Continuando con las reseñas sobre películas nominadas al Oscar 2019 (ya les compartimos la de ‘Bohemian Rapsody’ y la de ‘Roma’) ahora es el turno de ‘A Star is Born’, película dirigida y protagonizada por Bradley Cooper. Es la tercera versión que se hace para cine.

Si uno se fija en los avances de esta nueva versión, la cinta no parece ser la gran cosa, de hecho para mí había pasado desapercibida hasta que comencé a verla nominada en diversas premiaciones de cine. Podríamos decir que se trata de una película subestimada (como le ha pasado a Lady Gaga en el mundo de la actuación).

‘A Star is Born’ comienza como la típica historia de una cantante en ascenso (de ahí su nombre) que tendrá que enfrentar uno que otro obstáculo (principalmente su inseguridad) para poder llegar lejos. Pero en su desarrollo, la historia se va transformando y se torna más profunda e íntima, se van revelando traumas y conflictos internos de los dos personajes principales y esto es bastante curioso, porque a diferencia de otras películas similares, aquí no se trata tanto de librar una batalla contra el ‘qué dirán’ o contra las presión mediática, eso es superable; se trata más bien de no poder alejarse de lo que cada personaje es y no puede dejar de ser, por más que lo intente.

Las actuaciones son sorpresivamente buenas, Cooper y Gaga tienen una química excelente, hay un buen trabajo de creación de personajes para que no se parezcan a ellos mismos, pero ahí el que definitivamente se roba el show es Sam Elliot, quien a pesar de tener pocas apariciones siempre le aporta una gran fuerza dramática al momento. El guión, a pesar de contarnos la historia de dos estrellas de la música, no se muestra pretencioso, se muestra sincero, sutil y si bien se nota el esfuerzo por romper con algunos clichés, logra envolver y enganchar.

La dirección de Bradley Cooper se mueve entre errores de principiante (como era de esperarse, ya que es su primer largometraje oficial) y momentos brillantes, lo que provoca un choque en varios momentos de la película, como que uno cree que va a agarrar un ritmo riquísimo en determinado punto y de pronto pasa algo que se nota mucho, como un fallo de continuidad o una escena que no aporta nada o que se sale de contexto; pero mayormente podemos decir que sale bien librado.

Las canciones reflejan muy bien cada momento por el que están pasando los personajes y eso se agradece, es de resaltar cuando existe unidad entre lo musical y lo dramático, la edición ayuda bastante a hacer que las canciones se sientan más, aunque en algunas ocasiones falta verosimilitud en el proceso de creación de las mismas dentro del mundo narrativo.

El clímax podría parecer algo exagerado, pero ha llevado un buen precedente para que se llegue hasta él y es una escena que logra muy bien su objetivo: causar congoja y vergüenza ajena. El final está a punto de rayar en el melodrama, pero de igual forma logra un buen desborde emocional, ya que nunca se cae en lo explícito. El epílogo quizá sale sobrando.

‘A Star is Born’ no es extraordinaria, pero deja un buen sabor en general y deja a Bradley Cooper con posibilidades para seguir aportando buenas producciones a Hollywood.