Para ser sincero, realmente no sé como iniciar este artículo; lo que sí sé es que para muchos los juegos de vídeo son nuestro refugio. Por diversas conversaciones que he tenido con diferentes personas, me han contado como los juegos los han ayudado a aislarse en momentos difíciles o de mucho estrés.

Así que decidí que para iniciar este 2018 les iba a contar un poco sobre mi experiencia con los videojuegos como un refugio en diferentes momentos de mi vida.

Un divorcio y un bully

A finales del 2007 e inicios del 2008, mi familia se convirtió en eso que ahora se llama una “familia disfuncional”. Mis papás se divorciaron por razones que ahora no vienen al caso, y teniendo 9-10 años fue realmente duro ver a mi familia quebrantarse.

Sumado al proceso de divorcio, surgió un bully que me hacía la vida imposible por ser obeso y bajo. Por el divorcio, tuve un aumento en mis niveles de ira, que se reflejaron en una disminución de mi paciencia y un aumento en el enojo.

Así que un día, decidí hacerle frente a mi bully y lo golpeé. Por desgracia mía, era una de las personas más populares de la generación y del colegio, por lo tanto a muchos de mis compañeros no les gustó, hasta el punto en que comenzaron a rechazarme.

El hecho de que mis compañeros no me querían, y un divorcio que estaba desmoronando mi familia, me llevaron a buscar un refugio, un lugar en el cual tuviera seguridad. Ese lugar lo encontré en mi PlayStation 1.

Cada vez que había una visita para vender la casa, hasta cuando habían peleas, Crash Bandicoot y Spyro me llevaban a un mundo, donde yo era el héroe de la historia y podía hacer lo que quisiera.

Un mundo donde al alcance de un botón podía derrotar a cualquier villano y no tenía que tener miedos ni inseguridades, porque el personaje no las tenía. Un refugio, el cual aún visito.

Diversas condiciones que no hacen fácil el día a día

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Cuando comencé el Colegio supe que tenía algo diferente, a diferencia de mis compañeros, el aprender se me dificulta y el poner atención es toda una odisea. Con diferentes exámenes se me diagnosticó con Déficit de Atención Severo, Ansiedad y un poco de Trastorno Obsesivo-Compulsivo.

Por el carácter de cada condición, el estar concentrado por más de diez minutos es más que imposible, y ver a los demás compañeros obtener buenas notas y no tener que hacer convocatorias, lo hacen a uno pensar que es tonto.

La ansiedad por su parte, lo inmoviliza a uno, no le permite pensar con claridad y los pensamientos que llegan a la cabeza usualmente son “sobre pensados” y malos (al menos en mí caso).

Ahí es donde entran los videojuegos, personalmente me han ayudado a canalizar mi atención. Con el tiempo me han ayudado a entender que no siempre el déficit de atención es malo, en ciertos momentos es bueno. Me ayuda a entender que a pesar de no ser capaz de poner mi total atención a una sola cosa, soy capaz de poner un poco de atención a diversas cosas.

De esta manera he sido capaz de notar cosas que no siempre son visibles para los demás, desde easter eggs hasta pequeños detalles en el ambiente, los juegos me han demostrado que el déficit es un “Superpoder” más que una debilidad.

En cuanto a la ansiedad, los juegos ayudan a aislarse de la realidad (aunque no siempre sea bueno, especialmente con las últimas declaraciones de la OMS), dan el suficiente “espacio seguro” como para olvidar el porqué se estaba ansioso y poder continuar con el día.

 

Lo que estoy intentando decir es que: Sí, posiblemente los videojuegos lo aíslan a uno de la realidad, pero estoy realmente agradecido por ello. De no ser por ellos, mi creatividad no se hubiera desarrollado y no hubiera entendido que mis ansiedades y condiciones son herramientas y no barreras.

Me han ayudado a formar mi personalidad, a ser seguro de mi mismo, creativo y soñador. Cuéntennos en los comentarios si para ustedes los juegos han sido un refugio, o solamente un método de entretenimiento.

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