Antes de comenzar a leer esta reseña, te advierto que en el camino podrías toparte algún spoiler flotando por ahí (haremos lo posible para que no sean muchos).

¿Alguna vez has tenido un secreto muy grande que solamente lo saben si acaso dos personas cercanas a vos? Es curiosa la forma en la que hablás con alguien sobre ese secreto, muy posiblemente no lo mencionás explícitamente, sino que llamás al asunto «eso», ya sea porque es vergonzoso hablarlo y también difícil recordarlo. «Eso» es lo que nos golpeó, lo que nos hizo daño o lo que nos hace sentir culpables. «Eso» es aquel trauma de la niñez, aquella experiencia complicada, aquella difícil decisión. Cuando Stephen King escribió el libro, quería personificar en una figura terrorífica todas esas experiencias negativas de cuando niños, figura que nos persigue también de adultos. Aquí hablamos de una historia profunda y de un terror interno, por eso no podemos hablar de terror por terror.

Ahora bien, el capítulo 1 del remake de ‘It’, intentó por lo menos un acercamiento al significado que predomina en el libro, a pesar de verse en la necesidad de mantener el terror común de Hollywood para poder llenar las salas de cine. Luego de esto había dos posibilidades, que la segunda entrega se mantuviera con ese balance, o que ya mandara todo al carajo (me disculpan la expresión). Como era de esperarse, sucedió lo segundo.

Hay que hablar un poco de Andrés Muschietti como director. El argentino se ganó al público con su cortometraje ‘Mama’ (-Pero acaso que eso es un cortometraje, es largometraje…), pues sí, pero primero fue un corto que le pareció interesante a Guillermo del Toro y a partir de aquí desarrollaron la película:

Andy Musschietti se perfilaba como una promesa del terror. Pero luego nos dimos cuenta que tiene un problema, no es bueno manteniendo una historia en sus filmes. Él mismo hace mofa de eso en ‘It 2’, con el chiste de que el final de la película de Bill apesta (el viejo truco, burlarse de sí mismo antes de que los demás lo hagan; en teoría de guión ese recurso se denomina: neutralizador del inverosímil), pero no solo es con sus finales, sus películas suelen caerse poquito después o durante el segundo acto, ¿por qué? ya volveremos a este asunto. Analicemos un poco el desarrollo de la peli.

‘It 2’ comienza con más fuerza que la primera, quiere mandarse con todo, quiere marcar su territorio y decirle al público «ahora sí van a flotar en serio, compitas», se ve que quería ser más sangrienta y más terrorífica que su antecesora, después de todo ahora estaba la ventaja de que la historia trata más de los adultos que de los niños. Su ritmo no comienza nada mal, no pueden darse ese lujo pues había mucha expectativa, a pesar de su larga duración, pero aún así la gente quería sufrir largo y tendido con Pennywise. Su fotografía, al igual que en la primera entrega, es agradable y envolvente, es un buen contraste el que se crea entre lo hermoso de Derry contra lo horrible de Derry y la cámara es acosadora de los personajes, tanto o más que el mismo Pennywise. El diseño de producción es de lo mejor de ambos capítulos (aquí Andy tiene mucho qué agradecerle a su hermana, quien siempre le hace de productora) y el sonido también se integra a la historia de forma casi natural, se rescata que hay menos escándalo que en la primera parte, pues ahora los sustos tenían la intención de ser más creativos a nivel visual, en comparación con la película anterior en la que el golpe musical era exagerado por si no funcionaba un susto visual. Las actuaciones flaquean constantemente, los niños no tuvieron un desempeño sobresaliente en la primera (a excepción quizá de Sophia Lillis), pero, sin duda alguna, era necesaria su presencia constante en esta segunda entrega (con el cuento de los «nuevos recuerdos») porque los adultos solos no iban a ser capaces de mantener la película; James McAvoy ni siquiera hizo un tartamudeo creíble, Jessica Chastain volvió cursi e ingenua a Beverly, Bill Hader no llega a crear un personaje redondo, pareciera que solo es él mismo y los demás ni siquiera vale la pena mencionarlos por su falta de naturalidad o su sobre esfuerzo marcado. Mención aparte sí merece Bill Skarsgård, quien se ve que sigue divirtiéndose con su Pennywise y esto le permite adueñarse de su personaje (desde la primera cinta).

Y aquí vamos con lo más importante: el género. También es acá donde volveremos a hablar de Andy Muschietti. Este remake de ‘It’ siempre tuvo esta nota nostálgica de «unidos somos más fuertes, porque la amistad bla bla bla…» y no está mal, porque así lo quería el mismo Stephen King; pero lo decían a cada rato y no era necesario, pues se entendía. Sin embargo para ‘It 2’, en vez de trabajar en este aspecto, más bien se fue más a la alcantarilla. Como mencionaba antes, Andy Muschietti tiene problemas en la segunda mitad en sus filmes: en ‘Mama’ convierte al personaje de terror en una beata, tirando a la basura todo el buen terror que había mostrado en el transcurso de la cinta; y en ‘It’ cae en la reiteración narrativa, volviendo muy denso el argumento y en algunos instantes cayendo en lo obvio. Ahora a Muschietti lo poseyó el espíritu de Michael Bay y empezó a disparar terror a lo loco, a lo que saliera, sin sentido y sin lógica. Exageró el terror con tal de causar pánico en los asientos de los cines a como diera lugar, pero como ya la historia del cine nos lo ha enseñado innumerables veces, cuando se fuerza algo, termina dando el efecto contrario (se escucharon risas en el cine en algunas partes que no se suponía eran graciosas); es decir, el payaso del terror se convirtió en puras payasadas. Con esto hay que tener cuidado. Pennywise se deforma en exceso y los sustos utilizados querían ser tan originales (como en la escena de las galletas del restaurante chino) que lo que terminan causando es más bien esta reacción:

Y para terminar de hacerla, Muschietti vuelve a caer en lo mismo de ‘Mama’, finalizando ‘It 2’ como un melodrama con uno que otro chistecillo para disque disipar las lágrimas. Y el problema no es el drama en sí mismo, sino que en vez de aprovechar otras situaciones fuertes como el suicidio de uno de los personajes (un poco forzado, por cierto) o la homosexualidad de otro; más bien decide enfocar el drama en la mitología, en el romance cursi y en el valor cliché de la amistad.

No voy a decir que no tiene aciertos, porque tiene varios. Como los momentos en los que los personajes se separan, el terror está mejor calculado y se mantiene un buen balance con los temas psicológicos (muy buena la escena en la que los versos del poema son usados de manera oscura para crear terror), pero tampoco le saca el provecho suficiente a esos momentos y prefiere extender un clímax pirotécnico y nuevamente repetitivo, el cual, por cierto, cierra con uno de los momentos más risibles de la película (la manera en la que derrotan a Pennywise de forma definitiva).

‘It 2’ es otro remake más de nuestra era: pura pantalla y sin sabor propio. Con esta película Andy Muschietti confirma que aún no logra desarrollar un estilo auténtico. Ahora le asignaron la película de ‘Flash’, lo cual será el mayor reto para él, pues tendrá que hacer algo que no ha podido lograr hasta el momento con ninguna de sus películas: dominarla.

PD1: Mala nota que Beverly le haga caso a Ben justo ahora que está delgado.

PD2: Quizá esto no le va a gustar a muchos, pero siempre creí que Amy Adams era una mejor candidata para Beverly de adulta (hasta hay una referencia a Louis Lane en el primer capítulo, personaje que interpreta Adams en el DCU).