Soy un amargado. Detesto la mala etiqueta dentro del cine: personas conversando, celulares encendidos durante la función, fotografías, y gritos de fans emocionados.

Sin embargo, con John Wick 3: Parabellum, es imposible no reaccionar ante la sangrienta, furiosa y exquisitamente coreografiada acción. Todo el cine se emociona y reacciona con onomatopeyas de dolor y sorpresa. Y específicamente para esta película, lo valido, lo acepto y lo abrazo. Yo fui de esos “gritones”.

John Wick inició como una pequeña película de acción en el 2014, liderada por el reconocido Keanu Reeves, quien para entonces, ya era un actor de acción consagrado (Matrix ¿alguien?) y del coordinador de escenas de acción Chad Stahelski, quien esta vez, es director.

A pesar de contar con un presupuesto limitado para una blockbuster, John Wick logró cautivar a la audiencia gracias su manera de presentar la acción, en la cara, con efectos prácticos, poco uso de imágenes generadas por computadora, pero sobre todo, sin miedo al arte de la acción, donde podemos ver al protagonista sin cortes molestos de cámara.

Cinco años después, estamos a las puertas de probablemente una de las mejores películas de acción de la presente década (¿quizá de la historia?). La segunda entrega tiene escenas muy bien realizadas, pero Parabellum da un paso más, y por paso me refiero a un salto de fe (sí, Matrix de nuevo). ¿Cómo hicieron para grabar ciertas escenas? Difícil saberlo, pero son, sin temor a usar esta palabra, épicas.

Y sí, la acción es la cara de esta saga, sin embargo, el balance entre el guión y el inframundo de asesinos estilizados, regidos por reglas muy bien establecidas, es un recurso de guión que se ha desarrollado ampliamente en Parabellum, la construcción de este mundo se expande aún más, mostrándonos una red global, que opera perfectamente como un reloj suizo. Y también generando más preguntas, arcos narrativos y nuevos personajes, quienes serán (probablemente) expandidos en otros medios, como cómics, videojuegos y la serie spin-offThe Contiental”.

Pero, ¿qué sería de una buena película, con un guión e historia bien escrita, si no es presentado de una manera visualmente interesante? La fotografía de esta tercer entrega es sin duda, uno de sus puntos altos, hay un uso bastante sutil pero efectivo de colores neón. Se nos presentan escenas bellas y tranquilas, grabadas en el desierto, donde podemos ver todo el contraste de colores (ojalá presenten esta película en salas Imax).

A pesar de todo lo positivo en esta película, debo decir que hay algunas áreas que fueron hechas a un lado con tal de expandir en la construcción del mundo, como por ejemplo, los problemas personales de John Wick y la vida que trató de dejar desde que inició su arco en la primer película. Esto es algo importante de mencionar, ya que las 2 primeras entregas tienen un énfasis especial.

A pesas de sus pequeños problemas de guión y ritmo, John Wick es un homenaje, una carta de amor al cine de acción sincero, donde podemos casi que sentir el peso de los golpes, el dolor de los disparos y la satisfacción de no marearnos con shakycams  y cortes cada tres segundos. Algo que poco a poco va siendo sustituido por pantallas verdes y gráficos digitales

Si aman el cine de acción, no duden en ir y ver John Wick 3: Parabellum. Les garantizo que pasarán más de dos horas infinitamente entretenidos.