Alerta de spoilers: en el siguiente comentario hablaré largo y tendido sobre la trama de Toy Story 4 y de la saga en general.

Creo que la gran mayoría estaría de acuerdo en que el final de Toy Story 3 era un cierre perfecto para la saga. Andy creció, se fue a la universidad y dejó sus juguetes a cargo una niña imaginativa y cariñosa que los cuidaría apropiadamente. Ese «adiós, vaquero» con que Woody se despedía del niño ya crecido al que había acompañado por tantos años pasó a la historia como un momento cumbre del cine animado, por no mencionar que es de esos ante los que se complica contener las lágrimas. El Oscar a mejor película animada en 2011 selló la aprobación crítica, que ya de por sí era practicamente unánime.

En lo personal, Toy Story representa uno de esos raros casos en que cada secuela supera a la anterior; la tercera es, de hecho, mi película animada favorita. Y es que resultó inevitable tomarles profundo cariño a esos personajes que vimos durante diversas etapas de nuestras vidas, considerando que cada iteración apareció con muchos años de diferencia. Cada estreno era un acontecimiento que venía a actualizar a los personajes y a devolverles relevancia.

El pimer póster de Toy Story 4 auguraba una despedida para Woody

El anuncio de una cuarta parte, por tanto, no podía ser más que divisivo. Por un lado, muchos mostraron preocupación por el excelente cierre que representó la tercera, ¿qué más se podía decir? Por otro, muchos celebraron tener un capítulo más de las aventuras de Woody, Buzz, Jessie y compañía. Confieso que me conté entre los segundos. Traté de no sabotear la película y verla con el entusiasmo y la emoción que ameritaba: ¡era Toy Story 4, por favor!, la historia continuaría más allá del límite de la trilogía, tan difícil de superar para la mayoría de sagas cinematográficas.

Pues bien: la vi… y mis sentimientos no fueron claros. De hecho, aún no estoy del todo seguro de qué pienso de esta cuarta entrega, por lo que me disculpo por cualquier ambigüedad que aparezca en este comentario.

Woody y Forky emprenden viajes que llegan a destinos opuestos pero, curiosamente, equivalentes

Eso sí, estoy totalmente seguro de que la película es muy buena, tan divertida, tensa, emocionante y encantadora como todas las demás. La historia es inteligente, al punto de que presenta dilemas existenciales, culturales y personales muy interesantes, mucho de lo cual debemos al personaje de Forky, quien actúa como un opuesto perfecto de Woody: Forky, suerte de homúnculo ensamblado por Bonnie a partir de materiales diversos, realiza un viaje para aceptar su nueva condición, ahora es un juguete que hace feliz a una niña, muy a pesar de que su conciencia lo empuje al tarro de la basura; Woody, por su cuenta, es un juguete con quien ya no quieren jugar pero, más allá de la incapacidad de cumplir con lo que hasta ahora parecía su único destino, comprende, gracias a Bo Beep, que un juguete también es libre de explorar el mundo y crearse una vida a voluntad. Se trata de una trama especular en la que ambos protagonistas se reflejan entre sí y, de maneras distintas, encuentran la paz.

Bo Beep no solo obtuvo un rol más relevante, sino que se explicó su ausencia de la entrega anterior

La subtrama con la «villana» también me encantó. El entrecomillado no es gratuito: Gabby Gabby, con su séquito de muñecos de ventrílocuo, se muestra implacable y aterradora en su lucha por despojar a Woody de su caja de voz, pero gracias a un excelente desarrollo del personaje, caemos en cuenta de que sus motivaciones carecen de la maldad que parecían cargar en un principio. Como todos los demás, solo quiere ser amada y cumplir con un propósito más allá de ocupar una estantería en la tienda de antigüedades.

Aunque creo que al final se justifica, pues esta es fundamentalmente una historia sobre Woody, me defraudó un poco que la mayoría de personajes clásicos apenas y reciben tiempo en pantalla. Podría decirse que el único que tiene un propósito es Buzz, pero incluso su participación en la trama, ese tema de «la voz interior», se me hizo un poco extraña para el personaje. Pero más que eso, definitivamente extrañé ver más a los Carapapa, Jessie, Ham, Rex y los otros, al menos que tomaran parte más activa en la historia.

Gabby Gabby podría ser la villana mejor desarrollada que hayamos visto en la saga

Con todo, como decía, esta era una historia de Woody y no podía ser diferente si se trataba de la ocasión en que lo veríamos separarse de los demás juguetes, nada menos que por su propia voluntad. Es con este detalle que tengo más reservas y no por lo que podría esperarse; por supuesto que se me encogió el corazón cuando el vaquero se despidió, pero me gustó ese giro tan impredecible en el que descubrió que el pertenecer a alguien no es la única posibilidad para un juguete; es más: que ser desechado por una niña no es el fin del mundo para un juguete. Sin embargo, aunque tenemos ciertas justificaciones para que Woody se sienta marginado por Bonnie (ya no jugaba con él, el papá le majó la cabeza sin darse cuenta), creo que no se fundamenta tan bien que Woody decida dejar a sus amigos… es que, ¿a todos sus amigos? De hecho, no deja de parecerme un tanto forzado que Bonnie aprecie a TODOS los juguetes de Andy, menos a Woody; la justificación puede estar en que ella prefiera a Jessie como sargenta, pero aún así, creo que faltó reforzar el hecho, pues al fin y al cabo ese rechazo de Bonnie decidió el desenlace de la película, fue muy importante y faltó asentarlo.

Ahora bien, mi última observación probablemente sea la más sorprendente, sobre todo teniendo en cuenta el título de mi reseña. Aunque inicié preguntándome si realmente necesitábamos Toy Story 4, creo que por como terminó desarrollándose la secuela, su existencia terminará de justificarse si hay más episodios por venir. Tal como lo leen. La razón es simple: el arco de Woody en esta película lo convierte en un personaje diferente y lo más interesante de un personaje transformado es ver qué hace a continuación; por ende, si esta es la última, definitivamente era una mejor conclusión la tercera, pues dejaba a los personajes que conocíamos de vuelta al principio de la historia, con alguien a quien hacer feliz. Ahora que la situación devino distinta, lo ideal sería explorar qué más hay adelante.

Pero para saber si vimos a Woody y a los demás por última vez, solo queda esperar. De momento, al menos obtuvimos una nueva aventura lo suficientemente sólida como para no lamentarla aunque, en definitiva, ya no sea tan claro que cada película es mejor que la anterior.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here