Blade Runner es un clásico del cine, un punto de partida y referencia para cientos de historias, películas e incluso anime. Es ciencia ficción pura, como ya casi no se hace. Ciencia ficción que desata preguntas, que hace que nos cuestionemos la propia naturaleza humana. Es una película que después de 35 años no ha perdido vigencia y sigue siendo referente tanto para los fans del sci-fi como para los cinéfilos.

Ante este panorama, la pregunta principal que hay que hacerse al ver Blade Runner 2049 es: ¿Está a la altura de la primera? Sí, sí lo está. Estamos ante el nacimiento de un nuevo clásico y quizás la mejor película del año hasta el momento. Las preguntas que generó la primera en 1982 evolucionan y se modernizan al tomar un rumbo que resulta lógico dentro de la historia de esta secuela.

Un problema común que enfrentan otras sagas de ciencia ficción cuando intentan revivir una franquicia es que terminan copiándose a sí mismas. Este no es el caso de Blade Runner 2049. La cinta se siente más como una continuación que como un refrito de la historia original. Estamos ante la historia de un replicante que, a diferencia de Deckard en la primera, está plenamente consciente de lo que es y del propósito de su existencia. Sin embargo, conforme se va revelando la trama de la historia, el Oficial K comienza a tener sus propios cuestionamientos y dudas existenciales. La pregunta ya no es si los androides sueñan con ovejas eléctricas. Ahora nos plantean la posibilidad de que puedan procrear y dar vida a un nuevo ser. Esto cambia completamente todo el paradigma de lo que conocemos y en el que viven los personajes de la historia.

La premisa nos presenta una sociedad en el año 2049, 30 años después de los hechos de la primera película, en donde una nueva serie de replicantes son buscados para ser “retirados”. Los Nexus 8 fueron creados unos 3 años después de los eventos de Blade Runner y han tenido conflictos con los humanos porque tienen una esperanza de vida igual a la de una persona. Cada vez es más difusa la línea que separa a los replicantes de los humanos. Esto ocasiona que los humanos los persigan y los maten. La historia de la película parte de un evento ocurrido en este lapso en el que un replicante logra producir un apagón en todo Los Angeles y destruir a la Corporación Tyrell y todas sus bases de datos para que no haya forma de rastrearlos. Una década después, la Corporación Wallace comienza a producir un nuevo modelo de replicantes.

Por si aún no los han visto, existen tres cortos que exploran el tiempo entre una película y otra, el apagón del año 2022, la nueva línea de replicantes en el 2036 y el año 2048, un año antes de los hecho de la nueva película, con el personaje de Sapper Morton.

Vemos una Tierra que aún se encuentra colonizando el espacio, pero en esta ocasión es más evidente la degradación del planeta, los muros que se han tenido que construir para que el nivel del mar que va en aumento no inunde la ciudad, los tiraderos de basura gigantes, los paisajes desérticos y las zonas abandonadas por décadas por presencia de radiación. En fin, una continuación lógica a un mundo aún más distópico que el que ya conocíamos.

El personaje principal, el Oficial K, interpretado por Ryan Gosling es el nuevo Blade Runner encargado de retirar a estos modelos de replicantes. Además, sale a la luz el hecho de que uno de ellos tuvo un hijo. La compañía de Niander Wallace busca llegar a cualquier instancia sin importar las consecuencias con tal de aumentar su nivel de producción. La remota idea de que los replicantes se puedan reproducir abre un sinfín de posibilidades para sus operaciones en colonias fuera de la Tierra. Es por eso que K debe encontrar a este niño que no debió nacer y matarlo.

La cuestión se pone interesante cuando K va descubriendo detalles que lo hacen llegar a pensar que él es ese niño. Esto es principalmente lo que detona una serie de preguntas tanto para el personaje como para la audiencia. Es evidente que K, un replicante consciente de que existe para obedecer, no considera correcto matar a alguien que fue concebido y que nació. Estamos hablando del concepto de alma. Estamos hablando de un ser con alma nacido de dos androides. Un ser sintético creado a partir de bioingeniería, dando a luz a una nueva vida.

El elenco es uno de los puntos fuertes de la cinta. Ryan Gosling en el papel protagónico nos demuestra algo que se sabe desde hace años, el actor ya dejó de ser una cara bonita en películas románticas y su nivel actoral ha ido creciendo a lo largo de su carrera. Quienes hayan visto Drive (2011) notarán varias similitudes en el papel de Gosling en ambas películas. También un poco en el soundtrack con sintetizadores.

Harrison Ford regresa al papel de Deckard, y realmente al mismo papel que interpreta en casi todas sus películas, pero ahora vemos a un Deckard recluido de la sociedad, con fantasmas del pasado que lo atormentan y el vacío que dejó perder a su familia. Es interesante la relación que desarrolla con K, e incluso hay una línea que le dice al final: “¿Qué soy para ti?”, que nos deja la historia un tanto abierta. Sabemos que K no es el hijo que tuvo Deckard, pero el diálogo nos hace pensar que tal vez hay algo más que contar.

Para Robin Wright sobran las palabras. Una actuación memorable como siempre, en un papel que combina sus pasados roles como Claire Underwood y la amazona Antiope. Todo lo que involucre a Robin Wright en pantalla siempre es una experiencia positiva. En general también se puede destacar que hay una gran variedad de personajes femeninos, desde antagonistas hasta intereses amorosos y cada uno está bien construido y tiene sus propias motivaciones.

Sylvia Hoeks en el papel de Luv nos muestra el potencial de los replicantes creados por Wallace. Por su parte, este personaje interpretado por Jared Leto resulta menos interesante como villano pues es un poco plano, sin embargo funciona dentro de la historia. Además, según el mismo actor, algunos aspectos del personaje están basados en personas reales involucradas en el mundo de la tecnología y las grandes corporaciones, convirtiendo a Wallace en una posible versión futura de algún empresario de Sillicon Valley. En todo caso, tanto para el actor como para la película, queda claro que no se trata de culpar a la tecnología de tomar direcciones oscuras y éticamente cuestionables, sino de las personas que estén detrás, muy a lo Black Mirror.

En la cinta también tenemos un papel menor por parte de Dave Bautista como Sapper Morton. Aunque el rol del personaje en la película es breve, dentro de la historia es muy importante ya que es quien ayudó y protegió a Rachael después de dar a luz. Además, nos brinda una escena antes de su muerte con una frase, “Nunca has visto un milagro”, que podría recordarnos el monólogo final de Roy Batty “He visto cosas que ustedes nunca hubieran podido imaginar…”, quizás el mejor diálogo de Blade Runner.

A través de Joi, papel a cargo de la actriz cubana Ana de Armas, vemos la concepción de amor que puede existir en un universo como este, y para un androide con memorias construidas. La compañera sentimental/AI/holograma es el principal apoyo emocional del oficial K, es quien insiste en hacerlo creer que él es especial, en convencerse a sí mismo de que él es el hijo de Deckard y Rachael e incluso en buscar un nombre no genérico: Joe. Vale la pena destacar la “sincronización” de Joi y la trabajadora sexual androide Mariette (Mackenzie Davis), una de las escenas más ingeniosas y significativas de la película.

Es ella quien sugiere el nombre, pero todo lo que Joi dice es lo que K quiere escuchar, todo viene realmente de su cabeza. K nunca fue especial, K nunca fue Joe. Sin embargo, Joi logra engañar tanto a K como a la audiencia, al punto en que es realmente trágico y triste cuando el emisor es destruido y Joi muere.

La idea de una persona enamorándose de un androide con inteligencia artificial no es nada nueva, lo hemos visto en muchas historias, desde “Her” hasta “Ex Machina”. Sin embargo, hay algo en Joi que la hace sentir más genuina, como si realmente se liberara de su naturaleza construida, aunque siga siendo simplemente un software que sabe imitar muy bien los sentimientos humanos. Realmente viene siendo los mismos sentimientos que vemos en K o en Deckard y Rachael. Estamos ante una película en la que casi todos los personajes son androides más humanos que los humanos, que nos logran transmitir toda clase de sentimientos.

Las memorias que llevan a K a creerse algo así como el “eslabón perdido” o “el elegido”, realmente provenían de la verdadera hija de Deckard, la doctora Ana Stelline (Carla Juri) que fue quien realmente vivió esos recuerdos y que además es la mejor diseñadora de memorias trabajando para Wallace. Este personaje sería fundamental si se llega a hacer una secuela, pero hablaremos sobre esta posible tercera película al final de este análisis.

El ritmo de Blade Runner 2049 es lento, aunque tiene varias partes de acción, al igual que la película original. Tal vez se siente un poco más hollywoodezca que la anterior pero mantiene su esencia. Es probable que quienes estén acostumbrados a grandes explosiones y escenas de persecución les resulte aburrida con sus largas tomas y la duración total de la cinta, pero con lo asombrosa que es la fotografía, todas esas escenas se deben apreciar. Ciertamente Blade Runner es impecable a nivel visual y esto es muy importante en la creación del universo que presenta. Gracias a la dirección de Dennis Villeneuve y a la fotografía de Roger Deakins, esta nueva entrega está llena de tomas que son igual de impresionantes.

El tecladista y compositor griego Vangelis, reconocido por su música electrónica, orquestral y progresiva creó en su momento una banda sonora que se convirtió en parte esencial de Blade Runner. La música es un personaje más de la película, los sintetizadores mezclados con el jazz capturan perfectamente la ambientación distópica y el enfoque de cine negro de la mente de Ridley Scott.

Para esta nueva entrega inicialmente estaba a cargo el compositor Jóhann Jóhannsson, sin embargo el músico se retiró del proyecto ya que el director buscaba una banda sonora que sonara similar a Vangelis, dando paso a Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch. Siendo honestos, el trabajo de Hans Zimmer ha dejado bastante qué desear en los últimos años, con soundtracks genéricos que suenan similar en todas las películas. Afortunadamente este no fue el caso. Sí es notoria la intención de parecerse mucho al original, claramente el soundtrack no llega a igualar a Vangelis ni tampoco se siente como un personaje por sí solo, pero en este caso es lo que mejor funcionaba para la película. Básicamente prefirieron no arriesgarse e irse a la segura y la música no es memorable pero ayuda a recrear este universo futurístico.

¿Por qué fracasa Blade Runner?

Otra similitud entre la primer película y esta es que ninguna fue un éxito en taquilla. Cuando Blade Runner se estrenó en 1982 en los cines no fue bien recibida por el público, y no fue hasta años después que la audiencia supo apreciarla y la llegó a identificar como película de culto. Las cintas catalogadas de esta forma rara vez son masivas, suelen tener un grupo de ávidos fanáticos que alaban su historia, pero no son la megaproducción comercial que rompe récords de box office. Tal es el caso de ambas películas de Blade Runner. Muchas personas no han visto la original, por lo cual tampoco hubo mucho interés en esta secuela.

En definitiva es una lástima que películas tan buenas pasen desapercibidas por el grueso de la población, pero también es igual de lamentable que la gran mayoría ni siquiera conozca la película original, sobre todo en una industria en la que existe la constante queja de películas de acción con pésimos guiones que llevan ya como 7 u 8 entregas.

Cabe también la posibilidad de que la cuestión filosófica y existencial de la cinta resulte aburrida para la mayoría de las personas que asisten al cine o que si quiera entiendan la trama. Pero una historia que nos haga cuestionar nuestra naturaleza humana no tiene por qué ser aburrida, todo lo contrario. Películas de este tipo (que ni siquiera son independientes, son producciones gigantes de Hollywood) son las que más necesitamos en estas épocas. Las historias que nos ponen a pensar son, a decir verdad, lo que la ciencia ficción debería ser.

Una posible secuela

En una escena de la cinta se nos muestra a un grupo de replicantes que forman parte de una especie de rebelión, que saben de la existencia de Ana, la hija de dos replicantes y que buscan luchar por un fin mayor. Toda esta secuencia nos podría dar la sensación de una posible secuela, convirtiendo a Blade Runner en una trilogía. Si bien esta película logró estar al nivel de la primera y abrió un gran número de preguntas y reflexiones, esto no quiere decir que sea necesario continuar con esta historia.

La saga podría perfectamente terminar luego de dos películas, ambas de una calidad remarcable, ambas clásicos de la ciencia ficción, sin necesidad de volverse una franquicia comercial que saque una nueva versión cada 2 años. La escena incluso se siente un poco fuera de lugar y forzada con tal de dejar esta idea de una revolución androide. Incluso ya hay teorías de si Mariette pudo quedar embarazada de K o ideas de ese tipo.

Tanto Scott como Villeneuve han expresado interés en posibles continuaciones, dependiendo de cómo le termine de ir a Blade Runner 2049. Esperemos que la historia quede ahí, pero siendo muy sinceros, la calidad de esta película es tanto un milagro como dos robots teniendo un hijo. Esta entrega resultó tan bien que si en unos años sacan una tercera parte, probablemente nos veremos en el cine. Suena mejor ir a ver Blade Runner 2050 a ir a ver Transfomers 8.

 

Finalmente, los dejamos con nuestro análisis en video de la película durante nuestro programa Post Créditos:

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