco en la dirección correcta para la industria del entretenimiento). La cinta, sobresale por sí misma al ser concebida como un producto independiente, construida por sí misma para no sólo entretener, sino también para enviar un mensaje contextual claro.

Es interesante, que, generalmente, las películas que son dirigidas por minorías buscan generar una consciencia sobre algún tema en particular que las afecta, sin embargo, y debido a la naturaleza de las películas de superheroes podríamos haber esperado una acción vacía, entrentenimiento puro, sin ningún tipo de valor. Por dicha esto no es así y Black Panther se suma a esas voces que desean no sólo contar una historia entretenida, sino también con algún tipo de mensaje más allá de la filosofía barata de cualquier largometraje estrenado en Hollywood.

La esencia de Black Panther es Wakanda. Más allá de los personajes, el mundo donde se desarrolla la película es tan importante como los mismos; el reino africano es, en esencia, el resultado de la casualidad bien aprovechada, una nación africana más poderosa que cualquier otra nación en el planeta Tierra gracias a la buena fortuna del vibranium y a la sabiduría ancestral de entender a sus tribus como parte de uno mismo, aunque con sus diferencias. También es parte de este reino, la desconfianza forjada por años de esclavitud; el aislacionismo propio de la tradición y el miedo al otro y la precaución por proteger a los que son suyos.

Sumado a lo anterior, el reparto de los personajes es mucho más que acertado y los cambios relativos al cómic son en aras de fortalecer el mensaje que tiene en mente la película, nunca en detrimento al material fuente, sino que, intenta de alguna forma enriquecer el mythos de T’Challa y su origen. Personajes como Nakia, Zuki, T’Challa y Killmonger hacen de esta historia una particular oda a la actualidad y la reinvindicación de los derechos de todas las personas.

Ahora bien, esta es una película con un guión simple, pero son las diferentes capas de análisis lo que la convierten en una de las mejores películas del estudio hasta la fecha. Acá hay motivaciones reales para un villano que es multidimensional, tanto en la búsqueda de su identidad como en la necesidad de hacer algo por cambiar el mundo. Esto sumado a un pueblo arraigado a sus tradiciones (no pun intendeed) hacen de la atmósfera y el conflicto de la película algo creíble y sincero, con matices de realismo como pocas veces se ve en el cine de súperheroes.

Hay que tener claro eso sí, que esta película es una jugada y apuesta a lo seguro como cine, tiene un guión que va de un punto “A” a un punto “B” sin generar demasiado ruido a su alrededor. En lo personal esto me parece un acierto, porque el peso de la película en este caso se deja descansar en el desarrollo de los personajes y su contexto, si a esto le agregaramos un guión con complejidades no lineales bien podríamos tener un cóctel de intrascendencia y revoltijo por querer hacer una obra diferenciadora que no pretende ser tal.

Sobre esto no quiero decir que la obra sea simple o que no busque generar un mensaje, digo que la obra presta su atención a un mensaje claro a través de sus personajes, no de su historia, lo que para mí, caracteriza al género de súperheroes. Los tres actos aristotélicos están bien representados aquí y el camino del héroe no se ve finalizado cuando cerramos el telón, sino que nos damos cuenta que apenas inicia un futuro prometedor, pero sobre todo, deja claro que este no es un arquetipo normal, sino que es uno que está en su propia contradicción, falible y humano.

Es importante destacar además, el gran papel del villano, este trasciende la mera estimulación de dominar el mundo, sino que acompaña su discurso con las mejores intenciones. No hablamos de un villano que quiere dominar el mundo porque sí, sino de uno que desea cambiarlo para mejor y esto de alguna forma cala en el héroe y lo transforma, en forma dialéctica, crea una sintesis de un mensaje que es tanto esperanzador como conservador de las realidades de Wakanda y sus tradiciones, moldea el accionar futuro y permite la resolución de un conflicto al que T’Challa no se quería enfrentar: ser un rey moderno en una sociedad que respete las libertades indidividuales.

Las Dora Milaje son esenciales para entender otro de los mensajes de la película: el feminismo y el papel de la mujer en lo cotidiano. Son ellas quienes escoltan al rey, son ellas quienes protegen lo más sagrado para su patria, y también son ellas, quienes lo arriesgarían todo por salvar a su país, incluso a su familia.

La música y los aspectos técnicos son impecables. Encontramos en el apartado sonoro mezclas desde ricos ritmos de hip hop y R&B hasta sonidos fusión de instrumentos tribales con sintentizadores, todo de la mano del ganador del grammy Kendrick Lamar. La fotografía y los efectos por otra parte sobresalen no sólo por ser una visión futurista de una sociedad oculta, sino porque mantienen la esencia de una nación apegada a ritos tribales y a la armonía con la naturaleza propias de las religiones africanas como la de los pueblos bantués.

Para finalizar he de decir que tenía un miedo injustificado por esta película, ya que T’Challa al igual que Dr. Strange son mis dos vengadores favoritos y nunca creí verlos en el cine. Al ver cómo han respetado el material fuente y la esencia del personaje y lo que representa me siento satisfecho, no sólo como un amante del cómic, sino como un seguidor del cine y defensor de las libertades individuales. Esto lo digo, porque una de las motivaciones para que un personaje negro sea uno de mis favoritos ha sido siempre la idea de sus altos valores éticos, su respeto por la otredad y la conciencia sobre su papel en el mundo. Todo esto y más es representativo en esta película, simplemente imprescindible.