Hola, mucho gusto, he leído tus comentarios desde que explotaran las redes sociales y como han ido volviéndose parte de la cultura geek en general. Por eso me gustaría indagar un poco más en la forma de cómo funciona la mente de un fanboy, especialmente la de los que se consideran así con orgullo. Pero antes de empezar me gustaría compartir un pequeño pensamiento que podemos retomar más adelante.

Estoy seguro de que existen sentimientos que son comunes en muchas personas a pesar de tener gustos diametralmente opuestos. Es un pequeño milagro que, la misma emoción que una persona siente por ir a un concierto de reggaetón, sea exactamente la misma con la que otra va a ver a la filarmónica de Londres conducida por John Williams.

La empatía que uno puede sentir por alguien que ama Chrono Trigger tanto como uno ama su videojuego favorito, es absolutamente sensorial. Casi se pueden recorrer las mismas emociones con solo escuchar con detenimiento cuando alguien te describe lo que sintió mientras se embarcaba en una aventura en un mundo virtual.

Como es indudable, vivimos en LA época del contenido. Nunca ha habido en la historia de la humanidad un momento tan singular como el que estamos viviendo en pleno 2019. Hoy existen tantas opciones, tantas historias, tantas actividades, tantos medios y tanta tecnología que es imposible no poder disfrutar de cualquier forma de entretenimiento en casi cualquier parte del mundo.

También vivimos en una sociedad que te presenta con la misma intensidad lo peor del ser humano, junto con lo mejor. En donde se desbaratan nociones anticuadas con la misma fuerza con la que muchos se aferran a ellas con garras y dientes.

Cuando ponerse la camiseta debería ser quitársela del todo.

Antes de empezar con las preguntas, me gustaría recordar algo que no pasó hace mucho tiempo, cuando unos “hinchas” del Club Sport Herediano golpearon salvajemente a uno de Cartaginés, culminando con un terrible golpe en la cabeza producido con una piedra de gran tamaño que lo dejó en el hospital y que lo ha afectado desde entonces. Pero este es solo uno de tantos ejemplos. Hay barras bravas que se quedan en encontrarse para enfrascarse en una vorágine de estupidez incalculable, y se enfrentan entre ellos como si fueran Bill The Butcher y el Sacerdote en Gangs of New York. Recuerdo esto porque he de decir que me alegra que los fanboys en el mundo geek no son ni remotamente tan violentos, al menos en el plano físico. Tal vez sí en el plano virtual, pero nunca al punto de ser tan excesivo.

Pero bueno, aquí vamos con las preguntas. Debo confesar que para mí es un fenómeno sumamente interesante, esto de ser un “barra brava” de Marvel, DC, Microsoft, Apple, Sony o Xbox, etc.; por eso creo que es bueno buscar entender este particular sentimiento.

La primera pregunta sería:

Estamos de acuerdo en que si un equipo de fútbol llega a ganar un campeonato, sus fans pueden celebrar y restregárselos a sus rivales hasta que otro equipo sea el campeón, entonces ¿existe de verdad un “campeón” si por ejemplo Sony vende 8 millones de PlayStations mientras que Microsoft vende 6 millones de Xboxs? El premio en un campeonato de fútbol es un trofeo que va a las vitrinas de un club, pero ¿Cuál es el premio en cuanto a ventas exitosas de una compañía privada?

Esto -si nos ponemos a discutirlo medianamente en serio- es un tema que puede terminar en una discusión sobre monopolios inclusive. Me explico. Manteniendo la analogía con el fútbol, si un equipo es campeón 7 veces seguidas, al final de la temporada se resetea todo y se vuelve a empezar la competición hasta que alguien destrone al rey. Pero el equipo seguirá compitiendo y los demás aficionados seguirán pagando su membrecía o las entradas a los estadios y el negocio del fútbol se mantendrá. Puede que un equipo baje a segunda división, pero siempre estará disputando una competición deportiva dentro de dicha federación y puede que suba de categoría eventualmente. Si un equipo desaparece por quiebra o lo que sea, hay otros 15 que seguirán compitiendo y otros con capacidad para tomar su lugar.

Si en el hipotético e irreal caso de que un fanboy de Sony, Microsoft o Nintendo lograra su cometido; es decir, que “su marca” sea la absoluta ganadora y que a los otros dos les pase las de Sega, pues en ese caso tendrá su premio ¡Y vaya premio! Ya no habrían first party y third party (juegos propios de una sola consola o que salen para todas) sino que sería una consola única y todas las demás empresas se dedicarían a hacer software para esta consola, lo que nos permitiría a todos jugar multijugador juntos, sin necesidad de ver si se puede hacer un cross platform multiplayer (multi jugadores en diferentes plataformas) o no. Entre otras ventajas.

¡Qué mundo feliz sería! En especial para el bolsillo.

Feliz sí, pero irreal, porque en el mundo real, existe lo que se conoce como leyes contra el monopolio, así que Sony no puede comprar Xbox y Nintendo ni viceversa. Por otro lado, si una de estas grandes compañías sale del mercado por bancarrota o lo que sea (lo que es aún menos realista con los números que manejan), otro saldrá sin duda a manufacturar una consola que compita con las que queden. Esto no es Highlander, en donde solo puede haber uno. Entonces el fanboy que crea que lo que busca es un mundo ideal, le recomendaría buscar cómo madurar porque el mundo no es una fantasía utópica.

La segunda pregunta es:

¿Cuál de estas razones hacen que defendás a muerte a “tu marca” o que odies a la marca que es la competencia directa de la “tuya”? Puede ser opción múltiple:Porque si yo no defiendo a “mi marca” de los ataques violentos e injustos de los haters (en especial en redes sociales), va a quedar como que ganó algo que a mí no me gusta y que creo que es peor a lo que me gusta. O van a terminar ganando y eventualmente “mi marca” desaparecerá.

A. Porque los fans de la marca rival a la “mía” (y que quiero con todo mi ser), son insoportables y por ende los voy a atacar “basureando” a la marca que ellos aman con la misma intensidad que yo a la “mía” para que les duela.

B. Porque yo soy el que debe de decirle a la gente que tiene mal gusto. Yo soy el que sé de verdad lo que es bueno y lo que es basura y por ende si a alguien le gusta la basura tengo que señalarlo por eso e ir en contra de la basura.

C. Porque esto es una competencia, las marcas compiten en un mercado y nosotros somos los aficionados, por ende, hay que escoger y apoyar a una marca para ser del grupo de los ganadores.

D. No creo que necesite explicar por qué pongo “mi marca” o “mía” entre comillas. Pero en general, lo que me gusta de esta pregunta, es que parte de una posición ya obnubilada. Llegados a este este punto, no importa realmente la razón que sea. Si uno no puede disfrutar de lo que a uno le gusta, sin importarle lo que piensen personas que conocemos o no – en especial estos últimos- la conclusión es que lo que más se disfruta es la pelea y la discusión dañina.

El buscar responder esta pregunta implica que ya no es solo cuestión de gustos, es que se está en un modo continuo de ataque o de defensa.

Si una persona no entiende -por ejemplo- que la razón de no poderse comprar todas las consolas y jugar todos los juegos no es culpa de Nintendo, Microsoft o Sony, es que se está en negación y de esta negación puede que nazca el ataque o la defensa fútil e inmadura de una marca o marcas en particular. Una persona que no entienda que la opinión de alguien más no debe afectarle mientras esté disfrutando de lo que consume y objetivamente no tenga un problema con lo que hace, es definitivamente insegura y en constante necesidad de aprobación externa. Lo mismo pasa con no poder (o querer) entender, e inclusive, respetar las preferencias ajenas.

Tercera y última pregunta:

Si sos un fan de Marvel, DC, PlayStation, Xbox, o de lo que sea ¿Creés que no estás recibiendo suficiente contenido de tu marcas favoritas?

Más allá del reconocimiento ajeno o de lo que hace la competencia de “tu marca”, me interesaría saber si vos como fanboy estás recibiendo lo que necesitás. Lo que te hace entrar en hype. O si creés más bien que es por la competencia que no estás recibiendo tanto como podrías. Tal vez, inclusive, puede ser que simplemente no aceptás que la marca ”rival” tenga algo bueno (o re malo) y eso te afecta más que lo bueno que ya obtenés de “tu marca”.

Una última reflexión.

Todas estas preguntas son básicamente eso que no es fácil de comprender para alguien que no es un fanboy de una marca en específico. Pero en general, ser fanático de algo siempre me parece que se encuentra un poco más pasado de la cerca de lo que debería. En casos como el del fútbol, hasta muertos ha habido por no entender que al final es un juego y que los jugadores están haciendo su trabajo y por ende ganando dinero -en muchísimos casos- mucho más que los aficionados que literalmente mueren por esto. Situación que debería servir a modo de “canario en la mina” para avisarnos en lo que puede degenerar ser un fanático de algo que tiene como principal fin, el entretener.

En mi opinión personal, ser un fanboy es ser egoísta en gran medida; no se puede ser fanboy sin serlo. No hay razón para cegarse y perderse de otros contenidos de los que se podría disfrutar, si no es porque simplemente no se quiere que otros disfruten algo diferente. Por eso es que la tercera pregunta es la que me parece más relevante. Si la respuesta es sí pues, entonces ¿para qué pelear? Si la respuesta es no ¿es de verdad culpa de los de la acera de enfrente?

En cualquier caso, nunca entenderé porqué (si estás de acuerdo con el pensamiento al comienzo de este artículo) haya que buscar pelear o “ponerse la camiseta” cuando la idea de todo esto es disfrutar. Y no va a ser porque no haya opciones para encontrar algo que te guste. Al final, entre más opciones haya, más contentos todos, que es la idea… ¿no?

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