INTRODUCCIÓN:

Reseñar toda una temporada de una serie sin dar un solo spoiler es prácticamente imposible, pero les prometo que voy a hacer todo mi mayor esfuerzo para conseguirlo. Si hay algo que no le falta a esta segunda temporada de 3% es historia. Todo lo que sucede en ella, la fuerza con que uno siente el mensaje al finalizar los 10 capítulos que la conforman, y la potencia de sus mejores secuencias, es tal que no quiero arruinarle absolutamente nada a ninguno de ustedes.

No me malinterpreten. La temporada está lejos de ser perfecta. De hecho, la gran mayoría de esta reseña se va a enfocar en las carencias que sí tiene esta segunda parte, pero les aseguro que detrás de todo eso se sigue escondiendo una de las mejores historias de la televisión de nuestros tiempos. Es más, si entraron aquí buscando decidirse por ver la segunda temporada o no, no lean más. Vayan. Véanla. Vale absoluta y completamente la pena.

LO IMPOSIBLE DE UNA SEGUNDA TEMPORADA:

Ahora bien, antes de comenzar quiero que todos los que no están tan familiarizados con la industria televisiva comprendan lo difícil que es hacer una segunda parte de una serie.

Cuando un creador tiene una idea para un programa de ficción le toma años, a veces hasta décadas convertirla en una serie completa. Las mejores historias de la televisión son aquellas en las que su autor vive, respira, come y siente la trama 24/7. Absolutamente todos los detalles deben ser meticulosamente pensados, analizados y colocados para asegurarse de atraer la completa atención de la audiencia, porque al igual que con Maralto, el proceso para que un guión llegue a convertirse en serie es prácticamente inhumano, y que ese show llegue a tener segunda temporada es casi un milagro. La cantidad de programas que mueren antes de ser renovados es altísimo.

Sin embargo, luego de las buenas noticias de una renovación, lo que viene es todavía peor. Ahora hay que pensar, a veces incluso más episodios (como en el caso de 3%), en cuestión de meses. Además hay que enfrentarse a las titánicas expectativas de los fans, las presiones del estudio y el temor a ser cancelados, porque son contadas con los dedos las series que logran sobrevivir a su segundo año. Todo puede salir mal, todo.

En mi opinión, 3% padece un poco de esta ansiedad de la segunda temporada. Lo que sucede, todos los acontecimientos en la trama, valen la pena y le arrancan emociones al espectador. Sin embargo, la forma en que ellos son desarrollados y presentados en pantalla no es siempre la más adecuada. Es más, de los 10 episodios nuevos, sólo 6 me parecen espectaculares. Los otros, en especial los primeros 3, casi, casi me hacen dejar de ver la serie.

EL RITMO ES EL CREADOR DE SU PROPIO MÉRITO:

El principal culpable de esto es el ritmo. En la segunda temporada de 3%, o las cosas van a toda máquina o van insoportablemente lentas. A veces pareciera que los personajes se teletransportan, apareciendo en cuestión de segundos entre Maralto, el edificio del proceso y el continente. Mientras que en otras ocasiones, los guiones nos quieren repetir una y otra vez que la vida para el 97% restante es motivo de indignación, pero lo hacen tan insistentemente que se vuelve aburrido. De hecho, así se desperdicia casi que el primer capítulo completo, sin llevar la historia a ningún lado.

Mi impresión es que, por miedo a no ser renovados, los escritores quisieron meter tantas cosas en una sola temporada, que no lo lograron de la mejor manera.

EL PROBLEMA DE MARALTO:

Nunca este apuro por abarcar todo lo que querían es tan notorio como con la presentación de Maralto. Nos pasaron toda una temporada vendiendo la idea de una sociedad perfecta, un mundo ideal, donde estaban TODOS los recursos. TODOS. El problema es que llegamos ahí y ¿qué hay? Unos drones, algo de fruta, sexo y árboles. Nada más.

La serie no se toma el tiempo para enseñarnos de verdad cómo es esta sociedad, por qué es perfecta y qué hace que todos los veinteañeros renuncien a sus vidas y sus familias por llegar allá. Obvio quieren decirnos que Maralto es malo y es una injusticia, pero si todos la pasan tan mal ahí, ¿entonces por qué existe?

Era necesario dedicar un tiempo a que sólo viviéramos en Maralto. Teníamos que ver a la gente que merecía llegar allí, verlos felices, incluso querer estar ahí nosotros mismos, para que la tensión y el conflicto de querer destruirlo junto con los personajes fueran más fuertes. Eso no sucede.

MÁS A VECES ES MENOS:

Este problema de que algunas cosas reciben mucho más énfasis que otras hacen que a pesar de que la serie tenga más capítulos, más área geográfica, más personajes y más presupuesto, se sienta más pequeñita. Hay personajes nuevos que nos toman casi media temporada para llegar a conocer bien, mientras que algunos de los viejos conocidos parece que no avanzan casi nada por períodos larguísimos (como Fernando), sólo para de repente cambiar por completo.

Con un mejor manejo del tiempo, que nos ayudara a comprender a profundidad el mundo que habita esta gente, sus propias personalidades y decisiones, así como el conflicto que están enfrentando, los puntos altos de la historia nos marcarían todavía más.

Por ejemplo, sin contar mucho, Ezequiel toma una decisión en la mitad de la temporada que tenía el potencial de dejarnos tirados en el piso en shock, pero pasa tan de pronto que no es tan potente como podría llegar a serlo, y de hecho parece un poco fuera de personaje. La completa abominación que hicieron con la trama de Aline, una de las más intensas de la primera temporada, todavía me duele, y es otro perfecto ejemplo de algo a lo que no se le dedicó suficiente tiempo por querer contarlo todo en apenas 10 episodios.

Otro elemento que me quedó debiendo MUCHÍSIMO fue el uso de la música. La música en la primera temporada fue uno de los puntos más altos. El empleo de Mulher Do Fim Do Mundo, como leitmotiv para representar el conflicto de Joana, es de mis aspectos favoritos de todo 3%. La secuencia de la muerte de Julia en el episodio 5 me destruye cada vez que la veo y eso es gracias a la versión de Último Desejo que suena mientras vemos las imágenes. Sin embargo, en la segunda temporada me parece que sólo hay una única canción con letra en todos los 10 capítulos, suena dos veces y, de hecho, ambas ocasiones son de las mejores de la trama. ¿Qué más hace falta para ver la potencia de la música en una serie como esta?

LOS 3% MEJORES (MOMENTOS DE LA TEMPORADA):

Ahora bien, con todo eso dicho, amé completamente la temporada y estoy seguro que ustedes sentirán lo mismo. Esta vez más que antes, 3% se estableció como una historia de esperanza, aquella que nace aún en lo más oscuro de la miseria y la injusticia. Es una esperanza que nos debilita, que nos desespera, que nos hace equivocarnos y caernos y confiar en quienes no deberíamos, pero que nos da motivos para vivir y crecer y soñar cada día, al igual que lo hacen los personajes de la serie.

La historia tiene escenas, secuencias y hasta capítulos que los van a poner a pegar gritos. Especialmente, los episodios del 4 al 7 son impactantes. Los personajes nuevos, una vez que logran establecerse nos dan momentos inolvidables, como el que coloco abajo (no tiene ningún spoiler sobre la trama) y que resume perfectamente, en una de las mejores secuencias de toda la serie, ese mensaje de esperanza que quieren presentarnos.

Al final del día, el veredicto es que 3% pudo haberse tomado mucho más tiempo para desarrollar mejor su trama y haber hecho mayor justicia con algunos de sus personajes, como Aline. Sin embargo, la adición de otros como Glória y Marcela me hacen querer más de esta historia y quererlo ya.

Aunque por otro lado entiendo las razones para haber metido tanto en tan poco tiempo. Con Netflix cada vez cancelando más series, no sabemos qué posibilidades hay para una tercera temporada, y si este fuera el final… Sinceramente, yo me siento complacido.

Vayan a ver la serie, y si ya la vieron repitan. Créanme. Lo merecen.