La impactante historia de terror acerca del culto sexual en el que Allison Mack, la veterana actriz de Smallville, era la segunda al mando se pone peor cada día. Ahora, en la más reciente entrevista que la acusada de tráfico sexual y otros crímenes dio a la revista The New York Times Magazine, Mack admite con orgullo que fue su idea marcar como ganado a las víctimas de su red de esclavitud: Dominus Obsequious Sororium.

El culto, de nombre Nxivm y que se presentaba ante el mundo como una organización de empoderamiento femenino liderada por Keith Raniere, acechaba especialmente a actrices o celebridades jóvenes en posiciones vulnerables. Con la excusa de ayudarles a superar los traumas del pasado, recopilaba información comprometedora sobre ellas y luego utilizaba estas historias para chantajear a las chicas hasta convertirlas en esclavas sexuales de Raniere. Allison Mack era la esclava personal del hombre, a quien se conocía como Vanguard dentro del grupo, y la principal líder de las mujeres. Estas, no obstante, podían convertirse también en «maestras» dentro de la organización si reclutaban más víctimas por su propia cuenta.

Keith Raniere era el líder de la red de tráfico sexual.

Al parecer, como una forma de marcar a las esclavas y demostrar su pertenencia y sacrificio para Raniere, el hombre sugirió tatuarlas a todas con sus iniciales. Entonces, Mack dice haberse burlado de la idea por parecerle superficial y sin importancia, y decidió proponer algo más fuerte.

«Yo dije: ‘Gente, ¿un tatuaje? Las personas se emborrachan y se tatúan ‘BFF’ en sus tobillos o un tramp stamp [tatuaje en la espalda baja usualmente de una mujer y que es considerado de mal gusto]. Yo tengo dos tatuajes y no significan nada'», aseguró Mack con orgullo a la periodista de New York Times. «Yo quería hacer algo más significativo, algo que requiriera agallas».

Entonces, la traficante sexual y actriz tuvo la idea de marcar a las mujeres como si fueran ganado. El símbolo utilizado para ello era una mezcla de las iniciales de Keith Raniere y las de Allison Mack.

Según los reportes, durante las ceremonias de marca una esclava sostenía a la víctima completamente desnuda, mientras que otra le aplicaba el fierro caliente. Al mismo tiempo, Mack se acercaba a la chica, colocaba sus manos sobre el pecho de la otra y le decía que sintiera el dolor y pensara en el sacrificio a su maestro.

Por ahora, el caso se encuentra en las etapas judiciales. La defensa asegura que todo lo sucedido en el culto sexual fue realizado con consentimiento, indicando que las mujeres eran «personas adultas, fuertes de mente y con libre albedrío que tomaron decisiones sobre sus propias vidas». No obstante, los detalles hacen que la historia parezca muy distinta.

Lo cierto es que el tráfico de personas con fines laborales y/o sexuales es un delito mucho más común de lo que creemos como sociedad. Si usted conoce o sospecha de un caso de este tipo en Costa Rica, por favor repórtelo a las autoridades a través del 911, de forma completamente anónima a través de la línea del OIJ 800-8000-645 o en la Dirección General de Migración.

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