Cuando salió el casting de Scarlett Johansson en Ghost in the Shell me preguntaba, en mi casi nulo conocimiento sobre animé, si todos los personajes de animé son japoneses. La respuesta que encontré entre conocedores y aficionados del género es que casi siempre sí, en algunos casos de forma explícita, como animé de deporte en los que el equipo representa a Japón, en otros se puede deducir que los personajes son europeos, americanos, etc. por sus facciones. Empecemos por decir que Ghost in the Shell no es una mala película. Es entretenida, tiene buenos efectos y una historia compleja. Sin embargo, tampoco podemos ignorar las críticas que ha recibido en este tema.

Sobre el tema he escuchado decir que algunas películas como La Gran Muralla hacen whitewhashing al darle el papel protagónico a un blanco. En ese caso en particular, siendo una historia original de Zhang Yimou, un director chino y con gran cantidad de actores asiáticos en el elenco, no me parece que sea el caso. La decisión de incluir a Matt Blah-mon para vender la película o que la película sea mala son otros temas. En mi opinión, whitewhashing es hacer una adaptación de un material base, como un libro, una serie o un animé, y darle a un actor o actriz blanca el papel que en la historia original era de una persona negra, asiática, latina o de otra etnia. Algo así como Tiger Lily en Pan, porque una indígena de Estados Unidos jamás se vería como Rooney Mara. O el desastre que fue la elección de elenco en The Last Airbender, pero mejor no hablar de esa película.

También está el problema de que la mayoría de papeles que interpretan actores no blancos suelen estar cargados de estereotipos: los chinos dueños de un restaurante o miembros de una mafia, los latinos narcotraficantes o empleados domésticos, los musulmanes terroristas, etc.

En la conversación sobre whitewashing, más que tomar posiciones o decidir qué es whitewashing y qué no, me parece importante escuchar qué tienen que decir las personas más afectadas, la etnia mal representada o los actores y actrices que pierden oportunidades de trabajo en papeles que en teoría les deberían corresponder, porque si hasta los papeles hechos para ellos lo toman actores blancos, ¿en qué se supone que deban actuar?

Esta conversación de Hollywood Reporter de cuatro actrices japonesas me pareció interesantísima y creo que revela varias cosas, entre ellas por qué a los japoneses no les molesta tanto la elección de Scarlett. En Japón la gente adora e idealizan a los blancos, los fans ni siquiera están molestos, incluso el director del animé Mamoru Oshii defendió la elección del elenco. Para quienes han visto la película, la apariencia física de Major se explica en que ella es un cyborg y puede verse de cualquier manera. Sin embargo, el ghost del personaje que sigue allí adentro sí es japonesa, entonces en cierto punto de la película sí es Scarlett Johansson interpretando a una japonesa, con todo lo que eso implique.

Tomando en cuenta esa idealización de los japoneses por los blancos, el hecho de que la película diga que el personaje de Scarlett es «lo mejor de la humanidad y lo mejor de la robótica» y que lo mejor sea una mujer blanca de ojos azules, dice mucho. Usualmente se argumenta que se eligen a ciertos actores porque es más importante la calidad de la actuación, elegir al mejor actor o actriz posible para el papel, sin tomar en cuenta su etnia. Que casualmente esa mejor actriz o actor casi siempre sea blanco, también dice mucho.

Esta conversación menciona otro de los problemas: muchas representaciones culturales erróneas. Básicamente el director nunca entendió Japón, y las reacciones de muchos personajes ante diversas situaciones son como reaccionaría un blanco, no un japonés. Por ejemplo el encuentro entre Major y su madre no hubiera resultado en un abrazo, porque los japoneses no se abrazan. Según estas actrices japonesas, ambas hubieran visto hacia abajo mientras lloraban, pero para un director blanco tiene sentido que la reacción normal sea que la hija y la madre se abracen. La actuación de Scarlett es plana y robótica, pues es un cyborg. Sin embargo, cuando su personaje se da cuenta que en el pasado fue una japonesa llamada Mira Killian, la actuación de Scarlett sigue siendo igual de robótica. Esto puede que sea una forma en que la actriz resolvió la situación antes de intentar actuar de forma «japonesa», algo que pudo salir terriblemente mal.

Por otro lado está el tema de que se elige a cierto elenco para atraer al público. El caso de Ghost in the Shell es un ejemplo de cómo ni con una actriz como Johansson se puede salvar una película con una crítica sobre whitewashing que acompañó a la producción desde el inicio. En todo caso, existen actrices asiáticas que han actuado en gran cantidad de blockbusters y películas de acción, por lo que la elección de una actriz blanca va más allá. Al menos parece ser que el director de la película considera que el fracaso de esta en la taquilla se debió a eso.

En muchos casos después de anunciar un cast de este tipo, se anuncia luego con bombos y platillos que también aparecerá en el elenco un actor o actriz asiática como diciendo «¡Hey, no les estamos quitando el trabajo, vean, les damos otros papeles! Nada más no el de los protagonistas». Tal es el caso de Rila Fukushima cuyo papel en la película es casi imperceptible pues es tan solo la modelo de las caras de las robots geishas.

En fin, la discusión es amplia y posiblemente es diferente para cada caso. Es diferente hablar sobre whitewashing como una actriz japonesa, o como un productor norteamericano o inglés, o como latinos que vemos la situación desde afuera, pero que también somos parte de una población que suele ser estereotipada en el cine y la televisión. Puede que Ghost in the shell sea whitewashing para algunos y para otro no lo sea, sin embargo es importante que la discusión exista, que la inclusión de otras culturas sea real y no forzada y que Hollywood no se apropie de una cultura que ni siquiera entiende bien y la represente de forma errónea.

En los cómics por ejemplo, se han dado propuestas interesantes, Kamala Khan como Ms. Marvel, Miles Morales como Spider-Man, Riri Williams como Iron-Man, algunos funcionan, otros no han resultado tan bien. Luego salen comentarios como el de David Gabriel, vicepresidente de ventas en Marvel, que asegura que el énfasis en la diversidad puede alienar a los lectores y disminuir las ventas. No. Obvio no. Alienar a lectores blancos racistas u homofóbicos seguidores de Trump tal vez. El problema no es la inclusión, el problema es no hacerlo de forma integral o hacer malas historias solo para incluir cierto tipo de personajes en lugar de crear nuevos personajes con historias bien escritas que sean diversos cultural y sexualmente. El problema está en asumir que porque un actor o actriz es famoso o es blanco, es la mejor opción para interpretar un personaje y asegurar que la película se venda.

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