Marvel estrena en la gran pantalla su segunda película para la fase 4, contando la película de Black Widow que al menos se entrelaza con la serie de Falcon y el Soldado del Invierno, aunque no necesariamente mueve la historia de esta cuarta fase.

El atractivo de esta película radicaba en un par de frentes principales, el primero es el hecho de ser la primera vez que un súper héroe asiático toma el protagonismo en algo tan relevante como el MCU. Lo segundo es la repercusión del mandarín real haciendo su debut ¿O re-debut? En el universo cinematográfico de Marvel, aunque sin Tony Stark. Sin mencionar algunos personajes que pudimos ver en los trailers.

El mundo de las artes marciales entra al MCU

Pues bueno, con esta película tengo que hacer una distinción y prefiero hacerlo antes de entrar en los mejores detalles de la misma. Esta es una muy entretenida aventura… si uno apaga un poco el cerebro.

Como pieza de cine, Shang Chi pierde una gran oportunidad de profundizar en la cultura asiática, en contraste con lo magistralmente hecho por Black Panther. Además, el desarrollo de personajes es absolutamente típico y genérico, especialmente nuestro protagonista, será muy sorpresivo que a alguien le parezca original su historia o personalidad e incluso la forma que lo vamos conociendo.

En general la forma de contarnos este relato de origen es también genérico. No existe nada que no hayamos visto, ni es contado especialmente diferente. Con una excepción, el arco del Mandarín es con diferencia lo mejor de la película. Es interesante, bien relatado y te mantiene con ganas de saber más acerca de estos personajes. También es relevante en la historia, y es lo que me mantuvo interesado en la cinta. La actuación de Tony Chiu-Wai Leung es simplemente lo mejor, inclusive por encima de Simu Liu (Shang Chi).

Por último está el humor, en este caso es un hit or miss, no todos los chistes me parecen buenos, ni todos malos, sin embargo eso será algo personal para cada uno. Si esta fuera una reseña de una película con algún nivel de profundidad mi calificación sería deficiente, sería una película genérica con un presupuesto exagerado que la llega a salvar de ser un desastre. Las actuaciones en general también salvan en gran medida el nivel de interés.

Operación kung fu místico

Una vez que dejamos de tratar de encontrar una mayor sustancia en lo que estamos viendo, entonces uno puede disfrutar totalmente de esta nueva película de Marvel. Las coreografías de peleas están muy bien hechas. Simu es carismático y Awkwafina le imprime su personalidad y encanto al personaje.

Uno puede hasta entender como dos personas sin un solo cinco partido en dos, de repente, pueden irse de viaje a Asia en un abrir y cerrar de ojos, porque sabemos que abrán escenas que no nos queramos perder. Además, Destin Daniel Cretton nos salvó de escenas con mil cortes que nos sacan de la acción casi con un episodio epiléptico.

Los valores de producción siempre llegan al rescate, pero también están algunas sorpresas que te hacen sentirte de nuevo en un gran universo compartido. No puedo contar más porque de verdad sería cruel de mi parte.

Antes de la batalla final me encontraba diciéndome a mi mismo: “mi mismo, me estoy entreteniendo, ¿un 7 o un 8?”, y cuando estaba cayendo del lado del 7 porque estaba terminando de una forma exageradamente predecible y genérica, los valores de producción volvieron al rescate. Una última vez. El final es un ejemplo del espectáculo que Marvel es capaz de hacer.

El veredicto

Shang Chi es Marvel en piloto automático, no te decepciona, sin embargo no te termina de sobresalir o traer esos elementos que -cuando quiere- te da una profundidad tal vez hasta inmerecida en una película de súper héroes y grandes peligros.

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