Las personas trans y no binarias hemos estado presentes en el anime desde sus inicios. Lo que pasa es que tal vez no prestamos mucha atención a estas representaciones hasta años más recientes. Por eso, ya que estamos en el Mes del Orgullo, les hablaré sobre la representación trans en el anime: un poco de su historia, un poco sobre la transfobia en el medio y las nuevas representaciones que vienen a cambiar la forma en la que se habla sobre las personas trans.

Breve historia sobre representación trans en el anime:

Para hablar de representación trans en anime, es necesario retroceder hasta los inicios del siglo XX, donde la aparición de la literatura Class S entre colegiales fue prohibida por el gobierno japonés. Esta literatura se convertió en un ligar seguro para muchas mujeres que exploraban su sexualidad y su género. 

Fue hasta luego de los años 50 que comenzaron a nacer los mangas de dirigidos a mujeres, donde se contaban muchas historias de romance y algunas otras sobre la exploración de la sexualidad lésbica y expresiones de género no conformes con la norma.

En 1967, el primer manga dirigido a mujeres, Ribon no Kishi (Princess Knight) por Osamu Tezuka, es adaptado al anime. La historia es sobre una muchacha a la cual le fue dada el corazón de un hombre y que debido a reglas de su padre, el rey, debe vivir como hombre y defender el reino. 

Ribon no Kishi, Tezuka Production, Mushi Production, Fuji TV, 1967

El éxito de Ribon no Kishi, inspiró al llamado Nijūyo-nen Gumi (Año 24: Grupo de Flores), un grupo de manganas que exploraban en su trabajo temas de sexualidad lésbica e identidad de género. Entre los trabajos destacan Claudine y La Rosa de Versailles, de Riyoko Ikeda que muestran personas trans y sus dificultades para ser aceptadas en la sociedad. A pesar de el gran avance que hicieron estas autoras, las historias de personas trans siempre eran tragedias que terminaban en suicidio o asesinato.

Fue en Abril de 1989 que, el manga de Rumiko Takahashi, Ranma 1/2, obtiene una adaptación al anime. La serie, que obtiene pronto reconocimiento mundial, muestra la vida de Ranma Saotome quien puede cambiar entre el cuerpo de una mujer y un hombre dependiendo de la temperatura del agua. El Gender Bending, como se conoce a este tipo de situaciones ficticias, se convierte en una forma de mostrar que otros cuerpos son posibles para los seres humanos.

Sailor Moon, con fuerte influencia en el trabajo del Nijūyo-nen Gumi, estrenó su adaptación en 1992 y durante sus 200 episodios mostró una persona no binaria (Haruka/Sailor Uranus) y las Sailor Starlights, unas senshi del espacio exterior que podían transformarse en hombres cuando no tenían que luchar. 

El impacto que tuvo Sailor Moon, cambió la forma en la que los animes de Chicas Mágicas eran creados. No sólo porque comenzaron a tratar temas más densos, sino porque la aparición de personajes gender bending en este tipo de anime se hizo más común. Lo que luego evolucionaría en personas trans y no binarias en animes de chicas mágicas, anime shōjo y en otros géneros.

Como toda representación mediática, el gender-bending, resultó ser contradictorio y problemático. Por un lado, nos contaba historias increíbles en las que podíamos lograr tener el cuerpo que quisiéramos con magia, pero por otra, los cuerpos masculinizados que pasaban a ser feminizados, eran manejados como un chiste o erotizados, como sucedía cuando James se vestía de mujer en Pokémon o cuando a Ranma se le abría la blusa. 

Transfobia en el anime:

No todo han sido buenas noticias para las personas trans en el anime. Después de todo estamos hablando de un medio lleno de hombres cisgénero tanto en la creación como del lado de los fans. Lo que ha hecho que muchas representaciones de personas trans se basen en el odio y los estereotipos. 

En KonoSuba! Legend of Crimson, la principal antagonista en una mujer trans que no solo es representada como una acosadora sexual, sino como una enviada del demonio que solamente puede ser eliminada por el hombre cisgénero que pretende ser su amante. También podemos hablar sobre Reika Kitami, en el anime erótico Bible Black, la principal antagonista de la serie que hizo un trato con el diablo para acabar con la humanidad y quien debe ser eliminada por el hombre cisgénero por el bien del mundo. Estas narrativas, evidentemente creadas por hombre cisgénero con poca comprensión de lo que significa ser trans, solamente legitiman el uso de la violencia física e incluso el asesinato en contra de mujeres trans.

KonoSuba! Legend of Crimson, J.C. Staff, 2019

Por otro lado, algunas series buscan dar visibilidad a población LGBTIQA+ y terminan reproduciendo historias llenas de prejuicios y problemas conceptuales. Fruits Basket de Natsuki Takaya trata sobre los miembros de la familia Sōma que al ser abrazados por alguien del sexo contrario se transforman en un animal del zodiaco chino. La historia es una reflexión de la vulnerabilidad humana, pero cuando introduce a Ritsu, una mujer trans, la concepción binaria del sexo se queda corta y borra lo que pudo haber sido un buen desarrollo de personaje. Algo parecido ocurre con Maria Holic de Minari Endō, donde Maria resulta ser un hombre vestido de mujer con los más terribles planes para torturar a una lesbiana. Estas narrativas, si bien buscan dar visibilidad, reproducen el binarismo biologicista del género, argumento del que muchas mujeres se sostienen para atacar personas trans. 

Nuevas Representaciones:

A pesar de que estas representaciones son violentas, existen creadores que se esfuerzan por mostrar las distintas realidades de las personas trans a través del anime. 

El gender-bending ya no utiliza a los personajes feminizados como un chiste, sino que busca generar cuestionamientos sobre el binarismo al mismo tiempo de fantasear con mundos mágicos y cuerpos posibles. Ya sea a través de Ruby Moon en Card Captor Sakura, La Pucelle en Magical Girl Rising Project o Nagihiko en Shugo Chara, la posibilidad de ser una persona de género fluido existe para el anime como para todas las personas que lo han visto. 

Hunter × Hunter, Madhouse, 2011

El anime, también nos ha permitido ver infancias y adolescencias trans empezar a aceptarse. Tal es el caso de Yuta Asuka, del anime Hoshiai no Sora, quién sabe que le gustan los hombres pero no sabe si se identifica como hombre, como mujer o como no binarie. O el caso de Lily Hoshikawa, de Zombieland Saga, quien llega a comprender que es trans y decide contarle a sus amistades. 

La aceptación también juega un papel principal en Hōrō Musuko, un anime sobre dos adolescentes trans que en medio de sus procesos individuales deciden apoyarse entre sí. Lo que muestra que solamente a través de las redes entre seres queridos es que es posible resistir al odio y agarrar fuerza para ser quienes en verdad somos. 

También las personas cisgénero tienen algo que aprender del anime con respecto a las personas trans. En Hunter × Hunter, Alluka “Nanika” Zoldyck es una infancia trans que ha vivido en aislamiento porque la mayoría de su familia no le acepta. Killua, su hermano, no solamente respeta sus pronombres, si no que además decide ayudarle a vivir una infancia plena en libertad. Las personas cisgénero deberían ser más como Killua. ¡Protejamos a las infancias trans!

El anime nos ha hecho soñar con muchos mundos y también nos puede hacer reflexionar sobre el género y la vivencia trans y no binaria. En una industria que cada vez más se abre a la diversidad, las historias de creadores como Chii o Yūki Kamatani, son cada vez más importantes. Necesitamos cada vez más personas trans y no binarias creando manga y anime y transportándonos a mundos donde la aventura y el romance son también posibles.

¡Derechos trans ya! ⚧

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