Durante años, Sony y Naughty Dog fueron vistos como la combinación perfecta dentro de la industria: estudios con libertad creativa, presupuestos gigantescos y juegos capaces de definir generaciones enteras de consolas, no obstante, ahora, detrás del prestigio de PlayStation Studios, comienzan a aparecer señales de tensión interna relacionadas con los enormes costos de desarrollo, los tiempos de producción y la dificultad de sostener el modelo AAA moderno.

Esto último es una discusión que el mundo gamer ha mantenido durante los últimos años, algunas compañías como Platinum y ArcSys han optado por modelos de producción de juegos A y AA mientras trabajan en sus productos AAA, para obtener réditos mientras salen los proyectos grandes, y además, con los A y AA se pueden dar el lujo de experimentar.

La polémica explotó a partir de recientes comentarios del periodista Jason Schreier, una respetable fuente dentro de la industria del videojuego. Schreier respondió a discusiones sobre los presupuestos multimillonarios y los retrasos de los proyectos first party de Sony, asegurando que la compañía “definitivamente tiene un problema” con estudios que pasan más de cinco años y cientos de millones de dólares desarrollando un solo juego. Aunque inicialmente muchos interpretaron sus palabras como un ataque directo hacia Naughty Dog, el propio Schreier aclaró posteriormente que el problema no es exclusivo del estudio creador de The Last of Us Part II, sino parte de una crisis más amplia dentro de los grandes publishers AAA.

Aun así, Naughty Dog terminó convirtiéndose en el símbolo más visible de esa situación, puesto que el estudio lleva prácticamente toda la generación de PS5 sin lanzar un juego completamente nuevo. Desde The Last of Us Part II en 2020, el estudio ha publicado principalmente remasters, versiones para PC y reediciones. Mientras tanto, su nuevo proyecto original, Intergalactic: The Heretic Prophet, sigue sin fecha de lanzamiento clara y múltiples reportes indican que podría no llegar hasta 2027.

Eso implicaría un ciclo de desarrollo cercano o superior a siete años, algo que Sony considera insostenible incluso para uno de sus estudios estrella. Reportes recientes señalan que el presupuestos que ya superó los 300 millones de dólares.

En la era de PS1, PS2 e incluso PS3, Naughty Dog podía lanzar múltiples juegos por generación. Durante la época de Uncharted 2: Among Thieves, Uncharted 3: Drake’s Deception y The Last of Us, el estudio mantenía un ritmo muchísimo más acelerado. Hoy, un solo proyecto consume casi una década de trabajo.

Parte del problema tiene relación directa con el aumento brutal en ambición técnica. Los videojuegos AAA modernos requieren animaciones cinematográficas, captura facial hiperrealista, mundos gigantescos, tecnología avanzada y estándares visuales extremadamente costosos. Schreier lleva años advirtiendo que la industria está entrando en una etapa donde los presupuestos y los tiempos de desarrollo dejaron de ser sostenibles.

Naughty Dog también arrastra problemas particulares.

Uno de los más importantes fue la cancelación de The Last of Us Online, el ambicioso proyecto multijugador que estuvo años en desarrollo y terminó siendo descartado tras revisiones internas y preocupaciones relacionadas con el mantenimiento de un juego como servicio. El propio estudio reconoció que continuar con el proyecto habría obligado a dedicar prácticamente todos sus recursos al soporte online, alejándose de su identidad centrada en experiencias narrativas para un solo jugador.

La cancelación no solo significó pérdida de tiempo: también implicó años de inversión, personal y recursos desperdiciados. Diversos analistas consideran que ese fracaso interno afectó fuertemente la planificación del estudio durante esta generación.

En la última revisión del proyecto de Intergalactic, Playstation encontró en las oficinas de Naught Dog un avance no esperado del videojuego, para solucionar este problema, tuvieron que contratar nuevo personal y Project Mannagers para poder volver a dar rumbo.

Además, continúan apareciendo reportes sobre crunch y presión interna. Schreier informó recientemente que empleados del estudio habrían estado trabajando horas extra obligatorias para alcanzar metas internas relacionadas con Intergalactic, tal y como pasó con Uncharted 4 y The Last of US Parte II.

Todo esto llega en un momento delicado para PlayStation. Sony viene enfrentando críticas por la baja cantidad de exclusivas first party completamente nuevas durante la generación PS5. Al mismo tiempo, varios proyectos live service fueron cancelados o reiniciados tras problemas internos, incluyendo el costoso fracaso de estrategias impulsadas durante la administración de Jim Ryan. Naughty Dog, Bungie y otros estudios han quedado atrapados en medio de ese cambio de dirección corporativa.

La situación incluso podría afectar la estrategia futura de Sony. Algunos reportes indican que la empresa estaría reconsiderando aspectos de su modelo de producción y distribución debido al gigantesco costo de los títulos AAA modernos. En mi opinión, lo que Sony debería hacer es acercarse al modelo de Platinum y ArcSys, no dedicar todos sus esfuerzos a productos o productoras AAA.

De los elementos que más afectan a Naughty Dog, también, es las opiniones mixtas que recibió del videojuego The Last of Us Parte II, y esto hace temer a analistas de Sony en que Intergalactic pueda no alcanzar las ventas esperadas.

La gran pregunta que queda es: ¿cuánto tiempo puede sostenerse un modelo donde un estudio élite tarda casi una generación completa en lanzar un solo videojuego?, Rockstar se puede dar ese lujo, pero, ¿Naughty Dog también? Se supone que Sony se pronunciará pronto al respecto, no necesariamente cancelando Intergalactic, pero de no ajustar el modelo, puede que sea el último videojuego de esta gran compañía.

8 COMENTARIOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí